Centenario de Rubén Darío

Se recuerda en estos días a Félix Rubén García Sarmiento, conocido desde muy joven como Rubén Darío. En Nicaragua, Cuba, Venezuela, Ecuador, Colombia, México, España, Miami, Nueva York, efectuaron homenajes para el seis de febrero, fecha del centenario del fallecimiento del poeta. Se ha escrito también muchísimo con diferentes sesgos. Muy acertada e interesante me ha parecido la nota del doctor Carlos Tünnermann en La Prensa acerca del legado del poeta nicaragüense para nuestra América y también para España. Cita las opiniones de escritores de diferentes nacionalidades, con miradas distintas, pero coincidentes en lo extraordinario de su influencia y vigencia en las letras castellanas:

De Pedro Henríquez Ureña: “De cualquier poema escrito en español puede decirse con precisión si se escribió antes o después de Rubén Darío”.
Jorge Luis Borges: “Cuando un poeta como Darío ha pasado por una literatura, todo en ella cambia” […] “Todo lo renovó Darío: la materia, el vocabulario, la métrica, la magia peculiar de ciertas palabras, la sensibilidad del poeta y de sus lectores. Su labor no ha cesado y no cesará; quienes alguna vez lo combatimos, comprendemos hoy que lo continuamos. Lo podemos llamar el libertador”
Octavio Paz: “Ser o no ser como él […] De ambas maneras Darío está presente en el espíritu de los poetas contemporáneos. Es el fundador”
Mario Vargas Llosa: “A la inspiración y destreza de Darío, debe la lengua castellana una de las revoluciones seminales de su historia”.
Pablo Antonio Cuadra: “Darío es ese que pone en pie el castellano para una segunda salida —aún mejor que la primera— como el Quijote. El mismo sirve de guía, de capitán: es el renovador”.
Jean Cassou: “Toda una naturaleza tropical y todo un pasado indio se despertaron en la lengua de Cervantes y de Góngora cuando la voz del nicaragüense Rubén Darío, en esta lengua soberbia, se puso a cantar”

José Coronel Urtecho: “La más alta manifestación de la universalidad nicaragüense es, por supuesto, Rubén Darío. Él es el paradigma de nuestra universalidad en su más pura forma”.

Y el mismo Carlos Tünnermann escribe: “Rubén fue, sin duda, precursor del vanguardismo. Los recursos estilísticos que emplea en sus obras de la edad madura, así lo demuestran (la constante reiteración, los paralelismos, los neologismos, las enumeraciones, las metáforas exageradas, etc.). Darío fue no solo modernista, sino que con él se inaugura la poesía realmente moderna. No hay metro, experimento poético, (verso librismo, prosaísmo, exteriorismo, coloquialismo, intimismo, etc.), innovación en prosa, tendencia literaria contemporánea, que no encuentre un precedente valioso en la obra dariana, inclusive el intertexto, tan presente hoy día en la nueva literatura latinoamericana. Sin duda, Darío es hoy un clásico de la literatura hispanoamericana y universal”

De nuestro país, me permito yo recoger las palabras de Vicente Huidobro: “Pero faltaba algo en la poesía castellana, todos los misteriosos encantos de su rima, sus magnificencias de colorido y brillantez, todas sus amoldaciones, toda la fuerza de sus palabras, permanecía aún en el misterio, en el oscuro misterio de lo desconocido. Rubén Darío alumbró ese obscuro misterio. El idioma en sus labios adquiere una faz nueva y él nos muestra horizontes ignorados”.


El obispo de León pronunciando el elogio fúnebre del poeta ante el féretro,
a la salida de la catedral, 12 de febrero de 1916.
http://www.modernismo98y14.com/curiosidades-ruben-dario.html

Cecilia Castillo

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