OPINIÓN | Es lo que hay

Escuchando un espacio radial político de mediodía, me sorprendió la inquina con que los diversos participantes, algunos de ellos allegados a la región, hablaban de las políticas municipales desarrolladas por el Alcalde Soria en sus diversos periodos y criticando principalmente, lo que ellos consideraban equivocadas participaciones en los esfuerzos de integración regional que se hace en los diversos centros urbanos de esta llamada macro región andina.

Es impresionante escuchar la liviandad con que se tratan temas de importancia vital para la región. No sé si es producto de la ignorancia o de la falta de visión estratégica, de quienes pretenden llegar a ser los dirigentes políticos que guíen a nuestra comuna y región en estos difíciles momentos del subdesarrollo y de la dependencia extrema de un gobierno central.

Al escuchar en un comienzo, la primera explicación que vino a mi cabeza fue la política. Claro, en la región tenemos dos senadores unidos por acusaciones de corrupción que empañan a ambos y que casi con total seguridad dejarán dos cupos libres en la región. Eso, agregado al rumor de que el actual alcalde se postulará a senador, logra unir a moros y cristianos en contra del hombre que ellos consideran un peligro, no por incapacidad, sino porque tienen la seguridad de que si postula sale y eso los dejaría con un cupo menos.

Luego comencé  a masticar los argumentos esgrimidos contra el Alcalde, los que estaban basados principalmente en la última caravana internacional, la que catalogaban de circo destinado a engatusar a los iquiqueños. El argumento principal era que un alcalde no  se debe meter en las relaciones internacionales, porque eso corresponde al gobierno central. Es el peor argumento. El argumento típico de las mentalidades serviles de las regiones ante el poder central, modelo de dependenciaque ha sido seguido con éxito por todos los gobiernos.

No queremos darnos cuenta de que si no pasa nada en nuestras regiones del Norte, es porque todavía sobrevive en el Estado chileno, especialmente en la cancillería y en las FFAA, la idea de que estos son territorios conquistados en etapa de chilenización y que lo mejor que puede pasar en ellos, es que nada suceda y todo siga tan tranquilo como está.

La muestra más clara es Arica. Toda las grandes obras de infraestructura que convirtieron a Arica en una gran ciudad, se pensaron, se decidieron, se financiaron y se hicieron por un gobierno regional ariqueño que se llamó Junta de Adelanto de Arica (JAA), la que fue eliminada por la dictadura en el año 1973. Después de eso ¿Qué se ha hecho en Arica?

Siempre me agrada exponer un recuerdo para graficar la diferencia entre una región que se autogobierna, con otra que depende de la decisión de un gobiernos central.

Soy iquiqueño de toda la vida, así que conozco todos los esfuerzos que se hacían en los 50 y 60 para hermanarse con Oruro y para construir el camino internacional a Bolivia, iniciativa que si bien se generó en Iquique, pasó a ser una promesa permanente de los gobiernos centrales.

Cuando llegué a Arica a trabajar con la JAA, sus dirigentes también conocían estos planes de los iquiqueños y ellos quisieron no quedarse atrás y se plantearon la construcción de un camino internacional a Bolivia.

Comenzaron las consultas y tuvimos reuniones con la Difrol (Dirección de fronteras y límites) y con el Estado mayor del ejército. El Ejército fue muy explícito en su oposición. Dijo que le interesaban todos los caminos paralelos a la frontera y no los internacionales.

La JAA escuchó las opiniones y después decidió en función del interés de la región. El camino internacional Arica – La Paz está construido hace más de 40 años y el nuestro sigue siendo un camino rural.

Cuando se reniega de los viajes comunales a los países vecinos, no se tiene en cuenta que si no existe en la autoridad una visión de región y un interés de región, por sobre los a veces mezquinos intereses políticos nacionales, es muy poco lo que se conseguirá  realmente. Todos  los que han ido y van a los Comités de Frontera, promovidos y desarrollados por las cancillerías de los gobiernos centrales, saben que cuando estos terminan, los cónsules de los gobiernos nacionales, que ni siquiera han estado en las reuniones, se sientan a elaborar el acta final de conclusiones.

Afortunadamente para nuestra región, ha habido una persona que rompe esos esquemas y que genera nerviosismo en los gobiernos centrales, porque ha llegado a ser, tal vez, el chileno que busca la integración centro oeste sudamericano más conocido por las elites dirigentes de Bolivia, Paraguay, los Estados brasileños del Sur Oeste y del Norte Argentino. De eso soy testigo presencial.

Laregión central  de Sudamérica es una de las mayores productoras y exportadoras de alimentos del planeta. Actualmente toda su carga se vacía por el Atlántico, que es el camino más largo cuando esta va a las regiones de la APEC (Asia-Pacífico).

Los volúmenes reales y potenciales de su producción y exportaciones coparían fácilmente la capacidad de nuestros puertos nortinos y los del Sur del Perú. Eso también hace pensar que este plus que tiene el litoral Oeste sudamericano, deberá ser complementado con sistemas logísticos de última generación, que van más allá de la construcción de carreteras.

No soy un incondicional del Alcalde Soria, pero si le tengo un gran respeto como a un coterráneo y contemporáneo que siempre ha tenido a Iquique en el centro de sus preocupaciones y que ha mostrado en terreno, la voluntad política de realizar un programa. Sería interesante saber si alguno de estos críticos de los corredores internacionales,  ha hecho alguna vez el recorrido de estos miles de kilómetros por tierra, como los ha hecho el Alcalde y si los haría con más de 70 años.

Cuando éramos adolecentes. Cuando aún había, al aire libre, una cañería de alcantarillado  que descargaba las aguas servidas del regimiento granaderos en la playa de Cavancha,  en ese tiempo Jorge Soria hablaba de que algún día Cavancha estaría rodeada de torres, como lo estaban en ese tiempo algunos famosos balnearios internacionales. Es posible que no haya sido todo obra de él, pero fue su sueño y fue el sueño que le valió el apodo de “loco” que lleva hasta hoy. Apodo que hasta su padre, don Alejandro, que lo quería y admiraba mucho, reconocía como cierto. Debe ser muy gratificante ver cumplido un sueño. Pero el hombre no se ha quedado tranquilo con eso y ha sacado otra ilusión de su manga. Ahora quiere estructurar una plataforma de lucha regional por el desarrollo portuario y sus conexiones internacionales. ¿Podría alguien decir que no interesa a la región? ¿Podría alguien pedir que esperemos a que lo haga el gobierno central?

Por último, si hay algo que me hace simpáticoal loco, es su irreverencia y falta de respeto con las autoridades centrales, cuando estas le faltan el respeto a la región.

Creo que es una lástima que se vaya a ensuciar en el Senado olor a Orpis y Rossi, me habría agradado más que fuera el primer intendente elegido para un nuevo estilo de gobierno regional.

 

Por: Daniel Ramírez G. / Ingeniero Comercial –  Economista

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