“Soberanía Compartida como salida a conflicto Chile-Bolivia”

Académico UNAP, Cristian Ovando, analiza relación entre ambos países:

 

En entrevista con El Independiente, el cientista político del Instituto de Estudios Internacionales -Inte- de la Unap, señala que una opción viable para solucionar el conflicto marítimo podría ser la “soberanía compartida” y acusa “soberbia” del gobierno chileno a la hora de buscar soluciones al conflicto. Eso sí, es enfático es señalar que una solución real debe ser fruto de un debate cívico, particularmente entre los actores sociales, económicos y políticos de los territorios fronterizos.

 

-¿Cómo ves el proceso que mantiene en conflicto a Chile y Bolivia en relación a sus fronteras?

-Ha sido un proceso muy complejo para Chile, pues Bolivia con su rotundo triunfo  “comunicacional” en La Haya, se posiciona ante el mundo, ante la comunidad internacional,  como un país víctima del agresor chileno. Esa percepción es muy difícil de revertir para nuestro país. Digo comunicacional, puesto que la corte solo los obliga a negociar sin mediar en el resultado de la misma (lo que parecería un triunfo chileno: no está obligado a  ceder territorio con soberanía). No obstante, si la corte  resuelve que deben sentarse a dialogar y negociar una salida al entuerto, de no hacerlo Chile, su imagen se verá aún más mermada. Ese es el dilema. Por ello, creo se debería abrir un debate nacional, abierto a la sociedad civil, respecto a las distintas soluciones.

 

-¿En definitiva, puede hablarse que alguno de los países  tiene razón?

-Tal como están planteadas las cosas, se trata de una negociación de suma cero, uno gana todo, otro pierde todo. Diálogo de sordos en que  ninguno de los dos tiene la razón plena. Ni el que dice restitución de territorio con soberanía, ni el que dice no cederemos un centímetro de territorio con soberanía. Por ello, la idea de soberanía compartida, una idea audaz, podría ser una salida al conflicto… un camino construido “desde abajo” ante las incapacidades diplomáticas de los Estados.

 

-¿Qué falta para que haya más diálogo?

-Falta, por una parte,  involucrar a sectores de ambas sociedades que se vean favorecidos con una  solución al litigio que mantienen ambos gobiernos; es decir,  las regiones epicentro de la controversia jurídica  y de la Guerra del Pacífico: Oruro, La Paz, Tarapacá y Arica- Parinacota. Me refiero a municipios rurales de localidades fronterizas de ambos países, gobiernos regionales chilenos y prefecturas bolivianas,  empresarios locales y vinculados al turismo, agrupaciones de la sociedad civil, etc. En definitiva, actores de ambos países que piensen  en el desarrollo de sus propias regiones mirando, pero la región en un contexto amplio y  trasfronterizo.

Una de las principales consecuencias de las posturas irreconciliables de ambos gobiernos, es la dificultad para entablar una negociación bilateral mutuamente ventajosa. Por ello estimo que la salida pasa “desde abajo”. Desde los gobiernos hay cierto agotamiento.

También creo – ya lo han dicho bastante una serie de especialistas-  falta mayor compromiso con mecanismos de integración de la región, como la Comunidad Andina y MERCOSUR, para así mostrarnos como un país comprometido con el continente  en múltiples dimensiones  y no solo en materia comercial.

 

-¿Qué trabas ves de parte de los dos países  para que se solucione conflicto?

-De parte del gobierno de Chile  se aprecia  cierta soberbia. Su  estrategia se ha inspirado en el majadero axioma de “intangibilidad de los tratados”. Y de ahí no se puede salir. La consecuencia de esta postura  supone que, como señala el ex diplomático José Rodríguez Elizondo,  no cabe negociación alguna en temas que afecten la soberanía nacional.

No digo que la solución pase por cesión de soberanía, sino que hay que discutir qué se entiende por  ella y  si se puede innovar a ideas como soberanía compartida, entre otras posibilidades.

De parte de Bolivia  una postra intransigente que, desde la academia, suele llamarse “emotivista”. Postura que predomina en el gobierno de turno y que ve en el conflicto con Chile la causa de todos sus males, que habla de resarcimiento a Bolivia sin compensación alguna, que sólo ve en la idea de mar soberanía como la única solución posible, etc. Esta postura, no obstante, no siempre ha sido la preminente. También hay posturas que plantean soluciones que vayan por incrementar la cooperación económica, el canje territorial, entre otras.

La demanda que realiza Bolivia a Chile por el tema marítimo guste o no, además,  tiene un uso político electoral,  que  quiere mostrar al presidente  Evo Morales como si fuera el único   capaz de solucionar este conflicto centenario.

-¿Ve alguna solución, cuál sería? ¿Hay una sola?

La política exterior de ambos países pasa por las decisiones de una pequeña élite alojada en la cancillería, el ministerio de Defensa y el parlamento. En consecuencia,  no se escucha lo que pasa afuera, particularmente en las regiones epicentro del litigio.

Afrontar este dilema pasaría por matizar el enfoque que prima en la política exterior hacia las fronteras. Pasar de un enfoque de arriba hacia abajo a uno a la inversa, en ciertas materias, conlleva involucrar a otros actores, a otras subjetividades de ambos países en la implementación de las iniciativas fronterizas chilenas y bolivianas.

Dentro de las soluciones que recogen esta postura, destaco tres:

La administración compartida de un territorio entre las tres nacionalidades. El intelectual boliviano Ricardo Anaya lo denominó Arica trinacional hace tres décadas; Antonio Araníbar y Ramiro Orias Ramiro Orias, también bolivianos, plantearon en los noventas la creación de una Zona Especial de Desarrollo Trinacional; el ensayista chileno Benjamín Subercaseaux en 1962, en la misma tendencia,  al fragor del conflicto de Lauca señaló: “Arica, Lluta y Azapa deben ser la Tierra de Nadie y de Todos, es decir un fideicomiso administrado por Chile, Perú y Bolivia”.

Otra opción pasaría por mejorar ostensiblemente materias paralelas (logísticas) al  libre tránsito a Bolivia, como es el caso de terminar lo corredores, mejorar  instalaciones para camioneros, etc. Pero también ir  más allá y considerar  la entrega de  enclaves sin soberanía para uso comercial (puerto, aeropuerto, Zona Franca, etc.)

En tercer lugar, estimo que es urgente mejorar la gestión de los Comités de Integración y frontera de Chile Bolivia y Chile Perú. Los que hemos asistido a varios de ellos, podemos constatar que las comisiones dedicadas a cautelar las fronteras funcionan perfectamente (aduanas, policías, servicios fitosanitarios, etc.). En cambio, las dedicadas a la integración cultural y social de las fronteras tienen resultados dispares. El caso de la Subcomisión de Cultura y Género del Comité de Integración Chile-Perú es una excepción notable. Basta googlear los aportes de un centenar de Juntas de Vecinos asociadas de Arica y Tacna, y reunidas al alero de esta subcomisión, y las actividades llevadas a cabo por el Comité Binacional de la Juventud Tacna –Arica; todas ellas, en colaboración con el consulado chileno en Tacna y el peruano en Arica, han tenido un activo rol para reducir el impacto negativo del fallo de la Haya en estas regiones y para promover iniciativas de integración fronteriza.

-¿Crees que hay otros intereses involucrados, además de los estrictamente fronterizos y razones de Estado?

No creo. Para Chile y su comercio Bolivia es marginal, en cambio para el comercio regional es gravitante,  más del 40 % de las ventas de Zofri va a Bolivia. Es más, creo que Tarapacá y Arica Parinacota deberían exponer  ante este tema su propio interés regional, distinguiéndose  del denominado interés nacional,  sustentado  solo por razones de Estado.

 

Cristian Ovando Santana es máster y doctorando en estudios internacionales por la Universidad del País Vasco, España. Se dedica a investigar  en el instituto de estudios internacionales, INTE, de la UNAP, las relaciones chileno bolivianas en perspectiva histórica y con énfasis en los vínculos no estatales. En abril de este año, junto al también investigador del INTE Sergio González Miranda y actual Premio Nacional de Historia,  publicarán dos libros sobre estas materias en calidad de editor y coautor: Relaciones transfronterizas y paradiplomacia en América Latina: Aspectos teóricos y estudios de casosDel hito a la apacheta Bolivia-Chile: Otra lectura de cien años de historia transfronteriza (1904-2004), ambos editados en Santiago por el sello RIL.

 

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