MEMORIA, JUSTICIA Y DD.HH… CUANDO SEPTIEMBRE SE HIZO UNIDAD

La victoria de la Derecha en las últimas presidenciales, en gran medida fue expresión de la fragmentación del campo popular y progresista, como asimismo, vino a terminar con la alianza política más amplia en la historia del país como lo fue Nueva Mayoría. Una alianza que tuvo entre sus grandes triunfos, precisamente, haber podido generar las súper mayorías que exigía la institucionalidad pinochetista, para impulsar cualquier reforma que tuviera carácter de estructural. Es así como, entre otros elementos, se logró algo tan fundamental como el fin al sistema binominal, lo que posibilitó el surgimiento político institucional del Frente Amplio, como tercera fuerza política.

 

Por el futuro de la patria, de los pueblos de esta tierra azotada por la historia, por nosotros, por nuestros hijos, por Verdad y Justicia, por un país más equitativo, más democrático, más tolerante y desarrollado… por la deuda que tenemos con quienes murieron o quedaron mutilados por recuperar la democracia,  por todo y por todos… la historia exige la unidad de las fuerzas populares y progresistas. Sólo esa unidad, evitará que quienes ayer sostuvieran el horror de la dictadura cívico-militar, y hoy justifican su legado, sigan teniendo en sus manos el bastón para determinar el presente y futuro de Chile.

 

Los primeros meses de la administración de Piñera parecían auspiciosos  y no pocos hablaron del inicio de un ciclo de restauración neoliberal, que iba a proyectarse más allá de un gobierno, y es que si bien no eran mayoría –la correlación de fuerzas en ambas cámaras así lo demuestran-, la fragmentación del campo opositor les inviabilizaba como alternativa de poder. Pero ese escenario ha ido paulatina, pero inexorablemente, cambiando. De hecho, hace pocos días la Encuesta Cadem evidenció ese cambio de ciclo, al mostrar cómo por primera vez el gobierno de Piñera, registraba más rechazo que aprobación, lo que a juicio de esos mismos analistas –que nadie puede catalogar como de izquierda- resultaba en una tendencia irreversible.

¿Fin del ciclo conservador?

¿Cuáles fueron los factores para este cambio de ciclo?… precisamente la creciente unidad, social y política, del campo opositor. Una unidad que significativamente ha surgido en torno a la defensa de los Derechos Humanos en Chile. Los evidentes afanes revisionistas y negacionistas de la Derecha en el gobierno -cuyo ejemplo más insultante fueron las declaraciones del otrora ministro de las Culturas y Las Artes, cuando señaló que el Museo de la Memoria era un “montaje”- despertaron en la conciencia digna de millones de chilenos, no sólo el recuerdo de los horrores de la dictadura, sino también el de las miles y miles de historias de resistencia y lucha contra el tirano.

Antonio Gramsci, el teórico y revolucionario italiano muerto en las cárceles del fascismo, dijo alguna vez que la política es una prolongación de la ética, y en este septiembre en el que se cumplen 45 años del Golpe de Estado, esa ética básica de quienes resistieron a la opresión desde las más diversas expresiones, terminó generando ese anhelado camino de convergencia. Un camino no exento de obstáculos, ciertamente resultó desconcertante la actitud de los presidentes nacionales de la DC y el PR de intentar excluir a los comunistas de los actos de conmemoración del No, desconociendo arteramente el rol jugado por este partido en la lucha contra la dictadura, lucha que le costaría más de 500 mártires.

La derrota de la exclusión

Pero la realidad terminó imponiéndose. Parlamentarios, dirigentes sociales y miles de militantes de esos mismos partidos exigieron la conmemoración en unidad, de fechas que nos remontan a las heroicas luchas contra la dictadura, cuando en las calles de encontraban militantes de todos los partidos democráticos, jugándose la vida en cada paso. Es así como se constituyó un comando ciudadano, compuesto por destacados militantes y dirigentes de de toda la oposición, para conmemorar el triunfo del NO, como asimismo en todo el país se vivieron conmemoraciones unitarias de los 45 años del golpe.

En nuestra propia región de Tarapacá se realizó un amplio llamado, desde la Democracia Cristiana al Frente Amplio, pasando por el Sorismo, y que se expresó en múltiples acciones de memoria y protesta, como: la masiva concentración en calle Baquedano; la ¨funa¨ al regimiento de Telecomunicaciones del Ejército, como centro de exterminio; la exposición de los afiches antifascistas que el día del Golpe se iban a exhibir en la UTE, realizada en la Casa de la Cultura de Iquique; o la marcha de la Coordinadora Feminista en recuerdo y homenaje a las detenidas desaparecidas y ejecutadas políticas en dictadura, y  que culminara en Plaza Condell.

Por el futuro de la patria, de los pueblos de esta tierra azotada por la historia, por nosotros, por nuestros hijos, por Verdad y Justicia, por un país más equitativo, más democrático, más tolerante y desarrollado… por la deuda que tenemos con quienes murieron o quedaron mutilados por recuperar la democracia,  por todo y por todos… la historia exige la unidad de las fuerzas populares y progresistas. Sólo esa unidad, evitará que quienes ayer sostuvieran el horror de la dictadura cívico-militar, y hoy justifican su legado, sigan teniendo en sus manos el bastón para determinar el presente y futuro de Chile.

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