Tarapacá y la descomposición de su élite política

Tarapacá ha hecho noticia en el país a comienzos de 2015 no por sus buenos resultados económicos (como argumenta la SUBDERE para justificar su recorte presupuestario 2016 a la Región), sino por la descomposición de su élite política y la completa ingobernabilidad en que se encuentra sumida desde hace 18 meses.

Hoy, la totalidad de partidos de gobierno en la Región destacan la incompetencia de la nueva Intendenta (Claudia Rojas) que reemplazó a Mitchel Cartes, quien había llegado al cargo en marzo de 2014, arrastrando problemas con la justicia, siendo, además, conocido nacionalmente por liderar una red regional en WhatsApp que dejaba al Gobierno Regional al servicio del senador Fulvio Rossi, hoy acusado de financiamiento ilegal de campañas y otra serie de delitos políticos y económicos. Una mención aparte merece la situación del otro senador regional, el UDI Jaime Orpis, cuya situación judicial se agrava cada día.

Todo esto acontece en momentos en que la Región comienza a sentir con dureza los impactos del término del ciclo favorable de la minería del cobre y una etapa baja y compleja de ZOFRI y, por tanto, ve cómo se cierra su ventana de oportunidad para acercarse al desarrollo. Ello, mientras los políticos regionales claman por cambios en el Gobierno Regional y comienzan a percibir que no da lo mismo quién dirige la Región: piden un capitán y oficiales competentes para no zozobrar y llevar a buen puerto el barco regional.

Esta situación, representa un saludable aunque muy tardío reconocimiento al rol de las capacidades regionales en el desarrollo y gobierno de una región, sobre todo en momentos de crisis, porque no hay que olvidar que hasta hace poco, en tiempos del Intendente Cartes, lo más importante era la lealtad a él y su benefactor político y no las capacidades de sus colaboradores, como lo reconoció el propio Director Regional de CORFO, Luis Guzmán, en su memorable WhatsApp.

Cuando se recorta el Presupuesto 2016 a asignar por los Consejeros Regionales, comienza a entenderse que la mala ejecución presupuestaria no se resuelve chuteando para adelante (devengo) los recursos recibidos y que es necesario disponer de argumentos técnicos de alta calificación para enfrentar a las autoridades nacionales que deciden su monto. Aparte, por cierto, de presentar buenos proyectos y dar garantías de capacidad de gasto.

Hay quienes sostienen que el senador Fulvio Rossi conseguirá reponer estos recursos del FNDR  (Fondo Nacional de Desarrollo Regional) como parte de una maniobra para lavar su imagen en la zona y volverse a postular por Tarapacá en 2017. Si así fuera, no será motivo de alegría, sino que tendremos el gusto amargo de entender que la región y sus ciudadanos están a merced y son manipulados por los intereses políticos y económicos de grupos que operan en Tarapacá a vista y paciencia de las autoridades nacionales y a pesar de los insistentes reclamos de la ciudadanía local.

En la actualidad, más que nunca, es necesario recordar una máxima del desarrollo territorial: a los ciudadanos de una región le irá bien, sólo si a la región le va bien. No es el momento de pequeñeces o jugarse por la individual. Tarapacá necesita disponer de sus mejores hombres y mujeres (y lo que sea necesario para atraer a la región, dejando atrás el chovinismo deliquiqueñismo mal entendido) al servicio de un proyecto compartido, consensuado.

Remar con incompetentes y sin una ruta y coordinación mínima, es la receta perfecta para zozobrar. Es lo que sucede hoy en Tarapacá, una región que se torna estratégica en medio de las tensiones con Bolivia.

Patricio Vergara, sociólogo, Doctor en Desarrollo Económico. Ex miembro Comisión Asesora Presidencial para la Descentralización.

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