Reivindicando nuestras raíces a través de la música

 

Pensar que en tiempos remotos la música era una de las únicas maneras que teníamos los seres humanos para expresarnos y llegar a las masas, especialmente ante la no existencia de un sistema eléctrico. Con el pasar del tiempo, la música se ha transformado en un ícono que define, en cierta manera, la identidad de las personas.

Es así como podemos observar la conformación de comunidades o grupos sociales en torno a la música, de modo que  no es extraño para los iquiqueños caminar por Avenida Baquedano y encontrarnos con los seguidores del K-pop (korean pop), quienes tienen un espacio determinado para desenvolverse, lo que nos reafirmo lo planteado anteriormente respecto a la identidad, especialmente al estar asociada a un territorio.

Ahora bien, respecto a la reivindicación de nuestras raíces, analizaremos la escena musical iquiqueña, específicamente del género electrónico. Primero que nada cabe mencionar que este proceso de rescate de sonidos ancestrales y tradicionales no es exclusivo de Chile, ya que países como Perú; no sólo han rescatado los sonidos ancestrales; si no que durante el último tiempo han tenido un giro hacia la música amazónica y el estilo chicha.

En Chile, un grupo que ha marcado un hito con esta reivindicación a través de la música es “Matanza”, grupo musical que ha mezclado canciones tradicionales chilenas con beats electrónicos, grupos como Illapu o Inti Illimani han conocido la música electrónica gracias a Matanza. Desde Santiago, otro dj que ha revolucionado la manera de hacer estos nuevos sonidos es Madtrip, que incluso ha utilizado diabladas dentro de sus beats.

En la escena iquiqueña cabe destacar el trabajo de Cholazo Soundsystem, quien con una clara influencia del movimiento de la cumbia digital peruana, inició un rescate de nuestros sonidos locales, haciendo llegar y revalidar estos sonidos por los jóvenes. Por otro lado, encontramos el festival experimental “Desierto Sonoro” el que se ha realizado en el poblado de La Tirana, en Pisagua y en el Puerto de Iquique.

Este festival también ha querido formar parte de este rescate musical, incluyendo dentro de su parrilla programática a diversos artistas y estilos de música representativos de nuestra región. Otro exponente aunque desde el Hip-Hop,  HentrenamientoH, donde  también identificamos estos símbolos de resistencia cultural. Al ver sus videos nos percatamos de las vestimentas y las bases de sus canciones, provienen de la influencia de nuestra macro zona andina.

Con esto es posible identificar que la globalización musical se ha visto reinterpretada por los jóvenes. En un principio sólo recibíamos música para escuchar, hoy en día se está haciendo música para exportar, sobre todo desde la electrónica, pero con un sello latinoamericano distintivo.

A modo de conclusión se puede identificar que la resistencia cultural, ya no sólo es espacial-territorial, hoy nos encontramos con esta resistencia a través de los jóvenes y la música, rescatando sonidos asociados al territorio donde pertenecen. Iquique, como nombramos, no ha estado ajeno a este proceso de la globalización. Es de esperar que desde nuestra ciudad sigan surgiendo más y más exponentes que rescaten nuestras raíces musicales ancestrales.

 

Autor:     Mauro Zarricueta Rojas/ Sociología UNAP

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