Un paseo por el frágil patrimonio iquiqueño

 

Recientemente se cumplió un año del incendio que casi deja a los iquiqueños sin la antigua ex aduana. Si bien algunas autoridades han hecho hincapié en que el hecho impulsará la salvaguarda del patrimonio iquiqueño, toda vez que sólo en la provincia de Iquique hay 26 monumentos nacionales, aún no sabemos qué medidas se han tomado. En esta crónica conoceremos cuáles son algunos de éstos.

El edificio de la ex aduana es un Monumento Nacional desde 1971, y pertenece a la categoría “Monumentos Históricos”. Actualmente cobija al Museo Naval, y hasta antes del incendio era sede de la Municipalidad de Iquique. La construcción comenzó el 6 de enero de 1871, mientras que su inauguración fue el 28 de julio de 1876 (Iquique aún era del Perú). La edificación fue una de las pocas que sobrevivió al terremoto de Iquique de 1877, y fue escenario de varios eventos históricos, entre ellos, el resguardo del cuerpo de Arturo Prat Chacón tras su muerte; además, en “1879 sirvió de cárcel a 49 sobrevivientes chilenos del Combate Naval de Iquique”, se informa en documentos históricos.

La torre del reloj de la Plaza Prat fue construida en 1878 por orden del alcalde Benigno Posada, poco tiempo antes de que Iquique pasara a ser territorio chileno. Aunque no se pueda ver a simple vista, no deja de ser interesante que esté construida en pino oregón. El reloj de cuatro caras al cual debe su nombre la torre, fue traído desde Inglaterra en diciembre de 1878, y declarada Monumento Nacional el 13 de julio de 1987.

El Teatro Municipal de Iquique, del que ya hemos hablado en otra ocasión, empezó a construirse en 1889, y para 1890 ya estaba con las puertas abiertas al público. Fue declarado Monumento Nacional en 1977, y por él han pasado artistas de renombre internacional, Así como ha sido mudo testigo de hechos históricos, como la revolución de 1891, la que acabó con la derrota del recordado Presidente Balmaceda.

La capilla y la glorieta del hospital Ernesto Torres Galdames, fueron declaradas Monumentos Nacionales en 1982, “dado por el mérito de permitir a los investigadores observar y analizar los primeros avances infraestructurales logrados por la riqueza de la explotación del salitre, primero en manos peruanas y luego en manos chilenas”, se consigna en diversos archivos. La capilla y la glorieta fueron ocupadas y utilizadas como cuartel de artillería por las tropas leales a Balmaceda.

La Catedral de Iquique es una iglesia catedralicia, sede de la Diócesis de Iquique. Fue, en vocabulario católico, “consagrada” en 1882 bajo el patronazgo de la Inmaculada Concepción de María. Fue construida gracias a la campaña de fondos iniciada por el vicario apostólico Camilo Ortúzar, luego de que la iglesia parroquial de Iquique fuese destruida por un incendio el 10 de mayo de 1833. En mayo de 1884 fueron trasladados los restos de Arturo Prat y otros caídos en el Combate naval de Iquique -que permanecieron en el templo hasta 1888-, y en el año 1885 se terminó su construcción. En 1929, debido a la creación de la Diócesis de Iquique, la iglesia adquiere el rango de Catedral. En 1989, en conjunto con las casas parroquiales adosadas al templo, fue declarada Monumento Histórico.

El edificio de la Sociedad Protectora de Empleados de Tarapacá, fue emplazado por un grupo de iquiqueños ligados al movimiento obrero. Frente al crecimiento de las actividades sindicales, se decide edificar la sede comunitaria de esta sociedad, iniciándose su construcción en 1911 y acabándose en 1913, todo bajo la dirección de don Miguel Retornano. Es uno de los primeros edificios sindicales de Chile. Para la construcción del edificio se elige el lugar más destacado de la ciudad: la plaza Prat, al lado del Teatro Municipal, con lo que según datos arquitectónicos, “forma un conjunto muy unificado por la altura y el estilo clásico de sus fachadas”. El edificio de la Sociedad Protectora de Empleados de Tarapacá es el único edificio de albañilería de ladrillos considerado como patrimonio arquitectónico iquiqueño. Es Monumento Nacional desde 1988. Hoy, a pesar que el nombre se mantiene (cosa difícil en los tiempos en que campea la destrucción patrimonial), cobija a restaurante.

La Estación de Ferrocarriles Salitreros se edificó en la segunda mitad del siglo XIX, con anterioridad a la Guerra del Pacífico. Su construcción se enmarca en un proyecto de inversión impulsado por el gobierno peruano, que buscaba modernizar al sistema de transportes de minerales y pasajeros. Por decreto, en el año 1860, se concede a Federico Pezet y José M. Costa la tarea de construir una ruta ferroviaria entre la ciudad de Iquique y los poblados mineros desperdigados a lo largo del desierto. No obstante, el incumplimiento de los plazos acordados en el decreto por parte de ambos emprendedores, resultó en un nuevo documento que entregó la tarea ingenieril a Ramón Montero y Hermanos, quienes inauguraron la obra y vieron el primer tren partir el 28 de julio de 1871. La edificación -que ahora alberga a parte del Servicio de Registro Civil- fue declarada Monumento Nacional en 1977.

por El Independiente

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