La verdadera fiesta de La Tirana: Pascua de los Negros

 

Victoria Lemus es una de las vecinas más ancianas del pueblo de La Tirana, y pasa los ochenta años. Es la viuda del famoso “Cacique Farías”, hombre que llevó al pueblo alcantarillado, luz eléctrica y encabezó las obras de la actual explanada que antecede al Santuario de la localidad. Ella, memoriosa como pocas, señala que la fiesta que lleva miles de personas cada 16 de julio a su pueblo, no es la verdadera celebración de los tiraneños. Cuenta que “para la gente de La Tirana, la verdadera celebración es el seis de enero, la Pascua de los Negros. Acá es donde antes la gente de La Tirana se reunía más íntimamente”.

Lo cierto es que las palabras de la señora Victoria son ciertas. Según se detalla en el portal tarapacaenelmundo.cl, “la celebración de la Pascua de los Negros, contempla la llegada de más de 700 imágenes del Niño Jesús, las que son resguardadas en una especie de guardería que dispone la Iglesia, desde el domingo cuatro de enero, hasta concretar la celebración de la Epifanía del Señor, cuando en la madrugada del seis de enero, son entregados a sus dueños, adornados con peritas de pascua y variedad de dulces”.

En las horas inmediatas que anteceden la llegada del seis de enero, y en medio de comparsas y bandas de laquitas, todos los habitantes de La Tirana y visitantes -muchos vestidos con coloridos atuendos-, se vuelcan ante la iglesia central del poblado, a la espera que el obispo ingrese con la figura del Niño Jesús al interior del Santuario. Además, la banda de Pastores hace señales al viento con sus pañuelos y sonidos con sus instrumentos de cañas o plástico. También, un grupo de mujeres ataviadas como reyes magos recorren el pueblo antes de entrar a la iglesia.

Al dar las doce de la noche, los tiraneños ofrecen chocolate caliente a todos quienes deseen probarlo, y todo se llena de luces de fuegos artificiales y música de bandas. El pueblo se calma sólo muy entrada la madrugada.

Don Luis Choque, tiraneño antiguo, señala que “esta es la fiesta de los tiraneños. Todo iquiqueño sabe que los adornos de navidad se retiran después de la Pascua de los Negros, la misma Municipalidad de Iquique espera a que pase el seis de febrero para quitar todas las decoraciones que se han desplegado por la ciudad, sin embargo, son menos quienes asisten a esta no tan popular, pero igualmente importante celebración en el connotado pueblo de la Tirana”.

El seis de enero en la mañana, las bandas de laquitas recorren el poblado, para luego visitar a cada hogar que haya elaborado los inmensos pesebres. De más está decir que los negocios abren y la gente nuevamente se vuelca a las calles, a veces hasta altas horas de la madrugada, ya del siete de enero. “Es que los músicos le damos vida a La Tirana”, señalan los músicos de la comparsa de lacas Huarasiña, una de las más conocidas de la región.

 

ORIGEN

¿Cuál es el origen de esta fiesta?

En el calendario católico hay cuatro pascuas: la de Navidad, la del nacimiento de Cristo, la del reconocimiento y adoración de los Reyes Magos y de la venida del Espíritu Santo sobre el Colegio Apostólico. El Vaticano, en diversas páginas asequibles en internet, explica por qué a la pascua de la adoración de los Reyes Magos se le llama en algunos países la Pascua de los Negros: “Sus orígenes se remontan al Siglo XVIII, cuando los nativos de algunas regiones del sur del continente americano bailaban y rendían culto al niño Dios. Durante la colonia, esta celebración daba la oportunidad para que los esclavos negros y mestizos celebraran el nacimiento de Jesús, identificándose con el mago de raza negra llamado Baltasar. Esta conmemoración tiene gran aceptación en América Latina, particularmente en el Perú y Chile”. Quitar los adornos después del seis de enero, sería una tradición europea, empero.

También se afirma que en los países árabes y por un tema de calendario -que es distinto al occidental-, la pascua se celebraría ese día, y de ahí la denominación Pascua de los Negros. Lo cierto es que ninguna de las explicaciones es excluyente. Sólo sabemos que es en el pueblo de La Tirana donde la tradición encontró tierra fértil hace ya varias décadas.

El sociólogo Bernardo Guerrero, explica que esta celebración al igual que otras manifestaciones llegadas del viejo mundo, fueron el dictado de la sobrevivencia, que hizo que la cultura andina cubriera con ropajes católicos a la Pachamama. La Virgen del Carmen fue la expresión de ese camuflaje. Agrega que “este complejo Pachamama-Virgen, fue la mejor estrategia de ocultamiento de la religión andina. Los santos patronos, por otro lado, en cada pueblo, cumplieron la función que antes realizaba el tótem”.

 

 

 

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