La bohemia perdida de Iquique (parte dos)

 

Como todo puerto, Iquique siempre tuvo una importante cuota de vida nocturna, y sus locales alojaron a toda clase viajeros, marinos y artistas. Sólo los prostíbulos sumaban una cantidad importante; el más conocido fue “La Coña”, adonde se dice llegó alguna vez el mismísimo Frank Sinatra.

Conocido fue el llamado “Triángulo de las Bermudas”, ubicado en la zona de lo que ahora es la ex aduana, Luis Uribe y avenida Arturo Prat. Allí se instalaron tres bares: el “Bar Inglés” (presente en cada ciudad puerto), el “American Bar” y el “Bar California”. El nombre “Triángulo de las Bermudas es casi obvio: los que iban a parar allí se perdían varios días, como en la conocida zona marítima del Caribe.

El “Erika” -ubicado en la esquina de Tarapacá con Errázuriz- según narra el libro Iquique de antaño: sus barrios y su gente, tuvo su esplendor en los años ochenta: “Los Pasteles Verdes de Chimbote se hicieron famosos con su ‘Hipocresía’, toda vez que Emmanuel cantaba ‘Ahora me voy’ y nuestro Carlos ‘Sentimiento’ Avalos le cantaba a su ‘Amigo Portuario. Antesala de la ‘Casa de Rejas’, esta fuente de soda, que en otrora se llamó ‘Río de Janeiro’, fue administrada por Antonio, un hombre generoso en el más amplio sentido de la palabra”.

Por su parte, “El Dándalo” es “el” local del barrio Matadero. Ubicado en la esquina de Juan Martínez con Sotomayor, recibió a todos los matarifes de la primera mitad del siglo veinte, que incluso dejaban los toros afuera del local para poder tomar tranquilos. Su primer dueño fue Vittorio Vaccaro. Luego pasó a manos de Humberto Solimano. Dicen que Zalo Reyes, cuando viene a la ciudad, se deja caer por este tradicional local.

“El Genovés”, emplazado en Tarapacá con Amunátegui, tiene el subtítulo de “El bar de los deportistas”. Perteneciente a la familia Solimano, el nombre se debe a la ciudad de origen de la familia. El dato más importante es que en este bar nació Deportes Iquique.

El “Corner bar” estuvo en Juan Martínez con Bulnes, y se destacó por ser un espacio casi exclusivamente para fanáticos del fútbol.

Otros bares han dado vida a la bohemia. “El Wagon” animó la vida intelectual en los ochenta, y el “Tíbiri Tábara” acogió a los músicos y hombres de teatro de la región.

Otros clásicos: “El Machucao”, en avenida Diego Portales; el “Oso Manquez” en Barros Arana; el “Picoroco”, justo llegando al cementerio uno; el “Fórmula Uno”, en Amunátegui con San Martín; el “Curupucho”, en Aníbal Pinto entre Wilson y Thompson.

por El Independiente

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