Diez años de Evo Morales como Presidente… Lo que debemos aprender de Bolivia

 

Crecimiento económico, democratización y estabilidad política, sustancial mejora en calidad de vida de población y potenciamiento de proyección internacional, son los hitos de la década virtuosa del gobierno del MAS en el país que hace centro del continente.

Bolivia se nos ha adelantado. Enunciado que parece discutible, considerando que el PIB per cápita de Chile quintuplica al boliviano, o que nuestro país ostenta en general los mejores índices en América Latina (PIB, IDH, Transparencia, etc.), muy por delante de un país que hasta hace poco era el más pobre del continente. Decir que tenemos que aprender de Bolivia no tiene sentido… si es que miramos sólo la fotografía estadística, distinto es ver la película completa. Mientras Chile arrastra un pesado letargo, reptando pesadamente al estancamiento, Bolivia lleva una década de políticas activas que lo han llevado a casi cuadruplicar su PIB, a erradicar males como el analfabetismo, a construir potentes infraestructuras públicas e incluso a proyectar su “legado” internacionalmente. ¿Cuál es su receta?

El pasado 24 de enero, “El Independiente” estuvo presente los actos de conmemoración  del décimo aniversario desde que Evo Morales llegase a Palacio Quemado y sexto desde que se fundara el “Estado Plurinacional de Bolivia”, nuevo marco constitucional surgido de una Asamblea Constituyente. Fue una jornada larga y pesada, en el que el Presidente Morales enumeró todos los logros de su gestión (5 horas y 45 minutos), seguido por un nutrido desfile de organizaciones sociales de todo tipo -mineros, campesinos, indígenas y petroleros, principalmente. Un evento marcado por la contienda electoral en ciernes: la consulta popular para determinar si se reforma la Constitución para permitir un nuevo mandato del primer presidente indígena del país altiplánico, la cual se realizará el próximo 21 de febrero.

Cifras del éxito

Séase o no partidario del líder cocalero, lo indiscutible es la enorme transformación que ha vivido Bolivia en la última década, una transformación que, en todos los sentidos que para “El Independiente” son relevantes, ha sido para bien. Lo más distinguible sin duda son los logros económicos, pero no son los únicos. Hay temas icónicos para cualquier democracia que se precie de tal, como el exponencial aumento de las mujeres en política, que pasaron a ser la mitad de la Asamblea Legislativa Plurinacional. También la participación de sectores históricamente subalternos, como los indígenas, que hoy copan los principales espacios de poder del Estado, partiendo de la propia Presidencia.

Las reservas internacionales pasaron de 1.741 millones de dólares en 2005, a 15.282 millones en 2014. Asimismo, el PIB pasó de 9.500 millones de dólares en 2005, a 36.000 millones en 2015, manteniendo por primera vez, una tendencia sostenida al alza. Las proyecciones de crecimiento del país se mantienen en torno al 4,5%, el más alto de toda América del Sur. De hecho Bolivia en 2015, fue el segundo país de mayor crecimiento en toda Latinoamérica, sólo superada por Panamá.

Asimismo, en términos de desigualdad, la brecha en la última década se ha reducido dramáticamente,   los más ricos en Bolivia eran en 2005, 127 veces más ricos que los más pobres, mientras que 10 años más tarde, la brecha se redujo a 39 veces. El Salario mínimo durante el mismo período aumentó en casi en  400%, pasando de 440 Bs, a 1656 Bs. En el mismo sentido, el porcentaje de la población con alguna cobertura de la Seguridad Social, aumentó en un 63%. Finalmente destacar que en la última década se construyeron más carreteras, viviendas sociales e infraestructuras públicas, que en los 20 años precedentes. Y para no aburrir, un último pero elocuente dato: el consumo de leche per cápita se duplicó con Evo Morales.

Las claves: mercado interno y gobernabilidad

En pocas palabras, la “receta boliviana” fue salirse de la “receta neoliberal”, construyendo más y mejor Estado. Los dos aspectos claves de su estrategia económica fue la captura de la renta de los recursos naturales, particularmente los hidrocarburos; para luego redistribuir la riqueza entre la población –mediante una serie de bonos y ayudas sociales- como asimismo impulsar un ambicioso plan de construcción de infraestructuras públicas y capacidades industriales.

Un hito al respecto fue la renacionalización del YPFB el 1 de Mayo de 2006, la petrolera estatal que fuera privatizada por el gobierno neoliberal de Sánchez de Lozada en 1996.  Este movimiento permitió ampliar el mercado interno, dado que la población contaba con más recursos, sea por transferencias del Estado o por los mayores y mejores puestos de trabajo que trajo consigo el aumento del gasto público. Esta fue la clave de la expansión económica, tener más bolivianos con más dinero.

Pero es sólo parte del proceso, la otra fue la capacidad de generar estabilidad político-institucional, lo que promovió a su vez la inversión privada. Los tres presidentes anteriores a la administración de Morales, duraron en promedio menos de un año en sus cargos, todo marcado por telúricas movilizaciones populares, como las llamadas “guerras” del gas y del agua, como resistencias a las políticas privatizadores de dichos recursos. De hecho, Morales es el Presidente que más tiempo ha gobernado Bolivia en su historia republicana.

Contrariamente al axioma esgrimido en Chile, tanto por la Derecha como por los voceros de la Vieja Concertación,  la clave de la gobernabilidad en Bolivia no fue la anulación de los movimientos sociales, sino por el contrario, el haberlos incorporado a los desafíos del Estado. Y aquí nos encontramos con otro hito: la redacción de una nueva Constitución mediante Asamblea Constituyente en 2010, lo que permitió encauzar institucionalmente las distintas visiones de país en disputa, evitando que estas escalaran hacia el conflicto.  Efectivamente, fueron los movimientos sociales en lucha, los que le dieron gobernabilidad a la administración del “MAS” (Movimiento Al Socialismo, partido del Presidente) y como muestra un botón: los conflictos sociales se redujeron en dos tercios durante la última década.

A nivel externo, Bolivia también está jugando un papel destacado, como el liderazgo que ejerce en el G-77, su exitosa lucha por descriminalizar la producción de la hoja de coca, o su agresiva campaña internacional para obtener una salida soberana al mar, que ya le dio un primer triunfo en la Corte Internacional de La Haya. El ingreso al Mercosur también es un hito, ya que proyecta mercado para sus esfuerzos industrializadores y enancha sus espaldas diplomáticas de cara al mundo. Pero quizás más importante aún, Bolivia se está volviendo un referente internacional en temas de desarrollo, como lo es hace tiempo India, al otro lado del mundo.

Aprender para salir del estancamiento

Particularmente hoy, cuando Chile se enfrenta a una caída estructural en los precios de las materias primas, siendo el cobre el más complejo, es necesario que el país mire con mucho detenimiento lo que está pasando allende la cordillera. Cuando ya no se puede dejar sólo en manos de los mercados el crecimiento y desarrollo del país, llegó el momento de cuestionarse las mismas bases de nuestro sistema: con una economía dependiente, primaria, desigual y depredadora; y un marco político-institucional elitista, democráticamente estrecho, centralizado y conservador. ¿Cómo salir del estancamiento?, sacándonos las orejeras ideológicas que nos impusieron los “Chicago Boys”, y siendo audaces a la hora de estar dispuestos a afectar los intereses de los poderosos de siempre.

 

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Un Comentario;

  1. Vicente Carvajal dijo:

    Muy buen artículo…deberían leerlo los pseudo-ingleses para que aprendan algo…

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