SEREMI de Salud fiscalizó a la Clínica Santa María tras pérdida de biopsia de un paciente

 

 

Continúa la polémica judicial entre el recinto privado de salud y el Instituto de Anatomía Patológica. La clínica adeuda desde 2003, a la fecha, más de $1.760 millones al IAP, entidad que ha denunciado prácticas que amenazan la integridad física y psíquica de los pacientes.

 

El pasado 21 de septiembre, EL MURO publicó un artículo en el que dio cuenta de la polémica existente entre la Clínica Santa María y el Instituto de Anatomía Patológica Limitada (IAP), esta última entidad desde 2003 estuvo a cargo de la realización de 1.200 biopsias mensuales. Sin embargo, las buenas relaciones entre las autoridades se cortaron de forma abrupta, cuando desde el recinto privado de salud se decidió, sin explicación de por medio, dar por terminado el contrato que mantuvieron por espacio de 13 años.

Desde entonces, la historia ha continuado con recursos de protección de por medio –Rol Nº 76.403-2016 interpuesto por el IAP en contra de la clínica-, apelaciones pendientes en la Corte Suprema y hasta una solicitud de fiscalización a la Secretaría Metropolitana de Salud -Ingreso Nº 05227, del 7 de octubre de 2016, también  presentada por el IAP- para que fiscalice a la Clínica Santa María por el extravío de una biopsia y, además, porque los protocolos necesarios para el traslado de las muestras -desde el 12 de septiembre desde la Clínica Santa María a la Clínica Dávila-, no se estaría realizando de acuerdo a las normas de seguridad establecidas en los reglamentos sanitarios.

Lo nuevo en la trama que protagonizan ambas entidades médicas, es que la semana pasada, la Seremi Metropolitana de Salud, acogió el requerimiento del Instituto de Anatomía Patológica de fiscalizar a la Clínica Santa María y envió a dos de sus fiscalizadores, quienes llevaron a cabo la inspección por espacio de una hora, aproximadamente. Los resultados del informe que la Seremi deberá emitir, aún se están trabajando y se espera que en el curso de los próximos días se conozca el pronunciamiento del Sub-departamento de Profesiones Médicas de salud de la Región Metropolitana.

El gerente de operaciones del Instituto de Anatomía Patológica (IAP), Erick Quintana en conversación con este diario electrónico señala que “se están cometiendo graves irregularidades que implican con sus actos y decisiones una amenaza y un riesgo eminente a la vida o la integridad física y psíquica de los pacientes. Por ejemplo, en el envío de las muestras (desde la Clínica Santa María a la Clínica Dávila) no se están adoptando los mínimos protocolos de seguridad, peor aún y lo que es más grave, dicho traslado se efectúa en vehículos particulares. Esto, sumado a que el 5 de octubre, el Instituto de Anatomía Patológica tomó conocimiento de la pérdida de una biopsia de un paciente correspondiente a la orden de atención Nº 1527510, situación que es de absoluta responsabilidad de la Clínica Santa María”. Agrega que “hemos sido informados de reclamos presentados por pacientes que han sido víctimas de errores en sus fichas, con equívocos en su fecha de nacimiento y con cambios de nombres. Esto, desde que las muestras se llevan a la Clínica Dávila y de regreso a la Clínica Santa María. ¿Qué seguridad tiene ese paciente de que el resultado de la biopsia que se le entregue sea, realmente, suya y no haya sido cambiada por la de otra persona?”.

Erick Quintana confirma que se envió un Téngase Presente a la Corte Suprema, documento en el que se informa al máximo tribunal que la Clínica Santa María está incurriendo en imprecisiones, a la hora de explicar por qué dejó de enviar las biopsias al Instituto de Anatomía Patológica, supuestamente, dice, bajo el argumento de un cambio temporal de la Unidad de Anatomía Patológica –desde el 25/04/2016 al 30/09/2016-. “Eso, no se condice con la realidad. Nunca se realizaron obras de mantención en la planta física de la Unidad. Nosotros suscribimos el primer contrato con la clínica el 21 de julio de 2003, el que se fue renovando en el tiempo y el último fue el 1 de abril de 2010 y no se le ha dado término, con ningún documento de respaldo por parte de la Clínica Santa María. Simplemente, de manera unilateral nos comenzaron a enviar una biopsia al día y desde que denunciamos las anomalías ante la justicia, ya no nos mandan ninguna muestra”.

Danza de millones en juego

Una auditoría realizada en septiembre de 2015 por la Clínica Santa María, constató que hay varios millones de pesos que el recinto adeuda al Instituto de Anatomía Patológica y no se ha logrado llegar a acuerdo. En este sentido, Erick Quintana asegura que desde 2003, a la fecha, hay $1.400 millones por exámenes de hospitalización que la Clínica mantiene impagos y $360 millones en exámenes ambulatorios.

El gerente de operaciones del IAP advierte que uno de los responsables de la situación que enfrenta el Instituto de Anatomía Patológica y la Clínica Santa María tiene nombre y apellido: José Miguel Morales, Jefe de Planificación y Desarrollo de la clínica, quien es intermediario entre el establecimiento privado de salud y el Instituto de Anatomía Patológica. “El rol de José Miguel Morales fue, extremadamente, malo, porque nunca llevó a la mesa de negociaciones asuntos claros y los acuerdos que se tomaban nunca se respetaron, nunca los respetaba. Además, hizo que las autoridades de la clínica cometieran errores, porque, por un lado estaban negociando y, por otra parte, supuestamente, estaban tratando de crear otro instituto, idea que fracasó dentro de la misma Clínica y tuvieron, después, que empezar a enviar las muestras a la Clínica Dávila, asunto que es de dudosa legalidad para el Instituto de Anatomía Patológica, de acuerdo a la normativa y a la trazabilidad que deben tener las biopsias”.

Erick Quintana sostiene que “Morales es una de las personas responsables del fracaso de las negociaciones y de los errores en que Pedro Navarrete  –ex gerente general de la Clínica, hoy, miembro del directorio-, incurrió a instancias de Morales. Aquí hubo un equipo entre ambos, que no funcionó. Lo que hemos evidenciado es la falta de voluntad para llegar a un acuerdo comercial, en su momento, por parte de Pedro Navarrete, quien era el gerente general. Siempre hubo negociaciones, las que se interrumpían y se tenía que partir de cero. Esto deja un sabor amargo, porque dejan ver que, para ellos, la salud es un negocio y no proporcionarle al paciente un servicio de calidad”.

El gerente de operaciones del Instituto de Anatomía Patológica afirma: “Nosotros esperábamos un mayor acercamiento y que se hubiera podido terminar el proceso de negociación, salir de esto y no causar todos los problemas que se han generado a los pacientes, al derecho a la vida y a su integridad física. Más que un asunto comercial, está en juego la salud pública y desde la clínica están miopes y no observan esta realidad”.

Consultado, Erick Quintana respecto de los pasos que seguirá el IAP, en cuanto a su denuncia sobre errores en los procedimientos de traslado de biopsias desde la Clínica Santa María hasta la Clínica Dávila, sumado a la pérdida de una muestra, comenta que se está evaluando recurrir a la Superintendencia de Salud, al propio Ministerio de Salud –cuya Ministra, Carmen Castillo mantiene silencio, pese a que se le ha emplazado a pronunciarse sobre el tema y EL MURO solicitó una entrevista con la Secretaria de Estado y aún no hay respuesta.- “Hay que ponerle término a las malas prácticas, esto no puede seguir ocurriendo. Todo esto revela la falta de fiscalización, por parte del Estado a las clínicas privadas, los servicios de fiscalización no están funcionando, en la actualidad, a nivel país”, asegura Quintana.

Cabe indicar también que EL MURO intentó obtener la declaración de José Miguel Morales, a quien se responsabiliza de haber entrampado las negociaciones comerciales entre la Clínica Santa María y el Instituto de Anatomía Patológica Limitada. A pesar de las reiteradas llamadas a su celular, nunca respondió. Asimismo, este diario electrónico gestionó para contar con la versión de la Clínica Santa María y, si bien en un primer momento, se dijo que la entrevista la concedería, Cristián Ugarte –director médico del plantel-, luego se informó que se suspendía el encuentro por razones de agenda de la autoridad de la clínica.

Por: Daisy Castillo Triviños

 

 

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