Los cerros de El Tamarugal lloran a sus geoglifos

 

Expertos coinciden en que se debe adquirir conciencia patrimonial, a propósito de los daños que vehículos 4×4 produjeron en 35 geoglifos hace sólo unos días.

Había sucedido en otras ocasiones, aunque no de forma tan nefasta. Hace un año el Gigante del cerro Unitas fue intervenido de manera grosera por unos sujetos, y en octubre de 2015 también fue afectado, esta vez por un concejal de la zona. Además, en ocasiones anteriores otros geoglifos también fueron objeto de daños. Tampoco se deben pasar por alto los aún no contabilizados perjuicios que el Rally Dakar produjo en 2013 en el desierto de El Tamarugal

Sin embargo, hace solo unos días, un total de 35 geoglifos sufrieron daños irreversibles a causa de las ruedas de vehículos 4 x 4 que transitaron por el desierto de Pozo Almonte. Tres paneles de estas formas, ubicados en el Cerro Tentación, al interior de la comuna, fueron afectados por las acción de los automovilistas que condujeron por sobre las líneas prehispánicas, dejando en ellas evidentes marcas de numerosas ruedas.

Encabezados por la arqueóloga del municipio de Pozo Almonte, María José Capetillo, la casa edilicia inició la investigación respectiva. La experta señaló que “los paneles de geoglifos tienen un daño irreversible y también los caminos troperos, que presentan  evidencia de alto tránsito de motos y vehículos 4 x 4, pero a gran escala. Esto es el resultado de que ese tipo de actividad deportiva no se regule y no se adopten medidas de resguardo frente al patrimonio, ya que el Colegio de Arqueólogos mantiene un protocolo que define parámetros para estos eventos”.

Cabe añadir que los tres paneles presentan cerca de 80 figuras y al menos 35 de ellas fueron alteradas por la marcha de las ruedas en la arena. Además, en solo uno de los paneles hay un 50% de las figuras que evidencian el paso de los vehículos. A eso se debe sumar que cerca de un 70% del camino tropero está destruido.

En terreno, el propio municipio constató  que los geoglifos corresponden al período intermedio tardío, es decir, entre el año 900 al 1350, y fueron hechos por quienes transitaban en la zona. Además, quedó en evidencia que las rutas dañadas fueron utilizadas por trabajadores pampinos ente 1870 y 1930, es decir, la época de oro del Ciclo Salitrero.

El Cerro Tentación está ubicado en la zona conocida como Pampa Hermosa, y es una zona de complejo acceso al interior de la comuna de Pozo Almonte. Allí es posible encontrar al menos tres paneles de geoglifos con motivos geométricos, antropomorfos y zoomorfos. Son figuras que podrían representar animales como caballos o llamas, y algunos individuos con ponchos y otras indumentarias.

Desde el Consejo de Monumentos Nacionales se informó que los antecedentes serán remitidos a Santiago.

Conciencia Patrimonial

Orietta Ojeda es investigadora del Instituto de Estudios Patrimoniales de la Universidad Arturo Prat y ex coordinadora regional del Consejo de Monumentos Nacional. Señaló que todos los geoglifos del país están protegidos por la Ley 17.288 de Monumentos Nacionales, y en el que consta que la intervención de un sitio arqueológico constituye una falta grave con penas de presidio y multa, siendo el más grave el de los perjuicios el daño irreparable, como es el caso de Cerro Tentación

Ojeda realizó un llamado a la ciudadanía a proteger y preservar el patrimonio. “Se deben tomar todas las previsiones del caso, por cuanto esta región puede ofrecer un gran atractivo en función del turismo patrimonial”, explicó. Agregó que en la región aún falta mucho para desarrollar lo que ella llama “conciencia patrimonial”: “Mucha gente no sabe que Baquedano es Zona Típica, y por ello no tiene los cuidados para mantener ese patrimonio. También basta ver el estado en que están algunas de las salitreras. Las tortas de la pampa ahora son distintas por la extracción de yodo. No hay cuidado”. Finalmente, también realizó un llamado a la responsabilidad social empresarial, para preservar el patrimonio. “Es que se ha hecho mucho daño, en diferentes ámbitos del patrimonio”, sintetiza convencida Ojeda.

Situación paradójica

Por su parte, la etnohistoriadora chileno-mexicana Soledad Galdames, afirmó que “que en la actualidad vivimos una situación paradójica en torno a la preservación y recreación de nuestros patrimonios. Si bien, nuestros gobiernos han avanzado en fortalecer la reglamentación y los organismos responsables de su cuidado atendiendo las recomendaciones de la Unesco, la globalización en su vertiente cultural -definida como mundialización-  al priorizar la distribución de las manifestaciones culturales rentables para los mercados, ha dificultado que nuestros patrimonios locales sean valorados por el conjunto de nuestras propias poblaciones, requisito fundamental para su preservación y resignificación en el tiempo”.

Agregó que se debe “tomar consciencia que la preservación del patrimonio necesita de la coordinación de los distintos sectores de la sociedad, a saber: instituciones gubernamentales sectoriales, gobiernos regionales y locales, organizaciones de la sociedad civil, organizaciones barriales, gremiales y empresariales”.

Finalmente, y sobre el caso particular de los 35 geoglifos afectados, expresó que “constata de manera brutal que si las personas que conviven con los patrimonios no le dan el valor simbólico y material que representan, lo más probable es que en el corto plazo éstos desaparezcan. Las poblaciones aledañas y portadoras de los patrimonios son quienes mejor pueden resguardar los espacios patrimoniales, por ello hay que incluirlos en cualquier iniciativa”.

Patrimonio intangible

El sociólogo y Bernardo Guerrero dirige un proyecto de puesta en valor del patrimonio intangible, que es tan importante como el patrimonio material, como es el caso de los geoglifos. Guerrero señala que el primero también puede desaparecer, “cuando la gente deja de comer ciertos alimentos. Las tradiciones quedan en desuso cuando pierden su eficacia simbólica, como las curas antiguas para el orzuelo o el resfrío. También, muchas veces el mercado destruye ciertas tradiciones, como arreglar calcetines, porque es más barato comprarlos, o las reactualiza o reprocesa, Sin embargo, la gente sigue yendo a La Tirana, porque la religiosidad popular va en aumento. Eso no está quedando atrás ni desapareciendo”.

El Independiente

 

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