Inicio de proceso constituyente: La gran oportunidad para Tarapacá

 

Este 23 de abril se dará inicio a la primera etapa del Proceso Constituyente convocado por el Gobierno de la Presidenta Bachelet. Se trata de una oportunidad única en la historia de nuestro país: por primera vez una Constitución, tiene la posibilidad de ser debatida y reflexionada por el conjunto de la población. Pero tiene algo más de histórico: abre la posibilidad cierta de dejar atrás la tristemente célebre Constitución del ’80, como marco institucional no sólo impuesto a sangre y fuego por una dictadura militar; sino además diseñado para regalar las riquezas de Chile a una casta depredadora, bajo un marco de democracia limitada y tutelada.

El proceso tiene tres etapas: una local, entre el 23 de abril y el 23 de junio; una provincial, a realizarse el 23 de julio y finalmente la instancia regional fechada para el 6 de agosto. La síntesis de dichos diálogos culminará en la redacción de las “Bases Ciudadanas para la Constitución”, documento que deberá entregarse en octubre de este año a la presidenta de la República, siendo utilizado como base para el envío de los proyectos de ley necesarios para la redacción de una nueva Constitución. La primera fase es autoconvocada, es decir, son los propios ciudadanos los que organizan los cabildos, sólo exigiéndose los siguientes requisitos: que dicha cabildo se inscriba en la web del proceso (unaconstitucionparachile.cl), que esté compuesto por entre 15 a 30 personas, y que las actas, la lista de asistencia y foto del evento se suban a la página.

La clave del éxito en el proceso, dependerá en buena medida de la solidez de su primera etapa: mientras mayor sea la participación y más asertivas sus conclusiones, mayor peso político tendrán las “Bases Ciudadanas” para una nueva Constitución. Sin lugar a dudas la opción más democrática habría sido la convocatoria a una Asamblea Constituyente, sin embargo, no está de más recordar que es la primera vez en la historia de nuestro país, que una Constitución se redacte enmarcada en un amplio espacio para la reflexión popular. Si el proceso de diálogo hoy no es legalmente vinculante, el desafío es volverlo tan contundente, que de facto sus conclusiones se tornen ineludibles.

Temas cruciales

Asimismo, cabe informar que los procesos locales estarán enmarcados en tres temáticas: “Valores y Principios”, “Derechos, Deberes y Responsabilidades”, e “Instituciones del Estado”. Un amplio marco para reflexionar sobre el país que queremos. Esto abre una oportunidad histórica, la de dejar atrás un marco institucional que niega derechos sociales y culturales y que restringe derechos civiles y políticos, en pos de perpetuar los privilegios de una rancia oligarquía chilena. Si nuestro país es uno de los más desiguales del mundo, si nuestro país es uno de los más privatizados, si vivimos una catastrófica súper-explotación de la naturaleza y los trabajadores, es por la Constitución que nos impusieron.

Los problemas constitucionales no son exclusividad de políticos profesionales, sino responsabilidad de la ciudadanía en su conjunto, después de todo, las conclusiones que resulten del proceso, nos terminarán afectando a todos. Al respecto, sólo un botón de muestra: cuando se aprobó la gratuidad en la educación superior, la Derecha impugnó la norma ante el Tribunal Constitucional quien terminó fallando a su favor, lo que se tradujo en una reducción del universo de posibles beneficiarios, afectando a miles de familias chilenas.

La Constitución que Chile necesita

Chile debe cambiar para mejor, para lo cual una nueva Constitución es un paso indispensable. Lo primero sin duda es dejar el esquema de Estado subsidiario atrás, que supone delegar, en la práctica, en manos del mercado la mayor parte de los asuntos de la vida en sociedad, incluyendo la provisión de bienes públicos como Salud, Educación y Vivienda. Se requiere que el Estado juegue un rol social y económico más activo. Ya vimos como el lucro en Educación se tradujo en una fuerte caída en la calidad educativa, como así en una alta segregación, con distintas calidades según el dinero que se tenga. Similar situación en Salud. Un caso cercano, como es Vivienda, lo vivimos en Tarapacá con especial crudeza: la especulación inmobiliaria y su alianza con autoridades públicas, tiene a miles y miles de personas sin casa, lo que ha motivado un fuerte movimientos de “tomas” de terreno en Alto Hospicio.

En relación a lo anterior, es indispensable que el Estado recupere las riquezas y las industrias estratégicas del país. Renacionalización del cobre, el litio, los recursos forestales y marinos, o el ahorro previsional de los chilenos, son áreas de importancia crítica. En las demás áreas de la economía, deben funcionar distintos tipos de propiedad: la privada, la cooperativa o la mixta.

La descentralización y multiculturalidad son también aspectos fundamentales. Si Chile quiere desarrollarse necesita, entre otros temas, superar un modelo de Estado unitario hiper-centralizado, que tiene apresadas las posibilidades de progreso para sus regiones. Autoridades elegidas democráticamente, delegación de competencias, y capacidades presupuestarias, son exigencias básicas. Un Estado que también debe reconocer en términos concretos y administrativos, su propia diversidad étnica y cultural, y entenderla como un activo de nuestra sociedad y no como un problema.

Muchos son los temas a abordar y sin duda la ciudadanía sabrá expresar en sus opiniones la diversidad social, política y cultural de nuestro país. Sin embargo, en lo que no debiera haber dos lecturas, es en la necesidad de que Chile se dote de una Carta Fundamental democrática, debatida popularmente, que deje atrás décadas del oscurantismo autoritario y neoliberal de la constitución impuesta a sangre y fuego por la dictadura pinochetista.

El Independiente

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