“Autoridades deben trabajar más con artistas, y a los artistas les hace falta mojarse más el ‘potito’”

Abraham Sanhueza, actor, dramaturgo y gestor cultural,

El hombre de teatro, que fundó la compañía teatral Antifaz en 1993, lidera hace ya casi diez años que encabeza el Fintdaz -Festival Internacional de Teatro y Danza-, cuya organización ha sido prácticamente una aventura, puesto que no siempre las cosas han resultado como se han pensado.

 

-¿Cómo nace Fintdaz?

– Fintdaz nace como una necesidad de establecer un festival de teatro y danza de calidad, que fuera generado de una instancia local y que poco a poco se fuera transformando en un gran evento de arte escénico que beneficiara a toda la comunidad de Iquique y la región. Y esta premisa se ha ido cumpliendo y ello año a año nos impone nuevos desafíos que no siempre son fáciles de sortear.

-¿Cómo se ha dado el trabajo con el Estado?

– El vínculo estatal se dio en el año 2008, primero con aportes municipales y a partir de 2009 nos adjudicamos por primera un Fondart regional para financiar parte del festival. Y desde entonces el Estado siempre ha estado presente en el festival a través de los fondos concursables del Consejo Nacional de la Cultura. Así como también los aportes privados y otros fondos internacionales. Lo malo de depender de los fondos públicos, es que hay que estar año a año concursando como si se tratara de un nuevo proyecto y debes competir para lograr conseguir el aporte; esto genera incertidumbre y angustia porque estas en vilo hasta el último momento. El festival se ha consagrado y hemos demostrado con creces que es un evento de relevancia que forma parte de la ciudad, pero aun así debemos concursar.  Ahora, respecto del aporte del gobierno regional no es mucho lo que podemos esperar, las bases del Fndr de cultura fueron tratadas a puertas cerradas y se alejan de la realidad de lo que son las necesidades del gremio cultural. Tienen una serie de reglamentos que más que aportar a la promoción y difusión y desarrollo de la cultura y las artes, entorpecen la labor de los artistas y por ello muchos optan por no presentar iniciativas. Este fondo desconoce la labor de proyectos emblemáticos y no aboga por la continuidad de ellos, y eso es lamentable porque con ello se frenan iniciativas importantísimas q podrían beneficiar a un mayor número de personas.  Yo he hablado con algunos core, y les he insistido en la necesidad de que abran las sesiones de la comisión de cultura y revisen y mejoren las bases en razón de la realidad que tiene el gremio y no se tomen decisiones arbitrarias y caprichosas que rayan en la ignorancia o desconocimiento de muchas cosas. Ahora bien, el festival siempre ha tenido financiamiento estatal, salvo un año que no nos apoyaron por un tema técnico y en ese entonces una institución privada asumió el costo total del evento. A través de la Ley de Donaciones Culturales.

-¿Cómo es la situación actual del festival?

-El festival hace tres años cuenta con un piso económico estable, ya tenemos un convenio de exclusividad con una institución privada,  ellos aportan anualmente 50 mil dólares, pero el costo del festival  bordea los 80 millones por edición por lo que se hace muy necesario siempre contar con aportes del Estado. Sino el festival se vería muy complicado y su realización podría correr peligro, que es una incertidumbre q siempre está presente. La vez que el festival no recibió aporte estatal fue porque no adjuntamos un documento, que era  exigencia de las bases del fondo. Por ello, depender de los fondos estatales en un hecho angustiante, y en estos momentos estamos en esta situación, ya que aún no sabemos si el fondo de festivales nos va apoyar para la novena edición.

El complejo tema de la gestión artística

-¿Cuál es el objetivo fundamental de Fintdaz?

– Fintdaz es un festival que siempre ha apostado a la difusión del teatro la danza y otras disciplinas de las artes escénicas, desde una plataforma regionalista que nos permita figurar en el concierto internacional como un gran evento. Creado y desarrollado desde una gestión de región y no centralista por ello, Fintdaz debe ser cuidado por las autoridades regionales porque es el único evento de esta disciplina con un posicionamiento internacional real y concreto.

-En este sentido, ¿cómo ves la autogestión?

– La autogestión siempre ha estado presente, ya que el estado nunca aporta el cien por ciento de los costos del festival, y por ende los recursos faltantes se deben conseguir a través de las gestiones que se hacen con el sector privado. Ahora, pensar en cobrar un valor por entrada para financiar y garantizar la continuidad del festival es algo muy poco viable, dado que vivimos en una ciudad donde el cinco por ciento de su población está dispuesta a pagar por ver una obra,  y hablando de valores muy bajos y con ello no se financia el uno por ciento de los costos de una producción.  Por esto, eventos como este para que se garantice su continuidad y desarrollo anual, el financiamiento debe ser público y privado, de otra forma se condena al festival a una muerte casi segura.

-Pero hagamos críticas concretas.

– Falta que haya una visión más realista a lo que ocurre en regiones. Falta que desde el Estado central, en este caso, se le instruya más a sus autoridades para que haya un mayor respeto y trabajo en conjunto con nuestras autoridades y voluntad por dar respuestas concretas, soluciones concretas a la falta de espacios para el desarrollo de las artes…nueve años esperando por el teatro municipal es una burla y un atropello a la comunidad. Tener la casa de la cultura más deficiente de todo el norte grande, me refiero a su infraestructura, limitada y que aporta claramente pero con una limitancia que ahoga a los artistas que hacen uso de este espacio y que lo deben hacer porque no hay mas elegir; el teatro Tarapacá no es un teatro, nunca fue diseñado como tal y adolece técnicamente de muchas cosas; otro claro ejemplo de la falta de comunicación y poco interés  que existe en la autoridad por trabajar con los artistas desde una concepción realista, y no caprichosa y autoritaria.

-Y ahora autocríticas.

-Siempre hay cosas por mejorar, desde lo personal hasta lo corporativo y creo que me falta mucho por aprender. La vida es una escuela constante y por ello creo que soy extremadamente perfeccionista, y ello a veces me provoca inconformidad y angustia porque deseo hacer mejor mi gestión, esa es mi autocritica personal.  A mis colegas les critico no enfrentar de manera más abierta los problemas q tiene esta ciudad desde lo cultural y no alzan la voz para exigirle a la autoridad cambios reales y concretos. Yo lo he hecho muchas veces, he convocado a mis colegas cuando se han dado instancias para plantear nuestra realidad y la respuesta ha sido casi nula… son muy pocos los que acuden al llamado, son muy pocos los que se mojan  el “potito”, como se dice en buen chileno. Esta situación me ha llevado en la actualidad a alejarme del gremio y solo me preocupo del desarrollo de mis proyectos.

 

Compartir:

*

*

Arriba