¡Jubilación a lo socialista!: Piden intervención de Contraloría por esposa de Andrade (PS)

Como un escándalo se califica la pensión superior a los $5 millones que recibe, Myriam Olate. Solicitan que se dicte una norma y evalúe el que la ex funcionaria restituya parte de los dineros.

11 de abril de 2014. La Presidenta, Michelle Bachelet ya estaba instalada en La Moneda, por segunda vez y fue justo cuando Myriam Olate Berríos (PS), periodista y esposa, nada menos que del diputado Osvaldo Andrade (PS), asestó un golpe maestro y dio un gran salto, dejando de ser periodista de Gendarmería, cargo que ocupó bajo la administración del ex Presidente, Sebastián Piñera, para pasar a convertirse, de la noche a la mañana, en Subdirectora Técnica de la institución bajo el gobierno de Michelle Bachelet.

Bajo la gestión de Sebastián Piñera (en febrero de 2013, en el grado N° 6), por ejemplo, bajo la categoría de profesional área técnica local de la Región Metropolitana, su sueldo era de $1.423.260. Sin embargo, en su nueva calidad de Subdirectora Técnica llegó, en abril de 2014, a ganar $4.021.444 y cinco meses después, en septiembre de 2014, obtuvo una remuneración líquida (incluyendo bonos y asignaciones técnicas) de $5.616.697 (remuneración bruta de $7.816.879). A esto, se debe agregar que en diciembre de 2014, Myriam Olate recibió una remuneración bruta de $8.158.797 con bonos y asignaciones por Alta Dirección Pública que incluyó un 45% extra, lo que implicó una remuneración líquida de $5.843.035.

En mayo de 2015, su sueldo líquido fue de $4.303.930 y el 1 de octubre del año pasado renunció en forma voluntaria a Gendarmería, recibiendo una pensión a perpetuidad de $5.214.799. Esta situación paradojal, de inmediato, ha generado una seguidilla de cuestionamientos al monto que DIPRECA le otorgó a la ex funcionaria, la que ni siquiera se compara con la pensión de un ex comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas que, por ejemplo, no supera los $3.000.000 o la de una enfermera que no es de más de $200.000. Hay que mencionar que la remuneración bruta de la propia Presidenta Bachelet es de $9.920.104, considerando, claro, la envestidura y con los descuentos previsionales llegaría a no más de $7.000.000

La esposa del diputado Osvaldo Andrade, al ser consultada por su abultada pensión de más de $5 millones, la que, en la práctica, es casi un sueldo y no una pensión asistencial, aseguró: “Me parece fantástico tener una pensión así y, por supuesto, me da vergüenza, por las pensiones que tiene la mayoría de los chilenos. Me da vergüenza, pero es lo que me tocó”, agregando que “si hubiera seguido trabajando en un medio de prensa escrito, por ejemplo, tendría la pensión acorde a la cotización individual, pero la pensión que yo recibí es la que corresponde en derecho”.

Una alta fuente de la Nueva Mayoría consultada por EL MURO advierte que “esto es un saqueo al Estado, es indignante, un escándalo. Como los socialistas están viendo que van a perder el Gobierno, porque ése es el tema, todos van a salir con suculentas pensiones y se están han arreglando para que así ocurra. Aquí el Gobierno tiene responsabilidad, porque esto no puede ser y en un país democrático, simplemente, este tipo de situaciones no se puede dar”. Agrega que “esta situación, a lo menos, implica que el diputado, Osvaldo Andrade, actual presidente de la Cámara Baja, renuncie a ese cargo”.

¿Intervención de la Contraloría?

El 9 de junio de 2016, la Contraloría General de la República, recordemos, en el Dictamen N° 42.701, estableció un criterio para el pago a los empleados de Gendarmería en retiro: un tope máximo de 60 Unidades de Fomento (UF). Sin embargo, esa medida sólo rige hace un mes y, de ahí, entonces, que en el caso de la esposa del diputado, Osvaldo Andrade, ésta reciba una pensión que, a juicio, del abogado, Mauricio Daza, “es desproporcionada”.

En entrevista con EL MURO, Mauricio Daza señala que se deben distinguir distintos planos frente a este tema. “Desde el punto de vista jurídico todo indica que esta pensión fue establecida a partir de determinados criterios que corresponden a una interpretación de la normativa vigente y que ha sido aceptada por parte de Gendarmería. Desde esa perspectiva, no observo que haya antecedentes para poder afirmar la existencia de un delito, propiamente, tal. Esto, no obsta a que la Contraloría General de la República se pueda pronunciar en relación al otorgamiento de pensiones sin tope a funcionarios de Gendarmería”.

El jurista indica que la Contraloría debiera pronunciarse respecto de la situación que, en las últimas horas, ha provocado un estallido de críticas. “En cuanto al plano extra-jurídico y que se vincula, más bien con lo ético, sin duda, estamos frente a una situación que es impresentable, en cuanto a que alguien que se ha desempeñado en un organismo del Estado pueda acceder a una pensión que es, claramente, desproporcionada en relación a lo que con normalidad pueden obtener otros funcionarios de la administración pública y otras personas comunes dentro del ámbito privado”.

Daza plantea que “lo que corresponde es que esta situación sea modificada y, de ser necesario, a través de una normativa que sea aprobada, rápidamente, por el Congreso y que impida estos abusos. La ley se puede dictar con efecto retro-activo, no hay un límite mayor en relación a este punto. La Contraloría General de la República tiene un papel que cumplir en este caso, con la finalidad de poder revisar el otorgamiento de esta jubilación, como de otras que han sido aplicadas en una situación, claramente, desproporcional respecto de ex funcionarios de Gendarmería”.

Consultado en cuanto a la real factibilidad de que Myriam Olate tenga que restituir parte de los dineros que, en calidad de pensión, está recibiendo desde octubre de 2015 y que es, a todas luces excesiva, el abogado Mauricio Daza, señala: “Depende de cual sea la opinión de la Contraloría. Si considera que lo que está haciendo es interpretar debidamente la normativa aplicable a los ex funcionarios de Gendarmería, se podría extender a la situación de quienes hayan recibido de manera indebida conforme a esa interpretación nueva, mayores montos por jubilaciones que vayan más allá de los topes legales. En cuanto a cuáles puedan ser las consecuencias, eso corresponderá al pronunciamiento eventual que pueda hacer la Contraloría”.

Agrega que “se está en presencia de una situación impresentable que amerita, en el caso que sea necesario, una modificación legal expresa. Efectivamente, cuando hay personas que han recibido dineros por exceso, el Fisco tiene que recuperarlo. Lo que hay que hacer es revisar la situación que ha generado controversia por parte de la Contraloría y, a partir de aquello, tomar una decisión sobre todo si se considera por parte de este órgano que se ha hecho una interpretación de la norma vigente y no, simplemente, establecer un nuevo criterio”.

Daza advierte, además, que “lo que hace impresentable esta situación es ver que Gendarmería cumple una función a partir de condiciones que son precarias y respecto sobre todo del trabajo de quienes tienen que estar en los distintos recintos penitenciarios del país, con turnos extensos, tienen condiciones laborales que son bastante desmejoradas y, además, tienen que vivir como un preso más al interior de las cárceles. Por lo tanto, desde esa perspectiva, hay algo que no está funcionando en Gendarmería y más allá de la situación de la funcionaria respecto de la cual se ha puesto atención pública por esta jubilación. Esto, es sólo el síntoma de las graves enfermedades que afectan a esa institución y, lamentablemente, nadie se hace cargo”.

¿Error administrativo o una burla?

La polémica que ha desatado, al menos en la derecha, no en los partidos de la Nueva Mayoría que, en silencio, han blindado a Osvaldo Andrade por la millonaria pensión de su esposa, se suma otro antecedente: el 21 de junio de 2016, en la Cámara Baja, un total de 64 parlamentarios, incluido Andrade (así consta en el propio listado difundido por la Corporación), votaron a favor de un proyecto que solicitaba a la Presidenta Michelle Bachelet que enviara una iniciativa de discusión inmediata que estableciera pensiones sin tope legal para Gendarmería.

Dicho proyecto fijaba la “plena imponibilidad de las remuneraciones del personal de Gendarmería y su no afectación al tope establecido en el Artículo 5° del decreto ley N° 3.501 de 1980”.

Quizás, usted recuerde un dibujo animado que forma parte de los clásicos de los ochenta: el fantasma Gasparín. Al parecer, después de varios años, ahora el diputado, Osvaldo Andrade, en algo se quiere asimilar a ese personaje de la TV. Esto, comparativamente hablando, porque al parecer, su voto a favor para solicitar que se enviara un proyecto que no pusiera tope a las pensiones de Gendarmería (repartición en la que justo trabajó su cónyuge), fue un voto fantasma. “Yo en esa sesión no estuve. Abrí la sesión y me retiré. No he votado jamás un proyecto que involucre a Gendarmería”, fue la explicación que entregó el ex presidente del PS.

Hay que mencionar que en dicha sesión, la votación estuvo a cargo del diputado del Partido Radical, Marcos Espinosa. El secretario de la Cámara Baja, Miguel Landeros manifestó que se trató de un error administrativo (el que figurara Osvaldo Andrade a favor, en circunstancias que el parlamentario asegura que se retiró de la Sala antes de que se comenzaran a emitir los votos). ¿Y cuál fue el error? Según Landeros, esto se debió a que el diputado, Marcos Espinosa habría votado dos veces, primero en la teclera del presidente de la Cámara Baja (Osvaldo Andrade) y, luego, Espinosa votó en su propia teclera.

El cientista político, Patricio Navia escribió un mensaje en su cuenta de Twitter en el que, de manera tajante, afirmó: “Andrade es chanta hasta para sus explicaciones. Sistema, dice que votó a favor y él dice que hubo un error en el sistema. ¡Andá!”.

Así las cosas, ahora hasta habrá que invertir tiempo en corroborar que las votaciones de todos los parlamentarios sean las que corresponden y no existan votos fantasmas, aunque Gasparín estaría feliz de que después de muchos años, alguien lo recuerde.

Daisy Castillo Triviños/EL MURO

Foto: Agencia Uno

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