La ronda de los niños del SENAME

Imagina 227 niñas y 199 niños. Pídeles que se tomen de la mano y oblígalos a memorizar un poema de Gabriela Mistral. No importa que no lo entiendan. Lo importante es que lo digan y giren en medio del peladero. No importa si ese peladero está dentro o fuera de la escuela, importa que es un peladero. Son los niños muertos del SENAME y traen recados para Chile:

No me venga usted ahora con esa ternura tramposa. Usted sólo toca al niño blanco como la nieve. Pero no soporta ni a los nieve sucia ni a los carita de noche. A usted no le importa ése al que le cuelgan los mocos como una cruz, ni al que el habla se le ha puesto agresiva como un perrito que es atacado o que ha sobrevivido al pan con vidrio y ahora escupe sangre para que lo vean. El problema es mayor como para andar diciendo que los niños son la esperanza y ya. El problema es que la esperanza no es posible si usted sigue avalando la segregación, oponiéndose a cualquier cambio estructural del sistema educativo. El problema está en que a usted le preocupa el SENAME pero no está dispuesto ni a subir los impuestos ni a redistribuir el gasto público. No está dispuesto ni a cambiar la lógica de financiamiento ni a reconocer que la herida no son los mocosos, sino la institucionalidad convertida en un botín de corruptos. El problema es que usted metería bala y preguntaría después. A usted le preocupan los niños del SENAME y rasga vestiduras por Facebook, pero no quiere que le pongan al lado de su casa en Maipú una población que sueña la vida digna. A usted no le angustia la existencia de peladeros, le angustia verlos por la ventana.

Se nos han muerto 427 niños y cuando lo digo, lo digo como madre y niño muerto, como padre y una niña que lo último que siente es rabia. Muchos han muerto en dependencias del Estado y algunos se apuran en sacar sus garras y hablar de la salida privada para este problema tan profundamente público. No, no me venga a mí con ésa. Ya me dijo lo mismo con las AFPs y con las universidades. El problema no es el Estado, sino la concepción del Estado como un peladero y no un espacio en donde la comunidad se encuentra solidariamente.

Qué duda cabe que falta un cambio estructural para un problema arrastrado por décadas, quizás siglos. Qué duda cabe que las autoridades deben responder, que se deben inyectar recursos y promover una política que entienda que ese niño tiene todo el derecho a ser feliz y que el Estado debe procurar esa felicidad. ¿Le suena muy hippie? Bueno, a mí me suena de terror ese cerro de cuerpitos infantiles que tuvimos que apilar.

Es que si esos 427 no estuviesen muertos, quizás no tendríamos esta angustia general declarada, pero sabe qué, quiero que piense en la angustia particular de esos niños antes de morir. Piense en la vida que hay ahí donde no brilla el consumo, en donde el metro no llega y, si llega, llega partiendo los barrios y con andenes que recuerdan el precipicio, ahí donde la ruralidad hace violencias aún naturalizadas, en donde la comunidad organizada no logra doblegar la catástrofe neoliberal de la exclusión. Usted dice que el SENAME es una vergüenza, yo le digo que nuestras ciudades también lo son. La tragedia de esos niños parte cuando usted avala estas ciudades segregadas. Porque le insisto, no se puede aislar el tema, porque hablar del SENAME es hablar de Chile y de Educación, porque a los niños no hay que romperles la vida a punta de correccionales. A los niños hay que educarlos y quererlos. Y no me joda con el chorreo macroeconómico, mire que ya quedó claro que que suba el per cápita no quiere decir que baje la injusticia. Es tan urgente una política redistributiva para Chile como una nueva política pública hacia la infancia que tenga una mirada integral e interdisciplinaria.

Mire el país, por favor, siéntalo. Cuando Chile se moviliza pidiendo una Reforma Educacional realmente estructural, cuando cientos de miles salen a la calle para exigir el fin de las AFPs; no es extraño que la sociedad civil también exija un cambio radical en nuestras políticas de infancia. Es que la estructura y naturaleza del SENAME, no deben ser leídas desde el punto aparte. Se trata de un mismo problema. Repita conmigo. Cántelo como en un juego infantil. Se trata de un país solidario y tierno con sus niños y niñas, versus, un país que frente al problema público, privatiza; que cuando necesita educación sólo ofrece correccionales hacinadas en donde penas, rabias, negligencias y discriminación son casi imposibles de separar.

Cántelo conmigo. Hay una ronda de niños muertos, estamos en medio de ella.

fuente: noesnalaferia.cl | Por Pablo Paredes M.

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