A propósito del Teatro en la Educación  

 

La Cámara de Diputados ha aprobado un Proyecto de Acuerdo para instalar en la malla curricular de la Educación Básica y la Educación Media el arte teatral, sorpresiva decisión que nunca se ha comentado en la Reforma Educacional, ni en la Ley de Presupuesto, pero que ha sido muy bien recibida por el mundo artístico cultural y fundamentalmente por los profesionales del teatro. Sin embargo creo que es necesario detenerse a pensar en el cómo se materializará esta propuesta de la Cámara, a la Presidente de la República.

Según entiendo, cuando las cámaras de nuestro Congreso aprueban Proyectos de Acuerdos, estos no están financiados, ni tampoco implementado, por lo que nos asalta la inquietud por saber como se logrará implementar este acuerdo, en caso que sea aceptado por la presidencia. Habría que pensar en quienes serán los maestros, los profesores que estarán a cargo de esta asignatura en ambos niveles, cuántas horas serán asignadas, cual será el presupuesto que se utilizará, nos parece que para materializar esta excelente iniciativa habrá bastante camino por recorrer.

El teatro no sólo hace a los alumnos más felices, sino que desarrolla en ellos su personalidad integral, su conocimiento de las aptitudes que posee y que no las utiliza porque el progreso y la tecnología las han atrofiado; la imaginación creadora, las emociones, los sentidos, la memoria, las sensaciones, etc.

Sin embargo, cuando me refiero al teatro escolar, lo hago pensando en el teatro como herramienta pedagógica, como auxiliar didáctico, y no pensando solamente en formar niños y niñas en actores y actrices, sino en alumnos capaces de aplicar las técnicas teatrales en el aprendizaje de todas las materias del curriculum de sus respectivos niveles y de su proyecto de vida.

En el año 1973, la Universidad del Norte, sede Iquique, convocó a profesores de la región a inscribirse en la Carrera de Instrucción Teatral, de dos años, dictada -en horario vespertino- por docentes provenientes de la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, Santiago, que estaba dando esta carrera desde el año 1969. Preparaba a profesores para que se desempeñaran en esta materia teatral. Insisto, no apuntando a la preparación de los alumnos para que fueran pequeños actores o actrices de sus respectivas academias, sino pensando en el teatro como una herramienta pedagógica.

A pesar de la buena convocatoria que tuvo la carrera, no fue posible materializarla, porque estaba pensada para el segundo semestre (1973), señalado para el 10 de septiembre de ese año. El día indicado se inició el semestre con un acto cívico en la Escuela Industrial (Hoy Politécnico), actividad que se prolongó bastante debido al agitado momento político que vivía al país, postergándose el comienzo de las clases para el día siguiente.

Evidentemente el Golpe Militar lo impidió, la Carrera nunca se dio, (En Santiago fue bruscamente suspendida, la Escuela de Teatro fue devastada) y el profesional que se había trasladado hasta Iquique, debió cambiar sus objetivos, desarrollando una actividad teatral desde 1973-2005 (Director del Tiun – Tenor), alejada del Teatro Escolar como herramienta pedagógica.

Sin embargo a fines de la década del 70, con los buenos oficios de Jorge Iturra Peña (Q.E.P.D), Director de Extensión y Comunicaciones de la sede, alumnos de la carrera de Educación Básica de “La Norte” de Iquique, recibieron esta asignatura como plan piloto. Todavía me encuentro con maestros egresados, que me agradecen –porque fui su profesor- la gran  utilidad que significó para ellos utilizar el teatro como una herramienta pedagógica.

Resulta reconfortante, un poco atrasado sí, que después de 43 años existan autoridades que escuchen a los teatristas nacionales, y vuelvan a poner en escena el arte teatral, que aún hace mucha falta en las escuelas chilenas.-

Guillermo Jorquera M.

Ex Director del Tiun – Tenor

 

Iquique, 12 de Enero 2016

 

 

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