LA “OPERACIÓN INMOBILIARIA” DE ARENAS Y YARYES: LOS DELITOS TRAS SU FORMALIZACIÓN JUDICIAL

Van ocho casas y la investigación por apropiación  fraudulenta aún no termina, habiendo fuertes indicios de la existencia de nuevos afectados. El Concejal UDI Felipe Arenas; el Consejero Regional también UDI Javier Yaryes; además del empresario Aldo Solimano; y el amigo de los anteriores, Nicolás Muñoz, todos fueron formalizados el pasado enero, por los delitos de simulación de contratos y uso malicioso de instrumento público, ambos con carácter de reiterados. En la oportunidad se les aplicaron las medidas cautelares de arraigo nacional y firma mensual. El “modus operandi” consistía en la inscripción de inmuebles ajenos en el Conservador de Bienes Raíces, a nombre de una persona que haría las veces de testaferro de la operación, para luego mediante venta simulada, entregar dichos inmuebles a los formalizados. El plazo de la investigación dado por el tribunal fue de 6 meses, por lo que este mes de julio deberían conocerse resultados. Las penas que arriesgan los imputados son superiores a los 5 años, lo que supone el cumplimiento de pena efectiva, es decir, cárcel.

 

El origen de la historia se remontan a 2014, cuando Ema Camacho, adulto mayor, recibe una notificación para el desalojo de su vivienda, ubicada en calle Tarapacá, producto de una demanda de precario realizado en su contra por Aldo Solimano Quiroga. Dicha vivienda, de la cual Ema Camacho y sus hijos son los únicos herederos, aparece inscrita a nombre de la ciudadana boliviana Dilma López, quien a su vez aparece vendiéndole dicho inmueble a Solimano, quien cabe recordar, es socio del concejal Arenas en el bar Siddhartha. Esto motiva una denuncia de Ema Camacho ante la justicia, constituyéndose en la primera víctima en sacar a la luz estos hechos. Con posterioridad, se conoce el antecedente de que Dilma López, fue durante años asesora del hogar del propio Arenas. En su desesperación, la Sra. Ema declara que fue a hablar con Solimano a dicho bar, y fue atendida por Arenas y el Core Yaryes, quienes les habrían señalado que su caso estaba perdido y que debía abandonar su casa.

 

Las otras casas de la “operación”: ni la Asociación de Panaderos se salva

 

Ya iniciada la investigación por parte de la Fiscalía, prontamente se descubre 8 casos similares, encontrándose a lo menos 6 casas inscritas a nombres de personas distintas a sus legítimos dueños. Por ejemplo, está la vivienda de Gorostiaga 102, la que aparece inscrita a nombre de Claudia Blanco Álvarez, quién luego la vende a Carmen Sánchez Álvarez, pareja del Core Yaryes, quien luego la vende a Felipe Arenas Lama, en apenas 24 millones de pesos. Interesante es que en esa misma dirección funciona la Radio Súper, propiedad del “Consorcio Radial la Nueva Súper”, de propiedad del concejales Arenas de Iquique, y René Cáceres, de Alto Hospicio.  En la misma Gorostiaga, pero en el número 97, la casa aparece inscrita por Rodrigo López Arancibia, quien luego la vende en apenas  2 millones 700 mil pesos a Katherine Ortega Oñate, pareja de Felipe Arenas. Ésta última finalmente vende el inmueble a un tercero en 50 millones. En estos ejemplos no deja de llamar la atención la diferencia en los valores entre las ventas presuntamente simuladas de los acusados, y la venta real a precio de mercado. Las dos casas de Gorostiaga se venden de manera sucesiva, por lo que hay dos falsificaciones en investigación.

 

Otros dos casos son los de calle Bellavista Estación número 40, la cual aparece inscrita a nombre de Rodrigo López Arancibia, el que aparece vendiendo luego el inmueble a Nicolás Muñoz Lizama (uno de los formalizados) en 5 millones; para luego ser nuevamente vendido, esta vez a Felipe Arenas por apenas 6 millones. Usando el mismo procedimiento que en la vivienda de Gorostiaga, ésta casa es vendida a un tercero en 30 millones. Finalmente esta la casa de 21 de Mayo 448, que es inscrita nuevamente a nombre de Dilma López Campos (la sindicada como nana de Arenas), quien luego aparece vendiéndola por 5 millones a Nicolás Muñoz, quien a su vez la vende en 7 millones a la “Sociedad Inmobiliaria Iquique 21 Ltada.”, de propiedad de Arenas y Yaryes. Finalmente, en 2017 estalla otro caso, que es el inmueble donde hace 130 años, funcionó la Asociación de Panaderos, ubicada en calle Serrano. Aquí se opera con el mismo mecanismo, es decir, aparece nuevamente Dilma López, quien en la notaría firma una escritura falsa a su nombre, para después ponerla a la venta. Este último caso es especial porque los panaderos se enteraron que su sede estaba en venta a partir del anuncio de una Corredora de Propiedades, por lo que llevaron prontamente su caso a la Justicia, paralizando la venta, aunque aún no logran recuperar su histórico inmueble.

 

La necesidad de justicia

 

Cabe señalar que Dilma López, al ser interrogada por estos hechos, denuncia que lo hizo por orden de Arenas y Yaryes, quienes le pagaban 200 mil pesos por cada operación. El abogado Matías Ramírez, quien junto a Enzo Morales representa a Ema Camacho ,  advierte que en este caso, lo conocido hasta ahora puede tratarse de sólo la punta del iceberg, “hay más terrenos que se están investigando, porque se está investigando red familiar por parte del Ministerio Público, y es que hay muchas casas a nombre de las señoras y demás familiares”. Hasta ahora, las dos autoridades formalizadas no han respondido ante éstos hechos, argumentando sólo que se trata de una maniobra política para desacreditarlos. De ser ciertos lo que se les imputa, sin duda reviste una enorme gravedad, tanto en el plano legal como ético. En el primero de ellos, porque los antecedentes apuntarían a la existencia de una verdadera asociación ilícita, es decir, un grupo jerárquico y organizado para cometer delitos. Delitos además contra organizaciones sociales y las personas más desvalidas, como son los ancianos, lo que lo hace más cuestionable aún, si se puede. La urgencia de justicia en este caso, y por tratarse de autoridades políticas involucradas más aún, exige la mayor claridad y certeza, única manera de prevenir que hechos como éstos vuelvan a repetirse.

Los hechos :

 

 

 

  

 

Compartir:

*

*

Arriba