Yo no voto e igual reclamo

 

 

 

En la edición de este martes 19,  en La Estrella de Iquique se publicó la  columna titulada “Si no vota, no reclame” escrita por Marcos Gómez, ex seremi del trabajo. Al leerla me encontré con diversas afirmaciones construidas bajo el sentido común, donde no se vislumbra un trabajo arduo y serio; me parece que no más que expresar una opinión sin bases concretas. En una primera instancia, el título es el argumento más utilizado por la clase política tradicional actual, respecto a la baja participación, “si no votas, no reclames”.

Ahora bien, en la columna se alude directamente a la poca participación de los jóvenes en política y su poca motivación para acudir a las urnas. Primero que nada analicemos el proceso que ha traído como consecuencia lo último. Yo soy joven y he votado desde mis 18 años, aunque muchas veces he debido postergar mis ideales porque finalmente nos imponen dos candidatos.

En su columna el ex Seremi nos plantea que “el comportamiento electoral en Chile cambió radicalmente” y esto lo asocia directamente a la instauración del voto voluntario; pero queda corto el columnista a la hora de analizar la razón de esto.La lógica debiese ser que al instaurar el voto voluntario, los ciudadanos acudirían en masa a las urnas, pero no se cuestiona el porqué.

Otro punto que me llamó la atención es cuando habla de encuestas y las apellida como callejeras, creo que si profundizamos el tema desde el punto de vista del análisis del discurso crítico, se esboza que habla desde la otredad, desde una vereda en la que están pocos, no desde donde convivimos día a día, sino que alejado de la realidad, donde nos entiende y nos racionaliza como “los de la calle”. Es decir, que alude desde estas encuestas callejeras, los argumentos más utilizados por las personas hoy en día.

Luego detalla que antes “votar era un deber”, pero al realizar un análisis histórico, podremos ver que es la misma clase política tradicional, quienes ven al voto como un mero mecanismo para ser validados por los sectores populares, de modo que es esa misma clase política que enarbola estas banderas, la que ha provocado esta situación. En mi caso, si no fuera por una educación familiar, nunca hubiese participado de un proceso eleccionario, y es que constantemente desde los medios de comunicación masivos nos vemos invadidos de contenidos sin ningún tipo de relevancia, sobre todo desde la televisión. Un hecho que es insólito, fue cuando el ex presidente Piñera  planteaba que el programa Yingo[1] representaba a los jóvenes chilenos. (Jóvenes estereotipados)

Al referirse a los jóvenes pone como ejemplo que las universidades se encuentran llenas de anarquismo. ¡qué afirmación más lejana a la realidad! sobre todo la realidad local, donde, por ejemplo la Federación de Estudiantes UNAP es conducida por un nuevo movimiento político (no anarquista). Los nuevos dirigentes universitarios ganaron las elecciones a la histórica izquierda autónoma, sí el mismo partido de Gabriel Boric. Es decir, hay acciones concretas para decir que los jóvenes no están desinteresados respecto a la política; quizás para el columnista, estar interesado en política es ir a votar; pero acabamos de ver como la sociedad civil hizo política una vez más al salir a las calles bajo la consiga #Niunamenos, o expresándose en #No+AFP.

Bajo esta lógica –la del voto-,  los jóvenes quedamos excluidos de la política, ya que no votamos; pero se desconoce todo el trabajo político detrás e invisibilizados. Ver el quehacer político y relacionarlo únicamente al voto o a los partidos tradicionales es erróneo; este en un proceso comandado por la élite para asegurar sus cuotas de poder, mientras menos voten es mejor para ellos que tienen cierta votación asegurada, pero otra cosa es decir que los jóvenes no nos interesamos en política, Marcos tu lógica de “si no vota no reclame”,  es errónea, yo te digo “si no se atiende en la salud pública” no reclame, “si no vive en un población no opine sobre las viviendas sociales”, y así podríamos seguir.

Para concluir, al leer esto me doy cuenta de lo alejado de la realidad que se encuentran ciertas personas; y lo que es más preocupante es que estas mismas personas son las que ostentan cargos públicos e importantes, quienes tomarán decisiones que afectarán a la población en general, y bajo una lógica totalmente alejada de la realidad. Así que a los jóvenes, si no votan, reclamen igual, ya que el no votar no representa que no existe una opinión o que no tendremos el derecho a reclamar.

[1] Programa que estereotipaba a los jóvenes y no fomentaba un pensamiento crítico, más bien generaba un estereotipo de joven desinformado y alejado de la realidad.

 

Mauro Zarricueta Rojas, Sociología UNAP

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