106 AÑOS DE LUCHA: PARTIDO COMUNISTA ANTE LOS DESAFÍOS DE TARAPACÁ

“Me has hecho indestructible porque contigo no termino en mí mismo…”  (“A mi partido”, de Pablo Neruda.)

Casi 200 personas coparon el Salón Tarapacá de Iquique, el pasado 15 de junio, para conmemorar el 106 aniversario del Partido Comunista de Chile, un momento especial, marcado por el recuerdo de los más de 500 militantes asesinados por su compromiso con la lucha social y la justicia en nuestro país. Un acto marcado también por su sello unitario, y es que no dejó de llamar la atención la presencia del Alcalde de Iquique, Mauricio Soria; del edil de Alto Hospicio, Patricio Ferreira (DC); de Juan Donoso, miembro del Comité Central del Partido Socialista; de la presidenta del PPD, Militza Ostoic, y el concejal de la misma tienda, Gonzalo Prieto; de los coordinadores del Frente Amplio, Lucila Pizarro y Felipe Pardo; y de diversas organizaciones sociales y sindicales de la región. Junto a ellos, el evento fue acompañado por los cónsules de Paraguay y China.

“No puede entenderse la historia de nuestro pueblo, sin el Partido Comunista”, fue una de las sentencias que se oyeron en el Salón Tarapacá mientras mostraban un video de Gladys Marín, la icónica dirigente de los comunistas chilenos. Fundado un 4 de junio de 1912, en la casona de calle Barros Arana, donde funcionara el diario “El Despertar de los Trabajadores”. Ese puñado de obreros, encabezados por Luis Emilio Recabarren y Teresa Flores, tomó la determinante decisión de construir “el brazo político de la clase obrera”. Desde ese momento y en adelante, este partido fue clave en la configuración política y social de la patria: entre otros hitos, formó parte de dos gobiernos y fue eje vertebrante en la lucha decidida contra la dictadura de Pinochet. De hecho, fue parte de un gobierno que marcó a fuego y sangre la historia no sólo del país, sino de la humanidad entera: el proyecto encabezado por el Presidente Allende de construir el Socialismo a través de los votos.

La lucha del Partido Comunista ha marcado la lucha popular de la patria. Precursores en la organización sindical, activos militantes del movimiento estudiantil, por la defensa de los Derechos Humanos, la naturaleza y más recientemente activos arietes contra la corrupción. Hoy nadie duda de la lealtad y honestidad de sus militantes, siendo el único partido político que hasta ahora se ha mantenido limpio de cualquier escándalo de corrupción o cohecho. Es más, sobre este último punto, fue precursor en la tesis de la vinculación sistémica entre corrupción y profundización del modelo neoliberal, teniendo en la super-explotación del trabajo y la naturaleza como pilares básicos. Los casos Corpesca y SQM son claros ejemplos de aquello.

Hoy, los comunistas se presentan como los más entusiastas valedores de la unidad social y política de la oposición, desde la DC hasta el Frente Amplio, pasando por el sorismo, como condición indispensable para evitar que los sectores más reaccionarios se afiancen en el poder. Reivindicaciones como la descentralización efectiva, la recuperación para Chile de riquezas naturales estratégicas como el litio, el derecho a la vivienda digna, o el desarrollo de relaciones amistosas y fructíferas con los países vecinos, son y pueden ser la base para un planteamiento político y programático común. Todo, enmarcado en lo que los comunistas definieron como la madre de todas las batallas: la creación de una Constitución democrática y popular que deje definitivamente atrás la herencia de la dictadura. Un espacio en donde la calle debe ser también un lugar de encuentro, la recuperación de la calle como espacio público por excelencia, la que debe ser un espacio también de ocupación política. El desafío de la unidad queda entonces abierto, con la profundidad y nivel de compromiso que la historia permita, pero siempre teniendo como norte el mejorar la correlación de fuerzas en favor de los cambios democráticos que la patria exige.

En el acto, se recordaron los mártires de Tarapacá, los prisioneros políticos y torturados del Campo de Concentración de Pisagua. Oportunidad en que a nombre colectivo, fue conmemorado uno de sus sobrevivientes. Como asimismo, se recordó a los mártires de otro 15 de Junio, el de 1987, cuando fueron asesinados 12 combatientes rodriguistas en la tristemente célebre “Matanza de Corpus Christie”, héroes en el combate contra la dictadura criminal de Pinochet. Quizás la mejor síntesis del espíritu que marcó el acto y su posterior “Vino de Honor”, fueron las palabras pronunciadas por el secretario político de las JJCC de Tarapacá: “La mejor forma de honrar a nuestros mártires, es seguir luchando”.

 

 

 

 

 

 

 

Compartir:

*

*

Arriba