Emergencia en Tarapacá exige declaratoria de Zona de Catástrofe

2 muertos, 28 localidades aisladas, 602 damnificados y más de 4.000 personas afectadas, es el diagnóstico oficial entregado por el intendente Miguel Ángel Quezada, este 9 de febrero. Y es que se trata de una de las peores lluvias en casi medio siglo. Sin embargo, al cierre de esta edición, el gobierno incompresiblemente se resiste a decretar Zona de Catástrofe, o a destinar recursos especiales para la Provincia. Un hecho no sólo inexcusable por el nivel de la crisis, sino que contrasta con lo decretado en el sur del país por los incendios forestales, o como también se hizo en Calama.
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Autoridades locales, entre los que destaca el diputado Hugo Gutiérrez, han exigido la declaratoria de Zona de Catástrofe en la región. Una situación que se complejiza con la copiosa lluvia que comenzó a caer también en la Provincia de Iquique, lo que podría aumentar exponencialmente el numero de afectados, dada la condición de vivienda precaria en la que viven miles de familias en la provincia, particularmente en la comuna de Alto Hospicio. . Y a pesar de ello, aún hay personeros del oficialismo que siguen negando la gravedad de la crisis, como los Consejeros Regionales Rojas y Yaryes, que votaron en contra de una iniciativa de acuerdo del Core solicitando al Gobierno, la misma declaratoria de Zona de Catástrofe.​
Pero la respuesta sigue siendo tardía e insuficiente. Lo cierto es que hubo una nula preparación para una emergencia en muchos sentidos ya anunciada, en primer término porque los estragos que produce año a año el “Invierno Boliviano” no son una sorpresa;​ y en segundo porque los informes meteorológicos desde el comienzo de la emergencia anunciaban lo excepcionalmente crudo de la situación climática.​
Unido a lo anterior, tampoco ha habido una respuesta proactiva a la crisis, la que en primer término exige asegurar los recursos y las capacidades suficientes para enfrentar un escenario extraordinariamente malo, el cual sólo puede enfrentarse con medidas igualmente extraordinarias. La declaración del Estado de Catástrofe es una primera medida urgente, los pueblos de Tarapacá no pueden seguir esperando… no nos podemos permitir más muertes ni destrucción. Mantener la actual pasividad, ya no sólo es negligente, resulta criminal.
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