Una nueva institucionalidad para los inmigrantes

La ecuatoriana Lorena Zambrano (30) no ha tenido una vida fácil. A pesar de su juventud soportó la pobreza en su país, y desde 1999 lidia con los prejuicios que la ciudad de Iquique ha impuesto sobre ella. Relata que al arribar a la zona fue objeto de discriminación en la frontera de Chacalluta, y que una vez acá, se impresionó con las condiciones de vida que llevaba su madre junto a otros inmigrantes. También se desempeñó como asesora del hogar, y hoy es una de las dirigentes de la comunidad de ecuatorianos en Iquique. A pesar de todo lo que le ha tocado vivir, Lorena es alegre y una excepcional narradora, cuyos relatos aparecen en el libro Letras en movimiento: Recopilación de escritos migrantes de Tarapacá.

Historias como las de Lorena se pudieron conocer el viernes recién pasado, en dependencias de la oficina del diputado Hugo Gutiérrez, donde más de una docena de inmigrantes de gran parte de Sudamérica, investigadores de la ciudad, estudiantes y profesionales, se convocaron para analizar el anteproyecto de la Ley de Migraciones, que sólo hace una semana fue conocido por todos los interesados. De ser aprobado el próximo año por las instancias parlamentarias correspondientes, este documento vendría a reemplazar a la Ley de Extranjería, que data de 1975 y que según la antropóloga Nannette Liberona -experta en migraciones- tiene un sesgo ideológico propio de la época, y que no da cuenta de los cambios que se han generado en el seno de la sociedad chilena, que hoy mantiene otro vínculo con las comunidades inmigrantes.

 

Región cosmopolita

En la región residen oficialmente  40.515 extranjeros, cifra que, sabemos, es menor en relación a la cantidad real de inmigrantes, puesto que no todos están en situación regular. La cifra consignada corresponde al 8,9 por ciento de la población total de Tarapacá, lo que la sitúa por sobre el promedio nacional (6,4). Datos aportados por el Departamento de Extranjería, señalan que hoy 9.964 migrantes están condiciones de obtener su residencia definitiva.

A todas luces, las cifras anteriores muestran cómo Tarapacá es una zona que está a la cabeza de un interesante proceso de cosmopolitización, que en vez de generar desconfianza sobre aquellos que arriban, debiese impulsar un fortalecimiento de los vínculos con nuestros vecinos de la región. Cabe señalar, además, que Tarapacá es desde el siglo 19, un territorio de acogida para la inmigración latinoamericana, europea y asiática. Sólo estos últimos representan, el siete por ciento de la población migrante.

 

Reunión

En la reunión citada, los presentes pudieron enterarse de las características del anteproyecto, firmado por el Ministerio del Interior y Seguridad Pública el siete de octubre del presente año, entre las que se cuentan una ampliación y flexibilización de los tipos de visas entregadas, así como el reconocimiento de la importancia de la migración para Chile. De hecho, el Artículo 1 del documento, señala que “El Estado de Chile valora la migración, particularmente su aporte al desarrollo económico, cultural y social del país y de sus habitantes, reconociendo el derecho a migrar de conformidad a las disposiciones de esta Ley y los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentran vigentes”. Este reconocimiento, según los dirigentes de las agrupaciones extranjeras que participaron en la reunión, es altamente valorable. Otros aspectos valorables del texto legal, dicen relación con la anulación del concepto de “niños apátridas”, es decir, hijos de extranjeros que se encontraban de paso en el país. Ahora, esos niños tendrán los derechos correspondientes. También operará un Servicio Nacional de Migración, que colaborará con el Departamento de Extranjería.

Discusión

El anteproyecto deberá ser discutido -a lo largo de todo Chile- en diversas reuniones posteriores, para que así se le haga entrega de comentarios a la agrupación “acción Migrante”, que opera en Santiago y es el colectivo que funcionará como comité consultivo para la aprobación del anteproyecto. El diputado Gutiérrez aseguró que mientras más acotaciones y correcciones se efectúen al documento, más espacio tendrá él para lograr en la Cámara que el anteproyecto se convierta en una mejor ley para los migrantes. El diputado debería recibir en enero el texto analizado por todos los actores involucrados.

Más allá de datos y leyes, todos los actores coinciden en que de lograrse una nueva institucionalidad para la migración en Chile y Tarapacá, ésta será de fundamental importancia para los vínculos entre nuestro país y sus vecinos. Una buena noticia, qué duda cabe, y que corrobora la vocación progresista de algunos sectores políticos de Chile. De llegar a aprobarse la ley, los casi dos mil niños extranjeros que estudian en liceos y colegios de Tarapacá, podrán reír aún más.

Por Juan José Podestá

 

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