La fantasía electoral de la derecha

 

 

 

La alta participación que se adjudica Chile Vamos en la primaria del domingo no es suficiente para llevar a Sebastián Piñera una vez más a La Moneda. El especulador y accionista trata que los poco más de un millón 400 mil votos de Chile Vamos sean su capital inicial, aunque en realidad obtuvo un pobre 5% de los sufragios. La elección presidencial aún tiene mucha historia para escribir.

 

Un 7,6 por ciento de los habilitados para votar en las primarias en la Región de Tarapacá consiguió hacerlo durante la jornada del domingo. Pero a pesar que fueron alrededor de 25 mil personas las que no pudieron sufragar porque las mesas en que debían emitir su voto no fueron constituidas durante la jornada, la participación regional en esta elección no superó a la primera que se realizó en 2013.

 

Es cierto que la derecha convocó a más electores que en las primarias pasadas que enfrentó en Chile Vamos a Pablo Longueira –quien luego desistió de su aventura por La Moneda- con el senador RN Andrés Allamand.

 

También es verdad que en esas primarias de hace cuatro años Chile Vamos consiguió menos votos que los que por sí sólo consiguió Sebastián Piñera este fin de semana.

 

Sin embargo, en la pasada primaria de un potencial de 13 millones 201 mil 114 votantes participaron 2 millones 947 mil 474 electores. Ya esta primera cifra es indicativa de una disminución de la cantidad de personas que llegaron a los centros de votación de todo el país porque el fin de semana recién pasado hubo un millón 811 mil 411.

 

Si estas cifras se comparan en términos porcentuales respecto del universo de habilitados para participar en la primaria, tenemos que en la anterior hubo un 22,3 por ciento de electores que ejercieron su voto versus un 13,3 por ciento de los que concurrieron este 2 de julio, es decir un 9% menos.

 

Además de las dos mujeres detenidas por negarse a ser vocales de mesa en un centro de votación de Huara y de Iquique, un elemento llamativo de estas primarias en la región fue el alto número de quienes no pudieron sufragar según las denuncias. Aun así, el hecho es que los que no pudieron emitir su voto por la falta de constitución de mesas es potencial ya que no se tiene el dato exacto de la gente que se acercó ese día a las urnas. El total regional de habilitados para votar era de 223 mil 596, casi un 93 por ciento por sobre los que efectivamente llegaron a los centros de votación, colocando a nuestra región en el primer lugar del abstencionismo respecto de estas primarias.

 

A pesar de lo que pretenden en la derecha en estos días con un discurso triunfalista, la cantidad de electores del fin de semana no permite afirmar que Piñera tiene un triunfo seguro en la elección presidencial de noviembre próximo.

 

La precaria asistencia a las urnas que se evidenció el domingo no fue suficiente para el diputado de la UDI Renzo Trisortti, quien dijo que “fue una buena participación”. Quien no quiere ver la realidad, o más bien pretende tergiversarla, se encontrará con un escenario complejo ante la elección de noviembre, ya que lo del domingo se trató de la votación de bolsones electorales concretos que componen el núcleo más duro de los conglomerados y que apenas pueden pretender duplicar sus adhesiones, no superando el 30 por ciento que otorgan las encuestas a Sebastián Piñera.

 

Lo cierto es que las cuentas para el cuestionado exmandatario no son alegres. Esto porque si bien la cantidad de electores que llegó el domingo a votar fue superior a lo que se esperaba en todos los sectores, Chile Vamos sólo alcanzó un 10,3% del padrón total de habilitados en todo el país para sufragar y de ellos Piñera logró recaudar apenas un 5,8 por ciento de los sufragios.

 

¿Qué permitiría pensar que Piñera logrará hacerse una vez más del poder político?

 

El despliegue de todo el aparataje comunicacional y de las encuestas que coloca a Piñera en la pool position para la carrera presidencial de noviembre encuentra en la realidad un escollo para conseguir los votos restantes que requiere para ser una vez más presidente. Un triunfo de la derecha parece complejo después del domingo y la única posibilidad clara hoy día es una segunda vuelta con el más fuerte de los candidatos que le siguen en la competencia, el senador por Antofagasta, Alejandro Guillier.

 

Mientras, en el Frente Amplio sus propios referentes como Gabriel Boric (Movimiento Autonomista), reconocen que si bien la votación que obtuvieron es un primer paso que dan en el largo camino que es la política, lo concreto es que deben sumar más para disputar cualquier cosa.

 

El FA con la actual votación no pasa a la segunda vuelta, aún no logra el peso que requiere para competir con posibilidades de triunfo y será luego de la elección de noviembre donde se verá su responsabilidad política con el futuro del país.

 

Por ahora la elección de noviembre está abierta y se inclina hacia los que quieren seguir profundizando los cambios que no sin obstáculos –incluso dentro de la propia coalición gobernante- se iniciaron con la Presidenta Michelle Bachelet.

 

Los cambios no son gratos para quienes quieren mantener sus privilegios establecidos muchos como máximas incuestionables como las tablas de Moisés, imposibles de modificar porque de lo contrario el mundo se derrumba.

 

Desde hace largos años estudiantes, trabajadores, mujeres y ancianos exigen transformaciones de fondo en la educación, en el sistema económico y laboral, terminar con el actual sistema de pensiones que perjudica a los obreros y por una salud que dignifique a nuestros ancianos.

 

Por eso no se puede dormir nadie en los laureles, porque seguir el rumbo de los cambios es totalmente posible, pero depende del esfuerzo de cada uno.

 

Por: Raúl Martinez

Periodista

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