Informe de Contraloría desnuda el Patrimonialismo en Tarapacá.

A comienzos de diciembre de 2015 y después de 7 meses de descubierta la red de WhatsApp montada en Tarapacá por el senador Fulvio Rossi y el Intendente Mitchel Cartes, la Contraloría General de la República emite un contundente Informe que constata lo que todos ya sabían pero que tiene la virtud de iniciar un proceso destinado a impedir que dichos delitos queden en la impunidad.

El Informe es lapidario y establece con claridad las faltas a la probidad de los funcionarios públicos instalados por Rossi en el Gobierno Regional, los que, al memorable decir de su colaborador (aún Director Regional de CORFO), Luis Guzmán deben dichos cargos únicamente a su lealtad al senador, careciendo de los requisitos técnicos y realizando actuaciones que van más allá de los límites de sus cargos.

Si uno de los fundadores de la sociología, Max Weber, estuviera todavía con nosotros utilizaría a Tarapacá como “tipo ideal” de patrimonialismo, una forma de ejercicio del poder que es propio de las sociedades pre-modernas, donde el señor (es decir, el senador Rossi) utiliza el aparato burocrático (léase Gobierno Regional) para su propio beneficio, prestigio y perpetuación en el poder. Así, el señor, escoge a sus “favoritos” (en la acepción weberiana) por su lealtad y simpatía y no por su competencia y conocimientos. De hecho, el gran enemigo que el patrimonialismo visualiza es precisamente la existencia de especialistas o instituciones del conocimiento que puedan contradecir o evaluar sus decisiones, las que, por cierto, sólo se orientan por sus intereses personales. Por ello, las elimina si no responden a sus intereses y no ensalzan su actuar.

En efecto, la dominación patrimonialista se caracteriza porque el gobernante confunde lo público y lo privado. Para él, instalado en el poder, el Estado es suyo, es de dominio personal. Quién quiera que haya leído los WhatsApp del senador Rossi y el Intendente Cartes podrá percibir claramente ese tono, esa forma de ejercer el poder concentrado y dictatorial.

Es el retorno de los bárbaros pasando por encima de la República romana hace un milenio y medio. Lo que no es admisible es que ese dominio patrimonialista sea fruto de una democracia representativa, por muy binominal que sea. Allí es donde está el problema y la solución para los ciudadanos de Tarapacá.

 

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