Alegoría a Atahualpa

En agosto de este año, leí una nota publicada en Economía y Negocios Online que relata la “recuperación” de un poema de Vicente Huidobro llamado “Alegoría a Atahualpa”:

“Todo indica que este poema de Vicente Huidobro solo fue publicado una vez, en una edición especial de la revista peruana Zig Zag (de igual nombre que la chilena), dedicada a celebrar el IV centenario de la fundación de Lima, en 1935…”Encontré la revista en un librero de viejos. La empecé a hojear, y descubrí este poema de Huidobro que cotejé con las Obras Completas y la bibliografía de la Revista Hispanoamericana. Pero no estaba ni siquiera en las fichas bibliográficas”, explica Ricardo Silva-Santisteban, presidente de la Academia Peruana de la Lengua.

En honor a su valor histórico, la revista Lucerna decidió reproducir facsimilarmente el poema en su edición N°7, con una presentación que le encargaron a Pedro Lastra. Este poeta y académico consiguió, además, el permiso con la Fundación Vicente Huidobro, y también publicó el poema, en forma simultánea, en la edición N°23 de la revista que dirige, Anales de Literatura Chilena, del Centro de Estudios de Literatura Chilena de la UC”

No me sorprendo como estos descubridores. En un libro llamado Quito: tradiciones, leyendas y memoria del escritor y librero Edgar Freire Rubio, aparece este poema. Lo vi en la segunda edición de mayo 2007 página 91, pero entiendo que estaba también en la primera edición de 1994. Noté el nombre mal escrito: Vicente Huidrobo, y que el poema no está completo, pero definitivamente es “Alegoría a Atahualpa”:

“El águila sube sobre el ruido de sus alas, el cóndor se picotea entre las plumas, las llamas blancas contemplan el horizonte con sus ojos de niña que sabe versos, los árboles contemplan el cielo y saludan a tu sol…”

No es extraño que en su propia tierra se ignore el valor de la variada e inmensa producción literaria de Vicente Huidobro. Tampoco que se le haya vilipendiado y castigado por su origen  que, naturalmente, él no eligió. Que quienes no saben leer lo hayan presentado como un poeta frío y sin sentimientos y calificándolo como antipatriota y antiamericano.

Por lo tanto, y para ser agradecidos con los hermanos ecuatorianos y peruanos, digamos que “Alegoría a Atahualpa”, tal como su autor, es un poema desconocido… solo en nuestro país.

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