LAS TOMAS DE ALTO HOSPICIO Y LA “OPERACIÓN SITIO”

           

Ante los problemas de habitabilidad que se han hecho más visible por las tomas en Alto Hospicio, el diputado Hugo Gutiérrez confía en que la solución a sus problemas de habitabilidad podría estar en una “Operación Sitio”. ¿De qué se trata y como serviría en aquella comuna?  (Fotografías gentileza de José Quiroga Chávez)

 

Las intensas migraciones hacia Santiago en las primeras décadas del siglo XX, impulsaron la formación de innumerables poblaciones: de ahí surgen las poblaciones “callampas”, denominadas de tal manera por la rapidez con que brotaron. Por esta razón durante el siglo pasado una de las principales preocupaciones del Estado fue buscar una solución a la habitabilidad popular, que padecía de problemas como el hacinamiento, la falta de agua, luz, alcantarillado, el barro, falta de equipamiento comercial, de salud, educacional y recreacional, además del frío invernal.

Por esto en 1954 se estableció la Corporación de la Vivienda (CORVI) que logró construir la población San Gregorio en La Granja y la José María Caro en San Miguel. A continuación, el gobierno de Eduardo Frei Montalva implementó la denominada “Operación Sitio” mediante la cual los pobladores tomaban créditos para adquirir terrenos dotados de urbanización básica, es decir: letrinas, calles ripiadas, soleras, pilones de agua potable y tendido eléctrico. De estas experiencias nace quizás la más conocida y famosa historia de lucha, la ocurrida el 30 de octubre de 1957. Las familias que realizaron esta acción provenían de un conjunto de poblaciones callampas instaladas a orillas del Zanjón de la Aguada, tradicional lugar de miseria desde los tiempos del intendente Benjamín Vicuña Mackenna. Allí vivían, hacinadas en una franja de cinco kilómetros de largo y 125 metros de ancho, unas 35.000 personas que formaban diez poblaciones las cuales habían realizado innumerables gestiones para adquirir un sitio. Dos incendios gigantescos ocurridos en octubre de 1957 precipitaron la ocupación de la chacra La Feria. La reacción de las autoridades fue ordenar el desalojo, pero la intervención del arzobispo José María Caro permitió la permanencia definitiva de los ocupantes que bautizaron la población con el nombre de “La Victoria”.

ALTO HOSPICIO Y LA BUSQUEDA DE UNA SOLUCIÓN

Al igual que el fenómeno migratorio ocurrido en la capital a comienzos del siglo XX, la región de Tarapacá ha visto crecer aceleradamente su población gracias a la migración extranjera. Casi el 85% de quienes viven en las tomas de Alto Hospicio provienen de Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia. En este escenario ese porcentaje de la población ve lejana la posibilidad de siquiera poder postular a la vivienda propia. Ante esto se han alzado voces como la del padre Berrios quien avaló la posibilidad de ejecutar una “Operación Sitio” en las tomas de la ciudad de Antofagasta y la del diputado Hugo Gutiérrez para solucionar los problemas en Hospicio. A propósito de esto, el diputado de la República declaró “Tenemos una preocupación especial por aquellas personas y familias que no tienen una solución habitacional. Esto es un problema del Estado, quien les traspasa este problema a los ciudadanos sin darle solución alguna. Hoy hay que arriesgarse a buscar soluciones innovadoras, y esa solución puede ser que aquella persona o familia que se encuentra en una toma se le pueda entregar un sitio, medianamente urbanizado, donde el Estado se preocupe de los servicios básicos. Eso se ha hecho necesario e indispensable para miles de personas que no pueden seguir esperando” concluyó Gutiérrez.

EL INDEPENDIENTE

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