SOBRESEIMIENTO DE ROSSI POR CASO SQM: LA INSOPORTABLE IMPUNIDAD DEL PODER

El pasado martes 7 de mayo, la Corte Suprema decretó -actuando de oficio- el sobreseimiento definitivo del ex senador Fulvio Rossi, investigado en el denominado caso SQM. ¿La razón?… el máximo tribunal considera que los hechos que se le imputan no son constitutivos de delito. Pero la Justicia SI acreditó que por instrucción del entonces senador Rossi, tres colaboradores más un amigo suyo, entregaron boletas falsas por casi 94 millones de pesos, posibilitando que SQM evadiera el pago por dichos impuestos. En otras palabras, la emisión de boletas falsas quedó acreditado, como quedó acreditado que Rossi las ordenó a terceros, pero esto último –ser quien ordena la comisión de dicho ilícito- no se consideró delito. Simplemente, ¡una vergüenza!… se sanciona a quien actúa directamente, pero no a quien le da la orden. Una muestra más de un país que vive bajo un ordenamiento jurídico diseñado para no tocar a los poderosos. Pero más inquietante aún, es la pregunta evidente de cuáles fueron los motivos, o contraprestaciones, que habría ofrecido la ex autoridad la empresa de Ponce Lereu, para recibir esos pagos, lo que constituiría además el delito de cohecho.

 

El reciente fallo de la Suprema, festejado por los más estrechos colaboradores de Rossi esa misma noche en un restaurante iquiqueño, deja una creciente inquietud sobre la calidad misma de nuestra salud democrática y la vigencia del Estado de Derecho. En primer término, está el principio de la igualdad ante la ley: el Poder Judicial chileno viene dando preocupantes muestras de parcialidad cuando se perfila el delito de cohecho frente a los poderosos; es así como ofreció un perdonazo –denominado “suspensión condicional”- al senador Moreira por el mismo caso, como también se procedió hace pocos días con el sobreseimiento definitivo del ex ministro Longueira, y ya antes se rechazaron los desafueros de los senadores Pizarro y del mismo Rossi, por la arista de financiamiento ilegal de la política. En contraposición, por lo menos Mariela Molina, ex jefa de gabinete de Rossi y una de las principales boleteras, sí será condenada por delito tributario. Los otros boleteros son: René Madariaga, Valentina Zaror y Marco Quintanilla, este último a través de la empresa Imaginarium Ltda. En encargado de realizar los pagos en tanto, fue el entonces gerente de la minera no metálica, Patricio Contesse.

Estos hechos recuerdan a una afamada película norteamericana, “Cuestión de Honor”, donde un joven oficial de la marina, llevará a juicio a un poderoso general, que intenta escabullir su responsabilidad culpando a un subalterno de haber ejecutado precisamente una orden que fue suya y que culminó en la muerte de un soldado. El caso de hoy, parece repetirse a nivel calcado… un hombre poderoso, que intenta escabullir su responsabilidad en los subalternos que cometieron efectivamente el delito, pero bajo sus órdenes. La triste diferencia es que esta historia no tiene final feliz. En contraste al mundo hollywoodense, en el Chile de hoy los poderosos salen con la suya, aunque eso ponga en peligro la esencia misma de las instituciones democráticas. Sin embargo, y para fraseando un dialogo célebre de aquella película… los hechos son lo que son, y su constatación es inevitable. Rossi mandó a sus colaboradores a emitir boletas falsas a SQM, para recibir recursos en forma de pagos, lo que sólo podrían haberse producido para compensar algún favor político de dicho senador, dado que nadie paga a cambio de nada… y por más que sus seguidores celebren su espuria inocencia, la realidad siempre terminará imponiéndose.

 

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