El triunfante boxeo iquiqueño: una larga historia

Por Juan José Podestá.

Hace sólo unas semanas, el jovencísimo boxeador iquiqueño Patricio Carrión (22) se coronó campeón de Chile en 60 kilos en el XXX Certamen Nacional de Boxeo 2015, organizado por la Federación Chilena de Boxeo, Fechibox. Con el triunfo del hábil púgil de estas tierras, queda de manifiesto la larga tradición boxeril iquiqueña. Carrión afirma que “me siento orgulloso por haber obtenido el triunfo, fue parte, claro, de un trabajo en equipo. Este año fue muy positivo, gané varios campeonatos y espero seguir así”. Sobre los grandes púgiles de la ciudad, Carrión señala que “siento gran admiración por los boxeadores iquiqueños, y espero seguir entregando copas a Iquique, al igual que ellos. Hay que seguir su ejemplo”.

Pero vale la pena hacer un poco de historia, para comprender así la magnitud de las palabras de Patricio.

El deporte de los puños se arraigó en el siglo 19 en nuestra ciudad. El ya desaparecido diario El Tarapacá, consignó alguna vez que el primer boxeador que arribó a la ciudad lo hizo en 1880. El portal “memoria nortina”, indica que “Las demostraciones de este púgil hallaron rápidamente una caja de resonancia en una zona donde la masculinidad tradicional encontró su máxima expresión, dadas las condiciones duras de trabajo y por ser una zona básicamente popular. Valores tales como el vigor, la fuerza física, la valentía, la hombría, calzaron perfectamente con el box. Este se desarrolló en forma bastante primitiva y sin arreglo a normas. Los combates se efectuaban en forma clandestina ya que las autoridades prohibían su práctica. El box se reducía solo a pegar, careciendo de técnica”.

Pero fue a finales del siglo 19 que la historia se torna más clara. Dos irlandeses, Pat O’keefe y Alejandro Mc Donald, llegaron de Valparaíso y lograron difundir las reglas de este deporte. De hecho, Mc Donald instaló un gimnasio en el populoso barrio El Colorado. Por otra parte, la primera pelea oficial fue entre Mc Donald y un boxeador llamado Ted Moran. Ganó éste último.

Luego vinieron más boxeadores, como Juan Mosca y Francisco Bahamondes, y se fundaron las primeras instituciones destinadas a enseñar el rudo deporte. El Tarapacá, fue la primera institución de box que se estableció en Iquique, y se fundó el 17 de febrero de 1917; el 1 de junio de 1921 se estableció el centro Heriberto Rojas, en honor al gran púgil; el 3 de mayo de 1922 el club Manuel Sánchez, y el 24 de febrero de 1935, el Unión Matadero.

Puede señalarse sin temor a equivocación, que Iquique es un referente ineludible en el boxeo nacional. Así lo han ratificado entrenadores, deportistas e investigadores del tema, como el académico Bernardo Guerrero.

 

Viejos cracks: inmortales leyendas

         Hay dos nombres insoslayables en la historia del boxeo iquiqueño y mundial: Arturo Godoy y Estanislao Loayza. Contemos su historia.

Estanislao Loayza -el “Tani”- nació en Iquique el siete de mayo de 1915. Loayza destacó en los cuadriláteros “gringos”. El dos de enero de 1925 debutó en el Madison Square Garden de Nueva York, y ganó por puntos al local Moe Gambers, en la categoría Liviano.

Luego protagonizó ocho exitosos combates frente a destacados boxeadores estadounidenses, italianos, cubanos y mexicanos. Es el primer boxeador chileno que peleó el título de campeón del mundo. Fue el trece de julio de 1925 en Nueva York, ante Jimmy Goodrich en categoría Peso Mediano, pero perdió. Se cuenta que el árbitro le pisó el pie, y con ello frustró su intención de quedarse con el título mundial. Otra hubiese sido la historia.

Loayza se casó con la señora Amanda Nieto, y tuvo dos hijos: Stanley y Amanda. Fue tío de varios campeones de Chile, y reconocidos púgiles en Sudamérica: Humberto Loayza, Rubén Loayza y Mario Loayza.

Fue profesor de boxeo de la Fuerza Aérea de Chile, y posteriormente ingresó al Servicio de Prisiones, donde jubiló como suboficial mayor.

El “Tani” es una leyenda. No hay iquiqueño que no haya dicho “Más duro que el Tani”. Sobre él se han hecho canciones, una pintura y hasta una obra de teatro efectuada por el grupo “Expresión”, de la Universidad Arturo Prat. Por su parte, el sociólogo Bernardo Guerrero escribió una informada biografía, que incluye un documental sobre Loayza.

Godoy nació en Caleta Buena en 1912, poblado al norte de Iquique. Estudió hasta el tercer año de preparatoria. En 1930 cumplió con el servicio militar en el regimiento “Carampangue” de nuestra ciudad. Por esa institución fue campeón categoría Medio Pesado en 1930. Ese mismo año viajó a Santiago con una delegación amateur de boxeo, y fue ahí donde conoció a su primer preparador y gran amigo, Louis Bouey (ex preparador de Estanislao Loayza), quién lo entrenó y proyectó su legendaria carrera. Luego de una gran preparación lo hizo debutar frente al peruano Peter Johnson, a quien derribó de manera contundente. Luego vinieron una serie de peleas y victorias. Después de una potente preparación en Cuba, dio el gran salto al boxeo mundial y prosiguió su carrera en Estados Unidos, en donde demostró su calidad en Tampa, Miami, El Paso y Palm Beach. Luego de un viaje a España, volvió a Sudamérica, en donde derrotó a Cámpolo. Luego viaja a Santiago y le gana fácilmente a Eduardo Primo, José Caratoli y empata con Tommy Loughram. Luego le gana en Brasil a Primo, y vence por nocaut al legendario campeón argentino, el “Toro de la Pampas”, Luis Ángel Firpo. Su gran carrera empezó a consagrarse cuando debuta en el Madison Square Garden en 1936, frente a Leroy Haynes y Al Ettore, con quienes empata. El mismo año noquea al legendario Jack Ropper.

A finales de los años treinta, prosiguiendo su carrera en el país del norte, y bajo la conducción de su nuevo entrenador, Lou Brix, gana consecutivamente a Otis Thomas, Art Sikes y Tony Galento (por puntos), y empata con Strickland.

En 1940, vuelve a pelear en Sudamérica y le gana a Birkie, para luego arrebatarle el título continental a Alberto Lowell. Lamentablemente, en la pelea de defensa del título, con un foul descalificador, Primo le arrebata el cinturón continental.

El 9 de febrero de 1940, Godoy enfrenta por el título mundial de los Pesos Pesados, a Joe Louis en Estados Unidos. Nadie, nunca, había aguantado los quince asaltos al “Bombardero de Detroit”. El chileno lo consiguió, pero perdió por fallo dividido (el juez Johnny Hote dio ganador a Godoy). En la revancha, ese mismo año, el norteamericano derrotó al chileno en el octavo round.

Por haber peleado con Louis, Godoy era famoso, y por ello viaja a Buenos Aires a pelear con Lowell y Toles. Derrotó al primero y empató con el segundo. Pasa por Chile y derrota, en el décimo round, a Carnesse, y vuelve a recuperar su cinturón continental frente a Lowell. En 1949 pelea por última vez en Estados Unidos frente a Leonard Morrow. Sus últimas peleas fueron frente a Charles Sys, Espinoza, Balbontín, Abarca y Sugar. En febrero de 1947 hace una pelea de exhibición con Joe Louis -que realizaba una gira por Sudamérica-, en un ring que se hizo en el Estadio Nacional

Su retiro definitivo fue el año 1953, aún ostentando el título vigente de Campeón Sudamericano de la categoría Pesados. Su registro indica un total de 123 encuentros, con 88 victorias, 49 de ellas por KO.

Producto de una larga enfermedad pulmonar, muere en Iquique, a la edad de 73 años, el 27 de agosto de 1986. Godoy está considerado entre los diez mejores boxeadores del mundo.

 

Entrenando a las nuevas generaciones

Luis Rodríguez es entrenador profesional de boxeo, y actualmente prepara a los muchachos del club Heriberto Rojas (entre los que se cuenta Patricio Carrión), que es el más antiguo de Chile, puesto que El Tarapacá ya no existe. Fue campeón de Chile en 1990 y 1992.

Rodríguez señala que, por lo menos en Iquique, la preparación se basa en la gimnasia, y no tanto en el entrenamiento con máquinas. “Se corren unos diez kilómetros en la mañana, y luego se entrena en el gimnasio, durante la tarde. Se corre, se hace sombra, en fin, mucha técnica. También se alimentan de forma adecuada. Los preparamos para ser campeones”, señala este ex campeón de Chile.

Añade que las nuevas generaciones debieran imitar la “garra” de los antiguos boxeadores, y así recuperar la grandeza de este deporte que tantas glorias le entregó a Iquique. “Si la frase tierra de campeones viene por el boxeo que teníamos. Nos sentimos muy orgullosos de ser parte de la tradición boxística iquiqueña”.

 

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