La Pacha Tarapaka

 

La Pacha Teatro está desarrollando un proyecto para incentivar la dramaturgia de Iquique con escritores y creadores locales, exitoso proyecto que ya tiene dos versiones. En la actual se trabajó con dos textos ya escritos y un tercero llamado a concurso abierto.

Son relatos que dan cuenta de la identidad de nuestra tierra, no sólo de Iquique sino también de la pampa, de la frontera, en fin, de Tarapacá toda, incluso de nuestros países vecinos. Sin embargo estos montajes serán perfectamente entendidos en cualquier escenario que se presenten, en otras geografías y latitudes. Pero no se escaparán de ser parte de nuestra idiosincrasia iquiqueñista.

El elenco está formado por actrices de Iquique y por un actor de Santiago; Marisol Salgado, Gonzalo Canelo y Francisca Gajardo; confiesan que las obras se ensayan, una parte en Santiago, puesto que Marisol, Gonzalo y el director trabajan en la capital, y otra en Iquique. Ellos dirigidos por Jaime Guzmán Brantes, también iquiqueño, y titulado en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, constituyen el envidiable equipo de actuación del montaje integral.

Con un dispositivo escénico base para las tres obras, estas se desarrollan bajo un diseño de Koke Velis y la asistencia técnica de Nelson Quinteros, dispositivo novedoso que gracias a la iluminación y a proyecciones, ambienta a cada uno de los dramas puestos en escena. La muestra se realiza hasta este fin de mes en el Akana Teatro, espacio siempre abierto para las Compañías locales que necesiten estrenar sus trabajos.

“En situación”; con una influencia muy radrinesca, pero con méritos propios de Maglio Inostroza, nos cuenta la realidad de los sin casa, de la gente que ha llegado a Iquique buscando una nueva California, sin tener siquiera donde vivir, y termina convirtiéndose en “rukero”, afincado en cualquier terreno que les brinde algo de abrigo, algo de pertenencia, y por eso lo defienden invocando derechos y alegando que las leyes protegen a los ciudadanos chilenos, asegurándoles un pedazo de suelo de su patria. Conceptos que la autoridad desconoce y que mecánicamente responde con la amenaza del desalojo, por no haber participado en la “licitación” para utilizar ese lugar. Los finales de estos litigios siempre terminan con el desarraigo de esta gente de “su suelo”. Esta historia termina dramáticamente.

(Pero no todas las historias de estos “rukeros” terminan así, algunos, los que logran salvarse de la diosa blanca y del alcohol, logran afincarse en la ciudad con un trabajo digno y con una historia para no olvidar; por lo menos es lo que cuenta la señora Digna Meneses, ganadora del concurso Iquique el 100 palabras, 2014; “Made in China”).

“La Mujer inmigrante”, de Carlos Briones. Casi hilvanado con el drama anterior sigue la función con una realidad que ni siquiera está disimulada en la cotidiana vida de Iquique, el duro vivir de aquellas mujeres que al no encontrar un trabajo estable deben recurrir a la prostitución, casi siempre son inducidas por terceros, que hacen de este negocio, su proxeneta “profesión”. La mayoría de ellos, hermanos o vecinos del suelo de las inmigrantes, que poco a poco son atrapadas por esas redes convirtiéndose en “novias”, esclavas de casas de placer. Baste con leer los avisos económicos de la prensa diaria, aparece una gran oferta de extranjeras ofreciendo “trato de pololos”, detrás de estos avisos está la mano del proxenetismo y del abuso antisocial. Esta historia termina con la decisión de la inmigrante, mientras está siendo abusada, de regresar a su pueblo natal y recuperar su dignidad.

“Extraño suceso acaecido en la Pampa del Tamarugal”, de Juan José Podestá y Mauro Lagos. La función termina con esta puesta en escena, basada fundamentalmente en los mitos urbanos y pampinos que atrapan al iquiqueño. En una atmósfera de realismo mágico, dos trabajadores, o un trabajador y un jefe de una empresa minera, se pierden en la pampa y todos sus instrumentos tecnológicos de última generación se detienen, no funcionan, en consecuencia no saben como orientarse y se dan cuenta que están “empampados”, es decir con cero posibilidad de sobrevivir. Mágicamente se encuentran con un personaje femenino, totalmente ajeno al paisaje, como tomando sol a la orilla de la playa; una “cuica” loca que ha decidido ir a morir en medio del desierto, con una botellita de agua, y unas pastillitas de menta que alegra su mundo. Pero la locura no termina ahí, un supuesto OVNI, desembarca a un payaso que muere al tomar contacto con el desierto. Su presencia da paso al desenlace de todos los mitos urbanos que recorren Iquique en torno al “Che” Guevara. Una comedia mágica que da cuenta de una realidad muy nuestra.

Tres historias que así contadas parecen ser dramáticamente duras y pesadas, sin embargo la dirección las lleva por un camino de frescura, de juegos, de gratos momentos de risas, agradables de ver, y luego descifrar las claves para llevarse tarea para la casa.

A ello contribuye el profesionalismo del equipo de actuación; de la versatilidad de Marisol, de Francisca y de Gonzalo, para jugar diferentes roles, con una facilidad increíble de desprenderse  del anterior para empoderarse del nuevo personaje.

Magistrales los tres; Marisol como la inmigrante, con un acento característico fácil de identificar el de donde viene. Y luego hacer un personaje total y absolutamente distinto, utilizando todas las claves de su condición de loca “cuica”; en vocabulario, en gestos, en vestuario, en creación y un divertido etcétera.

Francisca, como la creíble rukera, y supuesta esposa del conviviente de suelo. Luego representa a una insoportable ejecutiva de una inmobiliaria que desconoce los estudios de la inmigrante por no saber definir la “visión” y la “misión” de su empresa y solo le ofrece, (porque le robó el corazón), un delantal de mucama en un hotel 5 estrellas, primer paso para desviar los sueños de la postulante. Para luego hacer el jugado “Chico Lalo”, el trabajador empampado y conocedor de la historia del “Che”.

Gonzalo, genial en los tres roles, rukero defensor de los derechos de los chilenos. Embaucador de inmigrantes, también extranjero, y en la misma historia como el “chilenito” abusador. Luego sucumbiendo como el empampado jefe del “Chico Lalo”, con acentos, culturas, ritmos e idiosincrasias distintas.

Enhorabuena para los autores de los textos, ellos vienen a sumarse a los creadores iquiqueños ya estrenados por sus propias Compañías, porque en Iquique tenemos creadores dramáticos, la suma de ellos le dará mayor valor al género dramático nortino, que partió, como ya sabemos, en la época del salitre.

Enhorabuena para la Pacha Teatro y el Fondart, que aumentan la masa crítica local y  trabajan sin descanso en la creación de audiencias. También por esta jornada llena de identidad local; tres obras de autores iquiqueños que dramáticamente visibilizan, con la magia del arte teatral, la realidad de nuestra Pacha Tarapaka.

Guillermo Jorquera M.

Iquique, 24 de julio 2016.

 

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