Elecciones 2017… La Batalla de Tarapacá

En menos de 6 meses se definirán los destinos de nuestro país y región. Quizás como nunca antes desde el plebiscito de 1988, las próximas elecciones generales (Presidente, Parlamento, Core y ojalá Gobernadores Regionales) serán decisivas.  Y es que no sólo está en juego quienes administrarán los rumbos del Estado, sino  y más importante aún, el Chile que queremos construir para nosotros y nuestros hijos.  Una elección que más allá de los matices entre las distintas fuerzas en pugna, se va a resolver entre quienes están porque el proceso de reformas estructurales continúe y los que apuestan por retrotraer la historia, en función de la defensa de privilegios espurios.

Es justo y necesario que las fuerzas de izquierda y progresistas debatan entre sí, eso enriquece los objetivos y las tácticas de quienes apuestan por construir un país más justo, democrático y desarrollado. Pero ese debate necesario, no puede hacernos perder de vista la contradicción principal del período, como es la contradicción entre progresismo y reacción, frente al desafío de superar el modelo neoliberal impuesto en dictadura. Un modelo definido a lo menos por tres características fundamentales: i) un sistema político democráticamente mutilado; ii) un modelo productivo rentista basado en la super-explotación del hombre y la naturaleza, y iii) un tipo de Estado hiper-centralizado y represivo.

A éste cóctel podemos añadir un cuarto rasgo característico: el maridaje entre dinero y política que se ha evidenciado en el último tiempo y que tiene a la Región de Tarapacá –Con Rossi, Orpis e Isasi- como una de sus más trágicas exponentes. Este punto exige una mirada particular. La corrupción en la región, no es sino expresión de la creación de un verdadero cartel político al servicio de los intereses de las grandes empresas rentistas, particularmente de la minería y la pesca, con SQM y Corpesca como exponentes más claros. En una absoluta perversión de los principios democráticos, el representante terminó respondiendo no a su mandato popular, sino a los intereses particulares de sus financistas.

De ahí que la próxima elección revista un doble carácter: de proyecto programático y de probidad. Los escándalos de corrupción develaron que más allá de las militancias formales o de los compromisos autodeclarados, a quienes afirman formar parte del mundo de izquierda o progresista, pero que en la práctica terminaron trabajando para los intereses de la derecha más rancia. Sólo como ejemplo, recordar también la estrecha alianza formada por el entonces senador socialista Fulvio Rossi, y el también entonces alcalde UDI, Ramón Galleguillos. En otras palabras, sólo se puede estar efectivamente del lado del mundo popular, en la medida que no se tengan compromisos ni contubernios con los poderes fácticos locales.

Aquí se expresa al desafío de Chile y Tarapacá de cara a las próximas elecciones generales. La participación ciudadana -ojalá no sólo con el voto, sino con el compromiso firme por la transformación democrática y popular de la patria- se hace más necesario que nunca. El país que dejaremos a nuestros hijos depende de ello. Es para aportar en esta lucha, que el equipo de El Independiente vuelve a las canchas del periodismo local, con nuevos y poderosos bríos.

EL INDEPENDIENTE

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