Tarapacá: Dos años de desgobierno, corrupción y desidia política.

 

Tarapacá ha hecho noticia durante estos últimos 24 meses no por sus buenos resultados económicos o sociales,  sino por la descomposición de su élite política y la completa ingobernabilidad en que se encuentra sumida desde que asumió el gobierno de la presidenta Bachelet.

 

A fines de febrero de 2016 el Instituto Nacional de Estadísticas ha mostrado a Tarapacá como campeona del desempleo nacional, con un preocupante 8,4%, mientras el país registra apenas 5,8% en el trimestre noviembre 2015-enero 2016.

La primera explicación, la más sencilla y evidente, es que la minería del cobre ha entrado en un ciclo de precios bajos y las empresas mineras están despidiendo personal. Esa argumentación tiene la “virtud” de quitar toda responsabilidad de la aguda situación, que afecta a parte importante de la ciudadanía regional, a quienes gobiernan Tarapacá desde marzo de 2014. Los mismos de siempre, los que se entretienen armando una red de corrupción política y complot denominada Caso WhatsApp bajo el comando del Senador Rossi, concentrado siempre en mejorar sus finanzas y acrecentar su poder político.

 

Porque la verdad de las cifras es que :

 

  • A pesar de ser más diversificada, la desocupación minera afecta mucho más a Tarapacá (8,4%) que a otras regiones “más mineras” tales como Antofagasta (7,1%) y Atacama (5,7%).
  • La desocupación en Tarapacá puede ser peor en los próximos meses de invierno ya que la medición corresponde al periodo de verano (noviembre-enero) de alta contratación de personal de servicios, asociado al turismo.
  • La tasa de desocupación que heredó el actual gobierno regional (Cartes-Rojas) era de 6,4% (Chile: 6.5% en enero-marzo de 2014), lo que significa que más de 4.000 personas dejaron de tener empleo desde entonces.
  • Especialmente preocupante es la situación de Alto Hospicio que en dicho período pasa de 7,0% a un crítico 12,8% actual, el segundo peor del país, después de Lota.
  • La actividad económica de fines del año 2015 muestra que la región de Tarapacá registra cero avances respecto del año anterior (INACER 4º Trimestre 2015: 0,1%) y una reducción respecto de fines de 2013.
  • Tarapacá continúa viviendo en los últimos años en medio de la mayor violencia y delincuencia del país (especialmente en Alto Hospicio), agudizada por el uso de armas de fuego.

 

En este contexto, la nueva autoridad regional toma sus vacaciones a los pocos meses de haber asumido y deja a un suplente recién llegado en vez de preparar planes para abordar la crítica situación de Tarapacá, pensando tal vez que el verano turístico barrió con todos estos males.

De tal forma que parece obvio que la Intendenta regional no gobierna la región ya sea porque tiene otra “agenda” (probablemente la del senador) y/o porque no posee las competencias y el equipo adecuado para enfrentar el desafío, que ciertamente es complejo. En medio de la tormenta y sin capitán ni timón, Tarapacá sólo puede encomendarse a la Virgen de La Tirana, la que ya tiene suficientes preocupaciones. A menos que San-tiago saque cuentas electorales negativas y coloque a un Intendente competente y que no tenga que mirar la cara del senador para trabajar por el bien de la región. La virgencita agradece.

 Por Eduardo Montecinos

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