A propósito del debate de las pensiones: la mitad de los trabajadores chilenos gana menos de $ 340 mil

La nueva versión del estudio “Los Verdaderos Sueldos de Chile” realizado por la Fundación Sol –con los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE)– indica que sólo un 15% de los trabajadores gana más de $800 mil pesos. También confirma la brecha salarial entre hombres y mujeres, de las diferencias en los salarios entre regiones –la de La Araucanía enfrenta la peor situación– y destaca a la rama del comercio como la principal fuerza del mercado laboral, donde 70% de los trabajadores recibe menos de $390 mil. Quienes laboran en el sector público son los que más ganan. Los economistas Claudio Agostini y Andras Uthoff conversaron con El Mostrador para dar su versión acerca de la relación entre los salarios y el monto que entregan las AFP.

El pasado 16 de agosto el INE dio a conocer la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2015, que se aplica en conjunto con la Encuesta Nacional de Empleo. Se realiza en los meses de octubre, noviembre y diciembre, con el objetivo de caracterizar a la población clasificada como “ocupadas” y que son fuentes de ingresos en los hogares del país.

Con esta misma información –a nivel de microdatos–, los economistas Gonzalo Durán y Marco Kremerman, de la Fundación Sol, realizaron un nuevo estudio sobre “Los Verdaderos Sueldos en Chile”. La información se encuentra distribuida por regiones, sectores productivos, categorías ocupacionales, tamaño de empresa, jornada de trabajo y se agregaron los “grupos de inserción endeble”, como trabajadores subempleados y externalizados.

Como panorama general, pudieron establecer que, en el período analizado, un 50% de los trabajadores en Chile gana menos de $340 mil, un 70% recibe menos de $500 mil y un 80% tiene un salario inferior a los $650 mil. Pero no solo eso: apenas el 15% de los trabajadores chilenos tiene un sueldo por sobre los $800 mil pesos.

Si se revisan los resultados por sexo, las diferencias en el salario percibido entre hombres y mujeres refleja la desigualdad de género en el mercado laboral en Chile: el 84,8% de las mujeres versus el 76,11% de los hombres recibe menos de $650 mil, mientras que quienes ostentan los sueldos más altos –sobre un millón y medio de pesos– corresponden a un 2,9% de mujeres y un 7% de hombres.

Pese a que este año el INE añadió en el análisis de sus resultados la mediana –que es el valor del medio al ordenar los datos de menor a mayor–, los economistas destacan que su foco es “la distribución de los datos más allá del promedio”. Este último muchas veces es cuestionado por no reflejar la realidad con precisión, como ocurre, por ejemplo, con el promedio entre el ingreso más bajo y el más alto, que es de $505.477, mientras que, si se saca la mediana, los resultados cambian y disminuyen a un ingreso promedio mensual de $340.000.

La Fundación Sol y otros economistas, han acuñado el término “atraso salarial” para referirse al caso chileno, donde la mediana salarial en relación con el PIB per cápita es inferior en comparación con otros países con una economía similar en tamaño.

Los “verdaderos sueldos”

Según el estudio de la Fundación Sol, las dos regiones en que el 50% de sus trabajadores recibe los ingresos más bajos son la de La Araucanía, con menos de $252.023 al mes, y la del Maule, con un monto inferior a $274.715.

Estas cifras contrastan con las regiones que más ganan, en que lidera la de Antofagasta, donde la mitad de sus empleados gana menos de $500.135, y la de Magallanes, en que el 50% de los asalariados recibe menos de $471.915. En la Región Metropolitana, el sueldo al que llega la mitad de los trabajadores es de $374.500 o menos.

Las diferencias en el sueldo también se traspasan a los sectores productivos: los que trabajan en la minería reciben un sueldo promedio de $961.154, sumado al sector de la intermediación financiera, con un promedio de $938.311.

Por otro lado, entre los que menos ganan se encuentran quienes se desempeñan en hogares privados con servicio doméstico, que reciben en promedio $214.308. El segundo salario más bajo lo tienen aquellos que trabajan en agricultura, ganadería, caza y silvicultura, recibiendo un sueldo promedio de $308.455.

Además, en el estudio se destaca a la rama del comercio como la principal fuerza del mercado laboral y que es la que posee un considerable atraso salarial, ya que el 70% de los trabajadores recibe a fin de mes menos de $390 mil. En el caso de las mujeres, el monto mensual desciende a $310 mil.

Los trabajadores del sector público –con un salario promedio de $777.935– son los que más ganan en comparación con el sector privado, ya que quienes trabajan en empresas privadas pequeñas tienen un sueldo promedio de $516.656 y los que se desempeñan en empresas de más de 200 trabajadores reciben en promedio $631.376.

En cuanto al tamaño de la empresa, la mayoría trabaja en aquellas que tienen 200 o más personas: el 52,9% de las mujeres y el 44,2% de los hombres.

De acuerdo a los horarios de trabajo, un 66,1% de los que tienen jornada completa recibe menos de $500 mil líquidos a fin de mes y solo un 17,2% tiene un salario sobre los $800 mil.

En los llamados “grupos de inserción endeble”, se encuentran los subempleados, que son aquellos que trabajan 30 horas a la semana, pero que están disponibles para trabajar más tiempo. Según los registros, son en total 642.312 personas y el 50% de ellas gana menos de $110 mil.

También están los falsos asalariados, que son quienes dependen de un empleador, pero que no poseen un contrato de trabajo escrito, por lo que no tienen acceso a cotizaciones de salud, ni previsión, ni seguro de cesantía. En esta categoría hay 1.087.671 chilenos. Siete de cada diez recibe menos de $300.081 mensuales.

Por último, están los externalizados, que son aquellos cuyo “empleador es una empresa subcontratista, suministradora o una enganchadora”. Se cuentan en el estudio 981.747 personas, que significan un 17,2% del total de asalariados, y que reciben en promedio un 17,8% menos que los trabajadores directamente contratados.

El estudio además destaca el alto porcentaje de deuda de los chilenos. Según sus autores, hay una “elevada correlación” entre este mecanismo y los bajos sueldos. De acuerdo al XIII Informe de Deuda Personal Universidad San Sebastián-Equifax, el número de chilenos morosos a junio de 2016 es de 4.083.513. También se señala que, según el informe de la OECD, Society at a Glance 2014, en Chile el 27,8% de las personas indica que los ingresos no le alcanzan para comprar alimentos. Y en la Encuesta Financiera de Hogares (EFH) del Banco Central de Chile, se informa que el 73% de los hogares del país tiene una deuda.

Bajos salarios versus bajas pensiones

El pasado domingo, 1,3 millones de personas en Chile salieron a marchar en modo de protesta por las bajas pensiones con que se jubilan. Pese a que José Piñera, “el padre” de las AFP, apareció públicamente para defender el modelo y la Presidenta Michelle Bachelet anunció en cadena nacional reformas substanciales para mejorar el sistema, el descontento social continúa. El Mostradorconversó con tres expertos para conocer su versión respecto a la relación que ven entre las pensiones y los salarios de los chilenos.

Desde la Fundación Sol, el economista de la Universidad Católica, Gonzalo Durán, señaló que “si bien el mundo del trabajo evidencia salarios muy bajos, ello no es suficiente ni factor gravitante en el colapso del actual sistema de pensiones”. Agrega que el sistema de AFP no es uno de seguridad social y que por ello su objetivo tampoco es entregar pensiones suficientes. Durán explica que, al evaluar las pensiones, el problema está en la tasa de reemplazo, que es el porcentaje del sueldo que es suplido por la jubilación.

“Incluso en los escenarios más optimistas, con alta cantidad de cotización, se proyecta que para el 2025-2035, la mitad de los pensionados tendrán tasas de reemplazo menores al 39%, por lo tanto, aún considerando un mundo del trabajo sano, sin lagunas, el reemplazo es bajo”, explica Durán. Asegura que en los últimos 25 años Chile pudo haber pagado pensiones por el doble.

La propuesta que la Fundación Sol hizo a la Comisión Bravo apunta a un sistema “moderno” de reparto, que no reproduzca las desigualdades del mundo del trabajo, con sistema de financiamiento tripartito: aporte del trabajador, del empleador y el Estado.

Por otra parte, el ingeniero comercial de la Universidad de Chile y ex miembro de la Comisión Bravo, Andras Uthoff, cree que “no cabe duda” de la relación existente entre los bajos sueldos y las pensiones. Explica que al cotizar el 10% del sueldo, lo que se obtiene es la capitalización de eso al final de la vida activa, “pero no solo depende de eso, también depende de la frecuencia con que uno obtiene ese sueldo. Entonces no solamente de los niveles de sueldo, que son muy bajos en Chile, sino también del subempleo, del desempleo y la informalidad”.

Uthoff indica que en su propuesta apunta a avanzar hacia un sistema mixto: a los sectores de bajos ingresos un pilar solidario con financiamiento tripartito y subsidios cruzados para mejorar las pensiones. “Hay que construir un sistema de pensiones –no de ahorro individual– en que con las cotizaciones de todos los trabajadores, el empleador y el Estado a la seguridad social, se logren pensiones dignas para la gran mayoría de la población”, resume.

Por su parte, el economista de la Universidad Adolfo Ibáñez, Claudio Agostini, también cree que la relación es obvia: “Un sistema en el cual la gente tenga sueldos bajos y pensiones altas es magia” y agregó que “es imposible tener pensiones altas con sueldos bajos. No hay magia, de alguna parte tiene que salir la plata. Es imposible que alguien que gane el sueldo mínimo por 20 años, aunque haya cotizado y haya ahorrado, ahora tenga una pensión de 500 mil pesos”.

Agostini también contextualiza que el ingreso per cápita en Chile ha aumentado mucho en los últimos 25 años, pero que no por ello se tienen los ingresos de un país desarrollado. “Tener buenas pensiones es una mezcla de tener sueldos más altos con ahorrar. Si alguien tiene sueldos altos pero no ahorra nada, también es imposible tener pensiones altas”, señaló. “Pero es cierto que, si queremos que la gente ahorre más para tener mejores pensiones, necesitamos que tengan mejores sueldos. Uno no puede pedirle a alguien que tenga un sueldo mínimo que apenas alcance para vivir que, además, le alcance para ahorrar para futuras pensiones”, dice.

Para el economista la solución está en aumentar la productividad de tal forma, que también aumenten los sueldos, pero que es algo que requiere tiempo, que son muchas medidas que no tienen relación directa con las pensiones, como invertir en educación. También cree que parte de las medidas debiesen ir orientadas a subsanar las lagunas previsionales, como las personas que están en el mercado informal, los períodos de cesantía y las empresas que les descuentan el ahorro previsional a sus trabajadores, pero que no se lo depositan en sus cuentas. “Esto no se puede mirar desde solo una sola óptica”, enfatiza.

fuente: El Mostrador

 

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