La Universidad Arturo Prat, no es la Universidad de Chile y no tiene porqué serlo…

 

Probablemente jamás lo sea, porque aporta al sistema educativo regional y ésa es su razón de ser. Desde allí, desde la marginalidad que vivimos los de la periferia.  Donde todo cuesta, donde todo está aún más lejos, donde pocos quieren hacer docencia en los extremos. Ahí está la UNAP, está donde nadie o muy pocos desean estar y desde ahí construye con sus precarios recursos, la ilusión que tenemos los que deseamos y trabajamos por el Desarrollo Regional. Porque entendemos que está en nuestras manos hacer un cambio, porque no le importamos al “centro”, porque a nosotros nos “chorrea” los recursos y la abundancia es plato de fondo para otros…

La Universidad Arturo Prat, no es la Universidad de Chile y no tiene porqué serlo…Pero no debemos perder el foco. La UNAP educa a los que nadie o muy pocos quieren tener en sus aulas… a los quintiles de ingreso más bajo, a los que decidimos ser profesionales por encima de la inercia del sistema económico, a los que hemos visto en ella la única opción de salir de la pobreza, a los Pérez, Ramírez, González… A los que recibimos de esa universidad, un capital cultural que no obtendríamos en otro espacio regional – no hay otro señores – ése espacio es nuestro espacio y lo vamos a reclamar porque es nuestro derecho a reclamar.

La Universidad Arturo Prat, no es la Universidad de Chile y no tiene porqué serlo… El impacto que tiene la UNAP en la movilidad social ascendente de los tarapaqueños es descomunal. El capital cultural que entrega la educación pública regional es la esperanza de los que no logramos llegar a una buena educación primaria/secundaria donde nos asegurara el  “buen porvenir”. Pero eso, a nadie le importa. Sólo importa la UNAP para los macro-análisis de calidad educativa donde nos hacen correr la misma maratón pero sin piernas… Cómo podemos ganar la carrera si no estamos en la misma condición?

La Universidad Arturo Prat, no es la Universidad de Chile y no tiene porqué serlo…No queremos seguir viéndonos obligados a la perversa autogestión económica y la pregunta es; ¿Por qué para los conflictos diplomáticos somos un territorio “soberano que hay cuidar” pero para que cuiden nuestro desarrollo regional sustentado en una buena política pública educativa nos abandonan?

La paradoja ha de saltar a la vista…

 

 

Romina Ramos R

Académica. Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas

Fotografía: Cristian Nuñez

 

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