El silencio cómplice de la prensa ante denuncia contra Clínica Santa María

“Estamos en un Chile distinto, más desconfiado, cada vez más desmotivado y siendo testigos, a diario, de cómo los medios de comunicación siguen, en su mayoría, siendo parte del duopolio, ese mismo que decide entre cuatro paredes, lo que se publica y lo que no puede aparecer en sus páginas, en sus pantallas, en sus radios.

Las decisiones sobre lo que se informa vienen orientadas desde las cúpulas, siguen determinadas directrices y, por esta razón, los ciudadanos no se enteran de situaciones que les afectan directamente y que pueden perjudicar a su círculo cercano. Todo, porque hay temas que quedan en el más completo silencio, ya que, muchos están ligados a empresas que pagan publicidad, avisaje, como se llama, en los medios de comunicación y terminan condicionándolos. No hablamos de unos pocos pesos, sino de millones que están en juego y frente a la idea de informar sobre una determina noticia que involucra al auspiciador, muchos retroceden.

La semana pasada, por ejemplo, para hablar de un caso puntual, en contra de la Clínica Santa María se interpuso un recurso de protección, debido a los efectos negativos que puede ocasionar la determinación del director médico, Cristián Ugarte, quien modificó el criterio aplicado durante 13 años en el procedimiento de las biopsias. En 13 años, nunca hubo reparos, sin embargo, de la noche a la mañana, se adoptó una medida que pone en riesgo la integridad física y psíquica de los pacientes.

El Instituto de Anatomía Patológica Limitada fue por largo tiempo la entidad a cargo de los procedimientos para las biopsias y de entregar los diagnósticos, ajustándose a los protocolos establecidos y velando de sobre manera por la integridad física y psicológica de los pacientes, evitando la manipulación descuidada, respetando la trazabilidad y siendo rigurosos en los resultados. Sin embargo, tras una decisión arbitraria, la Clínica Santa María optó por enviar las muestras a otra institución privada como es la Clínica Dávila, desde el 12 de septiembre pasado.

Lo que hemos denunciado, a través del recurso de protección, no radica en que las biopsias se analicen, ahora, fuera de la Clínica, sino que el problema es que el traslado a dependencias externas no está sujeto a los resguardos necesarios e imprescindibles para no alterar las muestras, para evitar que se contaminen y hasta se pierdan. Ya hemos sido informados de reclamos presentados por pacientes que han sido víctimas de errores en sus fichas, con equívocos en su fecha de nacimiento y con cambios de nombres. Esto, desde que las muestras se llevan a la Clínica Dávila y de regreso a la Clínica Santa María. ¿Qué seguridad tiene ese paciente de que el resultado de la biopsia que se le entregue sea, realmente, suya y no haya sido cambiado por el de otra persona?

¿Qué razones hay detrás de la decisión que se adoptó? Creo que los reales motivos que llevaron a la Clínica Santa María a dejar de enviar las biopsias al Instituto de Anatomía Patológica no son de carácter médico, apuntan más a un motivo comercial entre los doctores Cristián Ugarte (director médico de la Clínica) y Manuel Meneses (Jefe de la Unidad de Anatomía Patológica). Hoy, el Instituto de Anatomía Patológica atraviesa por una situación crítica. Con una biopsia diaria no hay gestión de operación significativa, considerando que, en tiempos normales, procesábamos 1.200 biopsias mensuales.

Todo hace pensar que siempre fue un anhelo del doctor, Cristián Ugarte buscar y confabular con alguien, en este caso, con el doctor, Manuel Meneses, la forma de manejar y controlar la unidad. De esto me di cuenta cuando ingresé al IAP en noviembre de 2014, asesorando de manera externa a la unidad y lo ratifiqué de planta.

En cuanto a la gestión desde el punto de vista comercial, el IAP dejó de percibir el ingreso económico por el análisis, proceso e informe de las biopsias. Existe un menoscabo económico que afecta al personal de la unidad y de su familia y hay que considerar también el daño psicológico a los funcionarios al no tener claro su futuro laboral.

Las dependencias del Instituto de Anatomía Patológica están convertidas en salas de fantasmas, con oficinas vacías, con las luces apagadas y, prácticamente, sumidos en un completo silencio trabajan los pocos funcionarios que van quedando. Recurriremos a todas las instancias legales existentes, sin descartar la Ley de Subcontrataciones y pensando siempre en el bienestar y estabilidad de nuestro personal.

Frente a nuestra denuncia, ¿por qué los medios de comunicación no dicen la verdad e informan sobre lo que está ocurriendo en la Clínica Santa María?, ¿por qué el Ministerio de Salud no toma cartas en el asunto y fiscaliza a la Clínica Santa María para despejar cualquier duda  sobre los resguardos en el procedimiento de las biopsias y dar tranquilidad a los pacientes?, ¿hasta cuándo la prensa mantendrá el silencio?, ¿hasta cuándo el tráfico de influencias impedirá que el ciudadano se informe? Si un paciente está enfermo y se debe realizar una biopsia para que se determine si padece de algún tipo de cáncer, ¿acaso no es justo que no haya dudas en la forma en que se realiza el procedimiento médico?, ¿por qué agregar incertidumbre a un paciente, justo cuando atraviesa por un momento complejo y cargado de temor, ante un resultado que marcará un antes y un después en su vida?”.

Por: Erick Quintana, Gerente de Operaciones del Instituto de Anatomía Patológica Limitada.

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