Reunión de Comité de Fronteras Chile-Bolivia: LA OPORTUNIDAD DE LOS PUEBLOS

 

En un nuevo aniversario del Asalto al Cuartel Moncada, chispa inicial para el derrocamiento del dictador cubano Fulgencio Batista, América Latina podría presenciar el inicio de otro hito histórico para la región: la apertura de un proceso de normalización diplomática entre Chile y Bolivia. Esto, porque este 26 de julio de 2017, volvió a reunirse el Comité de Fronteras de ambos países. Reunión indispensable para intentar reencauzar las relaciones entre dos países que comparten 942 kilómetros de frontera y miles de páginas de historia. Y cabe agregar, toda nuestra región de Tarapacá hace frontera con Bolivia, país con el que nos unen profundos lazos históricos, culturales y ciertamente económicos.

La reunión no sólo era necesaria, resultaba indispensable tras el último incidente ocurrido precisamente en la frontera de Tarapacá con Bolivia, en el que dos carabineros fueron detenidos por traspasar ilegalmente la frontera mientras realizaban una persecución policial. A diferencia del bochornoso trato que recibieron 9 funcionarios públicos bolivianos en nuestro país  -que en una situación similar fueron apresados y condenados- los carabineros fueron prontamente liberados en la frontera. Este hecho no sólo supuso una verdadera cátedra de diplomacia del gobierno boliviano al chileno, sino que puso en evidencia lo obvio: la necesidad de generar un marco de colaboración fronteriza que evite la ocurrencia de nuevos incidentes internacionales, en el marco de la lucha contra la delincuencia que ambos países deben desarrollar en sus fronteras.

La reunión del comité realizada en la hermosa ciudad Boliviana de Santa Cruz, puede ser tanto el inicio de un nuevo ciclo, como la cristalización de la lógica del conflicto entre ambos estados. Al respecto, cabe saludar la voluntad mostrada por el mandatario boliviano, quien habló del inicio de una “Nueva Relación” con Chile. En la vereda opuesta, nuevamente el canciller Heraldo Muñoz emerge como sepulturero de la integración latinoamericana, negando cualquier perspectiva de progresión de la relación entre ambos países. Una política secundada por Piñera y sus secuaces de la derecha delictual chilena.

La integración de Chile con sus vecinos, no es un mero mandato ético o político, es una necesidad material concreta. El fin del “Súper Ciclo” de los precios internacionales de las materias primas en general y de cobre en particular, se fue para no volver. Nuestro país enfrenta el desafío de avanzar en la diversificación y sofisticación de su matriz productiva. Debemos avanzar en lo que algunos han denominado como “Segunda Fase Exportadora”, es decir, salir de la trampa de las materias primas, para producir y vender productos con mayor valor agregado. Pero para esta nueva fase pueda realizarse, necesitamos un mercado para esos productos y servicios, ¿dónde buscarlo?, precisamente en los países con similar nivel tecnológico, como es el caso de nuestros países vecinos.

Hoy es el momento de avanzar en la superación del conflicto histórico que enfrenta a ambos países, el desarrollo de nuestros pueblos no permite más dilación. Y aquí, Tarapacá como región cosmopolita y fronteriza, tiene mucho que decir.

EL INDEPENDIENTE

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