LA PROHIBICIÓN

 

 

Las prohibiciones son el punto más álgido del control social. Cuando este control está incorporado en cada uno de nosotros, es decir, cuando no hay necesidad de decirnos lo que debemos hacer, cuando lo tenemos incorporado casi inconscientemente, el control ha triunfado. Las instituciones estatales y las iglesias desarrollan esta labor de manera fructífera y metódica, por eso tenemos, por ejemplo, una tendencia al formulario, a llenar y timbrar las hojas de papel. Tenemos también excesiva confianza en Carabineros (con todo el desfalco conocido y con todo lo que falta por conocer). Todas las ciudades y pueblos de este país parten por un retén y una capilla. Y esto va inculcando nuestra forma de vida, preocupados de los límites más que de la creación, la iniciativa y el deseo.

La censura, cuando funciona como autocensura, es porque el asunto ya se automatizó. Está incluido en tu forma de pensar, de relacionarte con los otros, con el mundo y con tus propias ambiciones. El problema de quienes forman prohibiendo es la oscuridad, lo velado de sus propias vidas. Pensemos en 3 casos claves en esto último: Karadima, Jaime Guzmán y Pinochet. Todos ellos constantemente prohibían, marcaban límites, pero conservando una trastienda de horrores.

En las últimas primarias se prohibió al igual que en otras elecciones la venta de alcohol. El riesgo corría por la coincidencia de este evento con la final de la Copa Confederaciones, y la posibilidad de que el pueblo futbolero y el resto se desatase ¿Nos desatamos sin alcohol? Al parecer nos cuesta por aquel chip que nos reprime, por el límite enquistado. Recordemos que recién el año 2003 se eliminó la censura cinematográfica y fuimos el último país latinoamericano en tener ley de divorcio. La prohibición es parte sustancial de la hipocresía. La palabra corrupción la dejábamos para los países vecinos, y baboseábamos con ser “jaguares”, pero eso no quería decir que la corrupción no existiera (no lo sabremos quienes vivimos en la región de Tarapacá). El poeta Vicente Huidobro después una de sus vueltas a Chile se encontró con que los pacos se dedicaban a alumbrar a las parejas de pololos en los parques. Entonces escribió lo siguiente: “Este país sigue siendo el patio de un colegio jesuita”.

 

Roberto Bustamante Covarrubias

Poeta, editor en editorial Navaja

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Roberto Bustamante

*Roberto Bustamante (Iquique 1977) Estudió Sociología en UNAP (Iqq) y en ARCIS (Stgo). Publicó en revistas y en una antología del LEA 2010 en Valpo, incluido en la Antología “Predicar en el Desierto: Poetas jóvenes del Norte Grande” 2013, invitado a encuentros de poesía en Chile y Bolivia (Primer Encuentro Transfronterizo “Panza de Oro” Cochabamba, Bolivia, 2014 e invitado en mayo de este año al Tea Party 4 Arica-Tacna. Actualmente trabaja como investigador en el proyecto “Letras en movimiento, Recopilación de escritos migrantes en Tarapacá” ganador del Fondo del Libro CNCA 2015 y en su primer poemario.

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