El paisajismo del Procurador Fiscal

 

Por mis cada vez más comunes días insomnes comencé a practicar cuestiones irritantes, tareas poco provechosas, aparentemente, para provocarme sueño. Fue así que di con un número de Enero de este año, una breve carta al director en el diario El Longino de Iquique, firmada por el señor Roberto Cisternas Contreras, procurador Fiscal de Bienes Raíces. En esta carta, Cisternas propone una solución para retirar a los “indeseables ruqueros” del paseo Baquedano, alegando que es un paseo turístico y que estas construcciones de tipo aristocrática perderían su belleza por culpa de estas personas. ¿Solución? Que vuelva a ser calle, o sea, que sea transitable por vehículos, así estos “indeseables” tendrían los días contados. “Fácil solución al problema” indica don Roberto Cisternas. El que transiten vehículos ¿quitará de ese espacio “turístico” a las personas que viven en la calle, y no en “condición de” (los condicionantes o el gran amor) como se les suele llamar? ¿La solución es sólo correrlos de ciertos lugares, esconderlos para mostrar una ciudad “deseable”?

 

MANCIPIUM

Los espacios públicos, parece obvio pero dejémoslo claro, son de uso de todos quienes ocupan la ciudad. De los migrantes, de los chilenos, de los turistas, de quienes viven en la calle, de los perros, de los pájaros. Son lugares en donde la política se manifiesta, además, como dispositivo publicitario. Ahí funciona. Se concreta, finalmente. Por eso las municipalidades embellecen o trituran (según vuestra idea de lo lindo) con banderitas chilenas, árboles de pascua, juegos infantiles, máquinas de ejercicios, fuegos artificiales, etc., espacios comunes, espacios que nos pertenecen.

Cosa distinta, y el señor Cisternas lo debe saber muy bien porque es su especialidad y vela por ella, es la propiedad privada, la cual tiene una alta valoración social. Digamos que el hombre y la mujer no viven solos, sino sólo y únicamente en colectivo, en eso que llamamos sociedad. Frente a la naturaleza, según sus necesidades, la transforman (y si tiene los medios monetarios paga para que alguien la transforme por el). A esto le llamamos producción, producimos para satisfacer nuestras necesidades, necesidades que se vuelven exigencias. Pero el aumento constante de las cantidades para satisfacer una necesidad tiene un límite ya sea biológico o físico o social. Debemos, entonces,  tener más para producir más y esto mismo se les presenta a ambas clases sociales (son dos y serán dos, nunca tres) dándose el conflicto de intereses de unos con los otros. Exigencias estéticas que son exigencias de clase. Quizás ahí radica uno de los muchísimos problemas de la propiedad, el que alguien exija la eliminación de otro ser humano de la postal ideal, porque cree necesario limpiar aquello que entorpece, atrofia o niega una visión “pura” de un espacio turístico y público de una ciudad, espacio siempre en disputa política.

 

 

 

 

LOS BARRIDOS FASCISTAS

 

Otro aspecto a considerar y que subyace en la carta de don Roberto Cisternas Contreras es el del llamado excedente económico, que produce y se representa y se establece como bien material en los lujos, cuya representación histórica son las casonas del actual paseo al que él se refiere. Un bien cristalizado con ojo y acceso aristocrático: los propietarios de la explotación del salitre. Iquique, claro, no es Baquedano ni la península. Dejemos de considerar a nuestra ciudad una postal inmóvil. Repito: la ciudad es un lugar gracias a las personas, las ciudades son política (etimología de la polis), son lugares donde la economía, el gobierno y las iglesias, construyen sus discursos gracias al beneplácito de todos nosotros. El discurso de don Roberto Cisternas Contreras se basa en un sentido común, lamentable, que indica y pone de manifiesto la siguiente idea, algo así como que los seres humanos que no se someten al sagrado monopolio de la propiedad privada (todo lo que ese término representa históricamente se asemeja al adiós al paraíso, a perder las manos) son personas que están propensas al barrido, a la higiene social, idea central de los clásicos movimientos neonazis. El tema no es la pobreza, porque esta tiene su propia pauta de organización social, vincular y subjetiva. El tema es la exclusión porque implica un arrasamiento de lo social, lo vincular y lo subjetivo. Y hablar de indigentes o pobres con parámetros de una sutileza cínica, es una forma de encubrir que las sobras del banquete ya no alcanzan.

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Roberto Bustamante

*Roberto Bustamante (Iquique 1977) Estudió Sociología en UNAP (Iqq) y en ARCIS (Stgo). Publicó en revistas y en una antología del LEA 2010 en Valpo, incluido en la Antología “Predicar en el Desierto: Poetas jóvenes del Norte Grande” 2013, invitado a encuentros de poesía en Chile y Bolivia (Primer Encuentro Transfronterizo “Panza de Oro” Cochabamba, Bolivia, 2014 e invitado en mayo de este año al Tea Party 4 Arica-Tacna. Actualmente trabaja como investigador en el proyecto “Letras en movimiento, Recopilación de escritos migrantes en Tarapacá” ganador del Fondo del Libro CNCA 2015 y en su primer poemario.

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