DE JOSÉ VERGARA A CAMILO CATRILLANCA: LA NECESIDAD DE UNA NUEVA POLÍTICA DE SEGURIDAD Y SISTEMA POLICIAL PARA CHILE

El asesinato del comunero mapuche Camilo Catrillanca dejó en brutal evidencia, lo que muchos veníamos denunciando hace tiempo: que Carabineros terminó alienándose de su función de proteger a los ciudadanos frente al delito,  al momento de constituirse en una fuerza de choque que responde a criterios políticos, racistas y clasistas, en su quehacer, entendiendo a parte de la comunidad como sus enemigos. Y frente a este  “enemigo interno”, todo vale, incluso cometer y encubrir delitos. Si se quiere, un triste resabio de la Doctrina de la Seguridad Nacional con la que operaron desde, a lo menos, el golde de Estado de 1973. Llego el momento de que el país diseñe una nueva política de seguridad pública y una nueva policía, una para un país que quiere efectivamente vivir en democracia.

Esta verdadera “asociación ilícita” que hemos visto en Carabineros está  lejos de ser un problema acotado, y es que los porfiados hechos demuestran de que se trata de un mal sistémico dentro de la institución. El patrón de ejercer la violencia en forma ilegal, provocar crímenes, luego negar los hechos, encubrir y destruir evidencia, atraviesa a la policía uniformada, tanto a nivel nacional, como en todo orden jerárquico. Lo que la patrulla del Gope hizo con Camilo Catrillanca en Ercilla, resulta calcado a lo que hicieron con la detención y desaparición de José Vergara en Alto Hospicio. Y en ambos casos, el rol de los mandos en encubrir dichos delitos está acreditado.

Resulta indispensable para la salud democrática e institucional del país que todos los culpables asuman su responsabilidad, sea esta penal, civil o política. Los asesinos deberán pagar con cárcel, al igual que sus cómplices y encubridores, no obstante, las penas deben ser ejemplares, porque un policía, al que la población le entrega un arma para defenderla, tiene una responsabilidad mayor a la hora de cometer un delito. Esto también debería estar establecido por ley, tal como ocurre en el mundo civilizado. Asimismo, los mandos deben responder por su responsabilidad, tanto los institucionales como los políticos.

La crisis de Carabineros como oportunidad para crear sistema policial democrático

En este caso en particular, no es posible aceptar por buena la excusa el General Director de Carabineros o del Ministro del Interior que no sabían nada, pues estamos ante un doble escenario: o mienten, por lo que deben ser removidos; o son incapaces de cumplir la tarea que la sociedad les ha dado, por lo que también deben ser removidos. Finalmente, el Estado será el responsable de reparar en lo que se pueda, el daño causado a la familia Catrillanca, a su comunidad y a la sociedad toda.

Pero todas las anteriores respuestas, solo vienen a dar cuenta de la coyuntura, de las consecuencias lógicas que debe tener el asesinato de un activista social y político a manos de la policía. O, como en Alto Hospicio, el ataque delictual de la policía a un joven por el sólo hecho de ser pobre. Dicen que en chino mandarín el concepto “Crisis”, se construye a partir de los ideogramas de “Peligro” y “Oportunidad”. Y, la severa crisis de legitimidad por la que atraviesa Carabineros, es la oportunidad de oro para repensar en primer término la política de seguridad pública, y en segundo, el tipo de policía que debiera responder a esa política. Este es un campo que el mundo progresista y respetuoso de los derechos humanos, debe disputarle a la derecha cavernaria chilena. El problema de la seguridad pública ni es monopolio de del mundo retardatario, ni es sinónimo inevitable de represión.

La seguridad, como todos los campos de la vida humana, es polisémica. ¿Qué papel juega la inclusión social?, ¿la política urbanística, educacional, o incluso medioambiental en el fenómeno de la delincuencia?… ¿es necesario hoy para Chile una policía militarizada de carácter nacional, o será tiempo a avanzar a policías civiles de carácter local que interactúen con la ciudadanía en condición de vecindad y no de fuerza de ocupación?, ¿será tiempo también que los mandos de las policías se generen en base al mérito y no al dinero o las conexiones como ocurre ahora con la separación de las escuelas matrices?, … como sea,  llego el momento de ponernos a pensar y pronto, porque la política de la represión clasista,  sólo está dejando víctimas en el camino… y la democracia es una de ellas.

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