¿Quién es la nueva periodista de Fulvio Rossi? La historia de Paula Afani, derechista declarada y experta en operaciones de inteligencia.

 

 

En medio del fragor del supuesto atentado contra el desaforado senador Rossi, que supondría el primer ataque político a una autoridad en 30 años, surgen voces que llaman a seguir investigando, para despejar las crecientes incongruencias en la historia de la supuesta víctima. Un contexto en donde no dejó de llamar la atención la nueva incorporación al equipo estratégico del senador, la periodista Paula Afani, reconocida tanto por su militancia conservadora –vinculada a la UDI y hoy piñerista decidida – como por sus nexos con el mundo de la inteligencia policial y militar.

 

Periodista de la Universidad Católica crecida al alero de Fernando Paulsen. Reconocida por su carácter incisivo cuando reporteaba para La Tercera en tribunales y policial. Y es que el retrato de Paula Afani nunca se aleja de las balizas de colores azul y rojo de los carros de Investigaciones que muchas veces eran puestos al techo de forma subrepticia en la década de los ’90 del siglo recién pasado.

 

Su vínculo con sectores de inteligencia militar y de la policía la llevó a publicar varios de los que en la jerga periodística se denominan como “golpes”, noticias que ningún otro medio logra reportear y que irrumpen en la agenda informativa para quedarse por varios días. Eso sí, su forma de trabajo la llevó a enredarse en más de algún problema.

 

Uno de ellos fue la investigación que se siguió en su contra por publicar información policial de la denominada “Operación Océano” que buscaba desmantelar una red de narcotráfico y lavado de dinero en la ciudad de Viña del Mar. En enero de 2002 Afani fue absuelta por la jueza subrogante del Sexto Juzgado del Crimen de Santiago.

PAULA AFANI

 

Siempre al filo…

 

Siempre al filo, Paula Afani publicó años después, en diciembre de 2005, el libro “Las redes del Poder”. El texto retrata un poder paralelo al interior del Gobierno del entonces Presidente de la República Ricardo Lagos, con el cual lograba comprar voluntades y levantar operaciones comunicacionales para tapar los problemas que afectaban a su gestión, como por ejemplo el caso de los sobresueldos o las vinculaciones en el caso MOP-Gate.

 

Pero un capítulo en particular llama la atención. En el apartado “La conspiración del Bioterrorismo”, Afani habla del uso comunicacional que habría dado Michelle Bachelet en su calidad de ministra de Salud de la época –corría el año 2001- para demostrar el buen manejo del Instituto de Salud Pública bajo su administración de casos de Antrax. Recordemos que en septiembre de ese mismo año se registraron los atentados en los Estados Unidos que provocaron una alerta mundial por el envío de cartas con esta bacteria altamente tóxica para el ser humano.

 

Según Afani, todo se trató de un montaje para demostrar la buena gestión del ISP y poner a Bachelet en la palestra pública, ya que los casos de Antrax en Chile no se habrían verificado.

 

La periodista de la UC se refiere en otro capítulo más a Michelle Bachelet. En “Las dudas del caso Edwards” apunta nuevamente al rol que la doctora habría jugado al supuestamente atender a Cristián Edwards en su lugar de cautiverio por parte de un grupo del FPMR. La acusación había sido rechazada por la propia Bachelet años antes. Pero Afani insiste en su texto con vincular a Bachelet en este hecho y agrega que con sus conocimientos de salubridad ya antes habría brindado ayuda a miembros de este grupo armado que resultaban con heridas durante las protestas contra la dictadura cívico-militar que encabezó Augusto Pinochet.

 

Vínculos con el mundo de la inteligencia

 

Pero más que un dato periodístico, este tema vincula a Afani con un ex subprefecto de la Policía de Investigaciones. Meses antes de la publicación de la periodista, el ex jefe de la Brigada contra el Crimen Organizado, BRICO, Rómulo Aitken, se había entrevistado con varios funcionarios de Investigaciones que participaron de las pesquisas para dar con el paradero de Edwards cuando estaba en manos de los miembros del FPMR autónomo. Las preguntas insistentes de Aitken encendieron las alarmas en el comando de la entonces candidata presidencial Michelle Bachelet ya que no se trataba de cualquier policía.

 

Desvinculado de la institución policial luego de haber sido detenido por funcionarios del Departamento Quinto de Investigaciones, Rómulo Aitken había realizado gestiones en una red de favores al interior de la institución para ayudar a narcotraficantes peruanos que eran liderados por Aurelio Nieto. De hecho en su poder se encontró una libreta telefónica con los números de esta banda, además de información contable del grupo delictivo.

 

Al quedar fuera de Investigaciones, Aitken consiguió trabajo en el comando del entonces candidato presidencial de la UDI, Joaquín Lavín.

 

Después de conocerse a través del diario La Nación el 10 de junio de 2005 que Aitken había consultado insistentemente por la presunta participación de Bachelet en el secuestro de Edwards, desde la campaña de Lavín salieron a afirmar que el ex policía investigado por vínculos con narcotraficantes era sólo el encargado de proveer al nochero de la sede del comando de calle Bucarest en la comuna de Providencia y que además había polarizado los vidrios del segundo piso de la casona. Esta versión no convenció a nadie. Pero Aitken lograba un respiro, así como su pareja, la periodista Paula Afani quien además era parte del equipo de comunicaciones de Joaquín Lavín.

 

En medio de los reclamos del comando de Bachelet por esclarecer el tipo de preguntas que había realizado Aitken a sus ex compañeros en la policía, la propia Paula Afani en entrevista con La Segunda sostiene que estaba preparando un libro sobre la campaña presidencial “con datos sabrosos” de la contienda. En ese contexto busca además deslindar cualquier responsabilidad de Aitken respecto de lo que preocupaba en el entorno de la candidata de la Concertación.Afaniafirma que respecto de Bachelet había consultado con su pareja –el ex jefe de la BRICO- si había participado en el secuestro de Edwards. “Hice la consulta en una conversación informal: ‘oye, ¿te acuerdas de este caso, de una doctora que tendría algo que ver con Bachelet? Sí, me respondió, pero eso no tiene nada que ver, porque esa doctora es otra persona, me dijo. Eso fue todo”.

 

Sin embargo, después en su libro “Las redes del Poder” vuelve a colocar a Bachelet en el hecho y en otras situaciones de apoyo a miembros del FPMR.

 

A esto se agrega otro factor que no deja de ser azaroso. Afani publica su libro el 19 de diciembre de 2005, es decir una semana después de la primera vuelta presidencial cuando se había despejado la duda de quién pasaría al balotaje que disputarían en enero de 2006 Bachelet y Sebastián Piñera.

 

En medio de todas estas vinculaciones, en junio de 2005 El Mercurio publicó los problemas por los que atravesaban el ex policía Rómulo Aitken y su primo, el abogado Óscar Aitken. Y es que a este último el Servicio de Impuestos Internos lo acusaba de ayudar al dictador Augusto Pinochet para evadir el pago de sus tributos. De hecho, el abogado estaba en libertad bajo fianza por el proceso que seguía el juez Sergio Muñoz y del que fue sobreseído finalmente en 2014.

 

Pero entonces los Aitken no la pasaban muy bien, según rezaba el propio título de El Mercurio.

 

La presión mediática sobre Óscar llevó a que su primo Rómulo le presentara a la periodista Paula Afani para hacer frente a los requerimientos de los medios.

 

Son varios los episodios que se podrían agregar en esta historia entre Paula Afani y Rómulo Aitken. Tal vez el más llamativo es cómo terminó su relación producto de las agresiones del ex jefe de la BRICO a la periodista que había integrado el comando de Lavín y había sido la preferida de Cristián Boffil cuando era director de La Tercera.

 

Amistad con el Pinochetismo

 

También, Afani escribió el libro “La nuera del general”, en el cual relata “las vivencias judiciales que ha debido enfrentar Soledad Olave, la esposa de Marco Antonio Pinochet”, según publicó El Mercurio el 5 de diciembre de 2006. En el texto aparece una fotografía del abogado Juan Ignacio Piña, asesor jurídico de Olaveen el caso Riggs, donde aparece tomando té con Pinochet. La imagen no pasó inadvertida e incluso provocó molestia en el Consejo de Defensa del Estado, entidad que Piña encabezó como su presidente entre 2014 y 2017 luego de ser designado en las postrimerías del Gobierno de Sebastián Piñera.

 

En esta trama varios nombres se cruzan: Rómulo Aitken, el ex jefe policial que trata de vincular a Bachelet con hechos que provocaron conmoción pública como fue el caso Edwards y el envío de Antrax a Chile; su primo Óscar Aitken, abogado de Pinochet; Soledad Olave, nuera de Pinochet e investigada en el caso Riggs, quien a su vez contrata a Paula Afani para que escriba su libro; y la propia Afani, la periodista que hoy oficia como jefa de comunicaciones de Fulvio Rossi.

 

El senador señala luego del supuesto ataque del que habría sido víctima esta semana que el hecho ocurrió en la puerta de su sede de campaña en Cavancha, pero más tarde afirma que fue al interior del recinto. El inmueble fue la casa de su padre, por lo que las confusiones espaciales del formalizado parlamentario son a lo menos extrañas… A menos que se tratase de una operación de inteligencia para dar un golpe comunicacional a tres días de la elección. Bueno si fuese esto último, tiene una asesora que sabe del tema.

 

EL INDEPENDIENTE

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