La Galería

 

 por roberto bustamante

 

“¿Ignoráis por qué razón las ruinas agradan tanto? Yo os lo diré: todo se disuelve, todo perece, todo pasa, sólo el tiempo sigue adelante. El mundo es viejo y yo me paseo entre dos eternidades. ¿Qué es mi existencia en comparación con estas piedras desmoronadas?”

 Diderot

 

Ese día mi abuela preparó un pescado escabechado. Mi abuelo descorchó un vino blanco y compró mayonesa para las papas cocidas. Él me acompañó una sola vez al estadio y con eso bastó para mí. Ese gesto, un bautizo, como cuando me invitó por primera vez a un bar, nunca se convertirá en una apostasía. Fue en el ex-Estadio Cavancha, y a estadio lleno esa vez perdimos uno a cero. Me parecía inimaginable perder si mi abuelo estaba conmigo. Esta vez, más de 10 años después, él no me acompañó, pero me dio suerte y unas lucas. Por primera vez me iba al estadio en Iquique en micro y no caminando por la costanera, tampoco habrían más baños en el mar con los amigos, para después cruzar la avenida y entrar a la galería. Se cambiaba la rutina, palabra que proviene de ruta. Eran los años 90 y los edificios, con todos los simbolismos que se nos ocurran, irrumpían como hechos modernizantes. El “Tierra de Campeones” (hoy rebautizado como TDC Ramón Estay Saavedra) era parte de esa nueva época, etapa que vive sus últimos días en sus propias ruinas.

Mejor no hablar del resultado de ese primer partido con Deportes Temuco, equipo que venía dirigido por Luis Santibañez en una de sus últimas campañas como DT. Aunque para ser exactos el partido inaugural fue el amistoso versus la Academia Tahuichi Aguilera, de Bolivia, un 5 de diciembre de 1993. Un recinto sagitario que vio oficialmente prender su fuego contra el equipo de la novena región. Desde ese fracaso inaugural la hemos pasado más mal que bien en nuestra cancha, pero los forofos sienten, tal vez, en el derrotero, un constante motivo para discutirle al éxito y sentirse exitosos en la derrota. Y nosotros lo sabemos bien: la tierra de campeones.

Este domingo fuimos contra Cobresal junto a mi hijo Amaru (un hincha crítico y apasionado), y vimos a niños(as) con la camiseta del club me hizo entender de cierta manera que las nuevas generaciones de fieles merecen una mejor iglesia, al igual como se pensó a principios de la década noventera. Las galerías están inutilizables (sólo se usan los codos contiguos a tribuna Andes) por estar fracturadas debido al terremoto del 2014, evento que dio pie al uso del estadio como albergue por algunos meses. Previo a aquello se declaró peligroso que Deportes Iquique jugara en el TDC por problemas con los pernos que sostenían las torres de iluminación. Fue la ex intendenta, (la paradoja sigue apuntando hacia los pies) Luz Ebersperguer, quien en momentos de carrera electoral puso trabas por ese motivo al uso del recinto. ¿Por qué? Favores. Pero que conste que las torres de iluminación aguantaron muy bien dos terremotos.

En realidad más que favores fue una orden. En la foto: Dubost, Ebesperguer, Ruiz-Tagle (Ministro del Deporte), Iván Zamorano, que capitaneó con su equipo de estrellas el show de fútbol-sala en la Casa del Deportista como parte del acto central; se firmaba un documento fantasma, firmado en blanco seguramente como símbolo de inicio del trámite de construcción. Esa noche dejó  sólo un recuerdo agradable, como el volver a ver a Alberto Ehrlich, el mejor en esa noche celebratoria de fútbol sala. En el estadio de Cavancha le vi, entre otras del “Loco”, una espectacular tapada a un joven José Luis Sierra. Ángulo derecho y reacción. La vi desde la galería norte de ese estadio. Estructura de madera, al igual que Andes y galería Sur. Afuera, comprando en un carretón un membrillo con sal, fui testigo de como le apedrearon el bus a la Católica. Esa vez Iquique triunfó 2 a 1 contra un  rival que llegó a la ciudad como subcampeón de América. En otra oportunidad, mucho antes, algunos fanáticos visitantes arrancaron de la barra local tirándose al mar.

Al salir del TDC debimos esperar bastante para tomar un colectivo. Varias calles cerradas en una ciudad en constante construcción, en reconstrucción, como si todo tuviera que ser hecho una, dos o tres veces. Mientras, Amaru habló sobre el pronto cierre de nuestro estadio, de nuestra catedral. Entendió lo de comodidad, los nuevos tiempos, y principalmente entendió que después de tanto ensayo y error, quizás esta será la construcción definitiva.

Ahí donde dios tiene un templo, el demonio levanta una capilla escribió alguna vez el inglés Robert Burton, autor de “La anatomía de la melancolía”. Inglés como el football y el capital, gustos de los que no hemos podido echar pie atrás. Ahora, enmarcados en un futuro con estadio nuevo, con una sociedad anónima deportiva, la galería sólo se transformará en su arquitectura. Porque la galería viva, y con eso me refiero a la gente que ocupa ese lugar por amor o escape, seguirá llegando a su casa con el lamento o la esperanza. El resto del fútbol se juega en la Bolsa, en cómo hacer más dinero.

La gente que va a la galería seguirá siendo vista como un problema. Por lo menos así es tratado, en directa proporción al precio de su entrada. El aparataje complejo de carabineros se instala ahí, donde vamos nosotros. Te revisan, exigen carnet de identidad, con el guanaco y el zorrillo custodiando y con las Fuerzas Especiales poniendo mala cara. Pero seguiremos yendo donde se arma la fiesta en un estadio, en el sector más popular. Seguramente nos seguirán tratando mal por pagar 3 lucas, los niños crecerán y tal vez vayan a un sector del TDC más cómodo. Algunos más viejos y con una tercera capilla a cuestas seguiremos pagando la entrada más económica, aquella que nos retrasa la visita al psiquiatra.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Roberto Bustamante

*Roberto Bustamante (Iquique 1977) Estudió Sociología en UNAP (Iqq) y en ARCIS (Stgo). Publicó en revistas y en una antología del LEA 2010 en Valpo, incluido en la Antología “Predicar en el Desierto: Poetas jóvenes del Norte Grande” 2013, invitado a encuentros de poesía en Chile y Bolivia (Primer Encuentro Transfronterizo “Panza de Oro” Cochabamba, Bolivia, 2014 e invitado en mayo de este año al Tea Party 4 Arica-Tacna. Actualmente trabaja como investigador en el proyecto “Letras en movimiento, Recopilación de escritos migrantes en Tarapacá” ganador del Fondo del Libro CNCA 2015 y en su primer poemario.

Un Comentario;

  1. roberto dijo:

    Gran relato y reseña del sentimiento del hincha Iquiqueño celeste de corazón…excelente para fomentar el Iquiqueñismo. Felicitaciones!

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